Por: Liz Alderman.   1 marzo
El gigante financiero UBS no escatimaba en gastos para convencer a ciudadanos franceses adinerados de abrir cuentas bancarias en Suiza. Uno de los señuelos era ofrecerles palcos en la ópera de París.
El gigante financiero UBS no escatimaba en gastos para convencer a ciudadanos franceses adinerados de abrir cuentas bancarias en Suiza. Uno de los señuelos era ofrecerles palcos en la ópera de París.

Palcos en la ópera de París. Asientos exclusivos en el Abierto de Francia. Lujosas excursiones de cacería en Normandía. El gigante financiero UBS no escatimaba en gastos para convencer a ciudadanos franceses adinerados de abrir cuentas bancarias en Suiza.

Este derroche le cobró la cuenta a UBS recientemente, cuando los jueces franceses asignados al caso instruyeron el pago de una multa récord de 3.700 millones de euros, equivalentes a alrededor de $4.200 millones, por actividades que los fiscales describieron como un prolongado esquema de asesoría a los clientes franceses para ocultarle enormes cantidades de dinero a las autoridades.

Esta multa, la más alta en la historia de Francia, incluye 800 millones de euros pagaderos al gobierno por supuestas pérdidas de renta a consecuencia de la ayuda que UBS brindó a varios ciudadanos franceses para evadir impuestos entre 2004 y 2012.

UBS enfatizó en una declaración que “está en total desacuerdo con el fallo” y planea apelar. “El banco niega rotundamente su participación en cualquier tipo de conducta delictiva”, se lee en la declaración, y agrega que la sentencia “no se fundamenta en pruebas concretas”.

El dictamen coincide con otras medidas enérgicas para acabar con la evasión fiscal en Francia y otros países que han puesto a la defensiva a los bancos suizos en particular.

UBS pagó una multa de $780 millones en Estados Unidos en 2009 para resolver un caso en el que se le acusaba de haber ayudado a algunos clientes adinerados a evitar el pago de impuestos, además de comprometerse a divulgar los nombres de más de 4.450 personas que tenían cuentas en bancos suizos. El Departamento de Justicia le impuso a Credit Suisse una multa de $2.600 millones en 2014 y Francia una de 300 millones de euros en 2017, en casos similares.

Las autoridades financieras francesas comenzaron a realizar investigaciones, que les llevaron siete años, cuando varios informantes de UBS France acusaron a funcionarios del banco en Francia y Suiza de realizar actividades ilícitas.

Durante un juicio celebrado en París en octubre, los fiscales compararon el esquema con la trama de una novela de James Bond: una colusión entre funcionarios bancarios de alto rango para atraer clientes ricos y ocultar más de 10.000 millones de euros a las autoridades fiscales francesas.

Los fiscales señalaron que los banqueros de UBS Francia, motivados por la posibilidad de recibir bonos muy lucrativos, alertaron a sus colegas de Suiza sobre algunos posibles “peces gordos” (ciudadanos franceses con activos valuados entre 500.000 y 10 millones de euros).

La legislación francesa permite que los funcionarios de la banca comercial pongan en contacto a sus clientes con colegas de otros países, pero prohíbe que las empresas extranjeras busquen clientes en territorio francés.

Ocultar información

Algunos promotores de UBS en Suiza viajaban a Francia para ofrecer sus servicios, aunque no contaran con pasaporte europeo ni con la licencia bancaria pertinente, según los fiscales.

Para evitar ser detectados, los funcionarios involucrados en el esquema se apegaban a un “manual de gobierno de la seguridad” de UBS que contenía instrucciones para utilizar computadoras encriptadas, entregaban tarjetas de presentación sin el logotipo del banco y cambiaban de hotel con frecuencia, según los fiscales.

El manual también contenía indicaciones para ocultar información o documentos sobre cuentas suizas y en el extranjero en caso de ser detenidos por las autoridades. Un ejemplo de esas recomendaciones era utilizar un abrigo o mochila con bolsillos ocultos.

UBS creó un sistema de contabilidad paralelo, conocido como los “carné de leche”, en referencia a las pequeñas libretas que los ganaderos suizos empleaban como libro mayor, según argumentó la fiscalía. En esos libros se llevaba registro de las transferencias de dinero ilícito entre París y Ginebra para disfrazarlas, según los fiscales.

Los banqueros de UBS organizaban actividades costosas en Francia, como espectáculos en la ópera de París, exposiciones de arte y excursiones de cacería, para que los banqueros suizos se reunieran con posibles clientes en un ambiente informal con la esperanza de burlar las prohibiciones francesas, indicaron los fiscales. El propósito era persuadir a los clientes de que abrieran cuentas en Suiza sin declararlas.

En su declaración, UBS afirmó que el caso se basaba en “acusaciones sin fundamento” presentadas por exempleados que no habían testificado en el juicio de octubre. “No se presentó prueba alguna que demostrara algún tipo de contacto con clientes franceses en territorio francés” por parte de un asesor de clientes de UBS Suiza con el propósito de abrir una cuenta en aquel país, aseveró el banco.

Durante el juicio, Herve d’Halluin, exdirector de la sucursal de UBS en Lille, Francia, describió “una práctica repugnante de robo generalizado de clientes, realizado a una escala casi industrial” por los banqueros suizos de UBS. Relató que los equipos suizos aplicaban “una presión intensa” sobre sus homólogos franceses para que les proporcionaran información sobre posibles clientes.

El banco también creó un sistema de contabilidad paralelo, conocido como los “carné de leche”, en referencia a las pequeñas libretas que los ganaderos suizos empleaban como libro mayor, según argumentó la fiscalía. En esos libros se llevaba registro de las transferencias de dinero ilícito entre París y Ginebra para disfrazarlas, según los fiscales.

UBS explicó que los libros de leche se utilizaban para indicar si debía darse crédito a un banquero francés o suizo por haber conseguido un cliente francés. Los bonos anuales de los funcionarios franceses en UBS dependían de que atrajeran nuevos clientes del extranjero.

Los jueces franceses resolvieron que los libros de leche demostraban que UBS intentaba ocultar transferencias financieras de sus libros oficiales y ayudar a sus clientes franceses a evitar el pago de impuestos. Las autoridades mencionaron que su caso se reafirmó hace poco cuando, tras una redada de las autoridades alemanas a las operaciones de UBS, se consiguió una lista de 38.000 cuentas bancarias suizas no declaradas a nombre de clientes franceses entre 2006 y 2008, en las que se conservaba un total de alrededor de 10.000 millones de euros.

Quizá la apelación de UBS tarde años, así que no tendrá que pagar las multas pronto. El banco rechazó el año pasado una oferta para ponerle fin al caso por 1.100 millones de euros.

A cinco empleados de UBS Francia condenados a prisión se les suspendió la pena y se les impusieron multas de entre 50.000 y 300.000 euros en el 2018.