Por: Jack Ewing.   15 octubre, 2018
Kalle Kilpelänaho, a miner, in the cab of a large track machine inside the Outokumpu mine in Kemi, Finland, Sept. 12, 2018. The remote Finnish steel manufacturer has access to mineral deposits that give it a clear advantage over makers in the United States. But President Donald Trump’s tariffs are raising prices for American customers. (Juho Kuva/The New York Times)

Tornio, Finlandia. Hay que tener muy buenas razones para trabajar en un calor asfixiante en un lugar ubicado una hora en auto al sur del círculo polar ártico.

Sin embargo, existe una justificación económica para el enorme complejo que la fabricante de acero finlandesa Outokumpu tiene en esta pequeña ciudad, donde los filetes de venado son cosa de todos los días. Su línea de producción centralizada de acero inoxidable de alta calidad ilustra cómo funcionan las cadenas de suministro globales y por qué la guerra comercial del presidente Donald Trump podría ser disruptiva.

A lo largo de su historia, Outokumpu se ha distinguido por sus eficiencias y ventajas comparativas. Todo comienza cientos de metros por debajo de un bosque de Laponia, dentro de una maraña de túneles creados por el hombre. Hace poco, un minero llamado Kalle Kilpelanaho estaba sentado en la cabina de un enorme taladro al fondo de un túnel y desde ahí, con solo mover una palanca de mando, maniobraba una barrena a veinte metros de profundidad dentro del suelo de roca.

“Queremos la café oscura”, gritó Kilpelanaho al tiempo que se escuchaba un estruendo mecánico. Se refería a la roca pulverizada producida por el taladro. El color café indica la presencia de cromita, el elemento que se combina con el acero ordinario para formar acero inoxidable resistente a la corrosión. Les da brillo a los tambores que giran dentro de las lavadoras de los hogares estadounidenses y evita la formación de óxido en los automóviles.

Outokumpu tiene cromita en abundancia.

Condiciones naturales

Debido al descubrimiento de cobre en el este de Finlandia hace un siglo y, más tarde, de la cromita en esta región durante los años cincuenta (alrededor de cien millones de toneladas en el subsuelo hasta 2012), Outokumpu se convirtió en un motor económico para Finlandia.

Generaciones de familias han trabajado en sus fábricas y ganado el sustento a partir de sus depósitos de cromita gracias a que la demanda de acero inoxidable de alta calidad ha ido en aumento en todo el mundo. El gobierno tiene una participación del 26%. En la actualidad, 2.300 empleados, distribuidos en un área de unos cuantos kilómetros, se encargan de extraer, fundir y transportar rollos con kilómetros de acero terminado a un puerto marítimo cercano, propiedad de la empresa, en el golfo de Botnia.

El acero se embarca, cruza el mar Báltico y después el Atlántico, para alcanzar su destino con fabricantes estadounidenses, algunos de los fieles clientes de esta empresa finlandesa.

No obstante, los aranceles del presidente Trump han alterado la lógica económica que rige las cadenas de suministro globales. Debido a que impuso derechos del 25% a las importaciones de acero de la Unión Europea y otros aliados, Trump obligó a los clientes de algunas empresas como Outokumpu a ajustarse a una lógica dictada por sus políticas y no por las fuerzas del mercado.

El objetivo del presidente es aumentar el precio del acero importado y así obligar a las empresas a comprarlo de fábricas estadounidenses. No obstante, esta estrategia les ocasiona algunas complicaciones a los compradores y, además, no está libre de contradicciones. El acero moderno es un producto de diseño. Según los requerimientos del cliente, los fabricantes de acero agregan ingredientes como níquel, molibdeno o titanio para crear diferentes grados de dureza, maleabilidad o resistencia a la corrosión.

No es posible obtener muchos tipos de acero, como las variedades fabricadas en Tornio, de proveedores en Estados Unidos. Tampoco hay empresas interesadas en fabricarlos en Estados Unidos porque la demanda es tan reducida, que no justifica la inversión. Outokumpu tiene plantas industriales en ciudades pequeñas de Alabama y Carolina del Sur, así como en México, pero la producción de acero inoxidable en la planta finlandesa es la más eficiente.

Otro problema, quizá el más importante, es que no hay ninguna mina activa de cromita en Norteamérica.

Problemas

Los aranceles del presidente al acero importado le han dado dolores de cabeza a empresarios como Chris Ulbrich, director ejecutivo de Ulbrich Stainless Steels & Special Metals en North Haven, Connecticut.

Esta empresa familiar le compra acero a Outokumpu y después lo procesa para incorporarlo a productos como motores de aeronaves y bolsas de aire para automóviles.

Una de las variedades de acero que Ulbrich le compra a Outokumpu, designado acero inoxidable Tipo 305, contiene por lo menos un 12,4% de níquel. Su receta de fabricación es específica para un cliente al que Ulbrich no quiso identificar, por motivos de competitividad y derechos exclusivos.

Ulbrich, la tercera generación de la familia fundadora de la empresa, explicó que buscó el mismo producto entre las contadas empresas estadounidenses que todavía fabrican acero inoxidable. Cuando por fin encontró a un proveedor dispuesto a producir el acero, este insistió en que Ulbrich le comprara mucho más de lo que necesita.

“Aquí elaboramos 160 grados de metal, todos distintos”, comentó Ulbrich. “Este producto 305 tiene una fórmula química especial que no se fabrica en Estados Unidos”.

Ulbrich dijo que no le queda más que trasladar el costo de los aranceles a los clientes. A fin de cuentas, los consumidores terminarán pagando. “La inflación comenzará a subir”, se lamentó.

¿Por qué algunos tipos de acero solo se producen en el norte de Finlandia, donde el invierno es tan frío que el mar se congela y se requieren rompehielos para despejar la ruta al puerto? A pesar de su ubicación, en el punto medio entre el puerto ártico ruso de Murmansk y Helsinki, Tornio ofrece una combinación favorable de condiciones.

La combinación de factores en Outokumpu —la proximidad de las minas, la fábrica y el puerto marítimo— ahorra tiempo de producción y transportación que hace posible generar “enormes ganancias en términos de eficiencia”, aseveró Roeland Baan, director ejecutivo de la empresa.

El factor más importante es la abundancia de cromita en el subsuelo de Kemi, una población situada a unos veinticuatro kilómetros de Tornio. Un geólogo aficionado descubrió el depósito de cromita en los años cincuenta, cuando observó una roca incrustada con evidentes vetas de color plateado.

En un principio,el metal se extraía de un pozo abierto. Cuando las palas alcanzaron su profundidad máxima, Outokumpu comenzó a excavar túneles subterráneos. Hoy en día, la red de túneles alcanza una profundidad de 500 metros.

La fábrica de Outokumpu también demuestra por qué es imposible comprar algunos tipos de acero en Estados Unidos. Cada tanda de acero tiene su propia receta, creada para clientes específicos. Algunas son para el acero que le venden a la empresa alemana de electrodomésticos de alta calidad Miele, para tambores de lavadoras, y otras, para las hojas de las navajas suizas estilo militar que fabrica Victorinox. Outokumpu fabricó acero inoxidable texturizado para un edificio del nuevo World Trade Center en Manhattan.

“Es como hornear galletas, solo que a otra escala”, explicó Niklas Wass, supervisor de Tornio. “Es necesario especializarse en algunas áreas”. Wass estaba de pie en un andamio, desde donde observaba un horno y veía cómo un trabajador, con un equipo de control remoto sujeto, preparaba un crisol de metal fundido. “El número de fundiciones es limitado. Es necesario mantener cierto volumen para que resulte económico”.

Wass y otros ejecutivos de Outokumpu mostraron cautela con respecto al efecto de los aranceles en las operaciones de Tornio. Toni Keranen, representante de los trabajadores, dijo que hasta ahora no han observado efectos importantes.

Sin embargo, comentó que percibe cierta tensión entre los trabajadores.

“Saben que existen los aranceles y se mantienen al día en cuanto a la situación; por supuesto, hablan del tema”, explicó Keranen.

Cualquier tipo de interrupción podría resultar desastrosa para Tornio. No es poco común que tres generaciones de una misma familia hayan trabajado en la fábrica, señaló Keranen. “Por ahora, consideramos a Outokumpu una empresa que nos ofrece empleo seguro. Si no fuera por Outokumpu, aquí no habría nada”.