Por: Alexandra Stevenson y Cao Li.   10 enero
Los apartamentos que no se venden se están convirtiendo en un peso para la economía de China y, por extensión, están arruinando el crecimiento por todo el mundo. Las ventas de propiedades están cayendo. Nadie compra los apartamentos. Fotografía: Lam Yik Fei, The New York Times
Los apartamentos que no se venden se están convirtiendo en un peso para la economía de China y, por extensión, están arruinando el crecimiento por todo el mundo. Las ventas de propiedades están cayendo. Nadie compra los apartamentos. Fotografía: Lam Yik Fei, The New York Times

Para Hu Peiliang, Jurong era una ciudad de grúas, concreto y oportunidades. Tenía tanta confianza en que iba a haber un auge que el año pasado mudó a su familia ahí.

El mes pasado, durante un día nublado, Hu, un agente inmobiliario de 31 años, señaló como evidencia un edificio nuevo tras otro. Se han construido nuevas cuadras en la ciudad, se han erigido pasos peatonales y faroles de la noche a la mañana. Un desarrollo que se extiende varias calles llamado Yudong International tendrá 120 edificios cuando esté terminado.

No obstante, ¿quién comprará todos esos apartamentos? Hu hizo una pausa antes de responder. “Justo eso me estaba preguntando”, confesó. Desde julio, solo ha vendido unos pocos.

Los apartamentos que no se venden se están convirtiendo en un peso para la economía de China y, por extensión, están arruinando el crecimiento por todo el mundo. Las ventas de propiedades están cayendo. Nadie compra los apartamentos. Los desarrolladores que apostaban en grande a que pronto habría un apogeo ahora se están tambaleando debajo de miles de millones de dólares en deudas.

Algunos desarrolladores inmobiliarios han destrozado los precios de los nuevos apartamentos para mejorar el negocio o han recortado presupuestos para ahorrar dinero. Esta situación debilita el valor de las propiedades de los primeros compradores, quienes salen a protestar a las calles con mayor frecuencia: Fotografía: Lam Yik Fei, The New York Times
Algunos desarrolladores inmobiliarios han destrozado los precios de los nuevos apartamentos para mejorar el negocio o han recortado presupuestos para ahorrar dinero. Esta situación debilita el valor de las propiedades de los primeros compradores, quienes salen a protestar a las calles con mayor frecuencia: Fotografía: Lam Yik Fei, The New York Times

“Las perspectivas del mercado inmobiliario son desalentadoras”, mencionó este mes Xiang Songzuo, economista sénior de la Universidad Renmin, durante una ponencia en la Escuela Renmin de Negocios.

“El mercado inmobiliario es el rinoceronte gris más grande”, dijo, en referencia a un término que ha usado el gobierno para describir grandes problemas en la economía china que están a la vista de todos, y que no son tomados en cuenta hasta que empiezan a ganar impulso.

China está luchando con una desaceleración económica provocada por los esfuerzos para contener la deuda y empeorada por la batalla comercial con Estados Unidos. Sin embargo, cualquier solución tendrá que enfrentarse a los problemas inmobiliarios del país. Más de uno de cada cinco apartamentos en las ciudades chinas —más o menos 65 millones— están desocupados, según Gan Li, profesor de la Universidad Southwestern de Finanzas y Economía en Chengdu.

“De por sí estamos en una situación económica difícil”, afirmó Gan. “El declive solo empeorará”.

En lugares como Jurong, los dueños de las propiedades están pagando el precio. Algunos desarrolladores inmobiliarios han destrozado los precios de los nuevos apartamentos para mejorar el negocio o han recortado presupuestos para ahorrar dinero. Esta situación debilita el valor de las propiedades de los primeros compradores, quienes salen a protestar a las calles con mayor frecuencia.

En octubre, decenas de compradores de apartamentos en Jurong se reunieron afuera de la oficina de ventas de Center Park, un complejo residencial de 22 edificios al cual Country Garden, el desarrollador, promocionó como la versión china de Central Park en Manhattan. Los guardias de seguridad bloquearon la entrada para evitar que los manifestantes entraran al edificio para exigir su dinero de vuelta.

“Estoy muy enojado”, comentó Jia Rui, de 24 años, quien hace un año compró un apartamento en Center Park. El año pasado, observó cómo subían los precios de las propiedades durante meses antes de tomar la decisión de comprar el apartamento, el cual será más grande que donde vive actualmente con su esposa y sus padres. Después, cuando se enteró de que estaban vendiendo apartamentos similares a casi la mitad del precio, Jia mencionó que sintió impotencia.

“No existe la posibilidad de un reembolso”, señaló Jia. Por otro lado, agregó que para 2023 Jurong tendrá una línea de metro que la conectará con Nanjing, una ciudad importante. “Tal vez el precio vuelva a subir para ese entonces”, dijo Jia.

Un exceso de apartamentos no deseados es responsable de una desaceleración en la segunda economía más grande del mundo. En algunos lugares, los propietarios están tomando las calles. Fotografía: Lam Yik Fei, The New York Times
Un exceso de apartamentos no deseados es responsable de una desaceleración en la segunda economía más grande del mundo. En algunos lugares, los propietarios están tomando las calles. Fotografía: Lam Yik Fei, The New York Times

Desde hace tiempo, la especulación de los desarrolladores inmobiliarios y de los compradores de casas han hecho que el mercado inmobiliario de China sea una montaña rusa, que ha empeorado debido a los esfuerzos del gobierno para controlar los precios si subían demasiado y exprimir las ofertas si bajaban demasiado. La desaceleración actual se originó en gran medida a partir de una ola de construcción de edificios que duró tres años, la cual fue producto de un aumento repentino de los precios en muchas ciudades. Los funcionarios tuvieron problemas para contener un mercado inmobiliario ardiente con medidas que incluyeron la posibilidad de crear un impuesto nacional sobre la propiedad.

“Nunca se sabe cuándo dejará de tocar la música en China, así que se debe hacer lo más posible antes de que esto suceda”, comentó Nicole Wong, analista inmobiliaria de CLSA, una firma de corretaje de bolsa. “Y ya dejó de tocar”.

Las viviendas son clave para el bienestar de China. Representan entre un quinto y un tercio del crecimiento económico de China, según se incluyan o no las industrias complementarias como la constructora y la de fabricación de muebles. Las propiedades son la principal fuente de riqueza para la gente, algo que se da por hecho en un país con reglas estrictas en contra de sacar el dinero del país y con un volátil mercado accionario. En las ciudades más grandes, a veces representan hasta un 85% de los activos de una familia, de acuerdo con investigadores de la Universidad Southwestern.

Esa acumulación de riqueza cada vez se ve más tambaleante. En términos de superficie total construida, las ventas en el mercado han caído de forma drástica desde septiembre. La cantidad de apartamentos que se han vendido en los nuevos desarrollos se ha desplomado desde el verano. Este año, se duplicó el número de subastas de tierras que han fracasado, un indicador de que los desarrolladores inmobiliarios no están dispuestos o no pueden comprar tierras para nuevos desarrollos.

Ahora la gente está furiosa, y los funcionarios y los desarrolladores inmobiliarios de China están haciendo algo al respecto. El año pasado, los funcionarios probaron varias medidas para quitar presión del mercado y ahora están echando para atrás algunas de ellas.

En algunas ciudades, los desarrolladores inmobiliarios han llegado a acuerdos con los compradores para darles la diferencia entre el precio actual y el que pagaron originalmente. Fotografía: Lam Yik Fei, The New York Times
En algunas ciudades, los desarrolladores inmobiliarios han llegado a acuerdos con los compradores para darles la diferencia entre el precio actual y el que pagaron originalmente. Fotografía: Lam Yik Fei, The New York Times

En meses recientes, han suavizado los requisitos hipotecarios, han reducido las restricciones para las fechas en que los dueños de las casas pueden revender sus propiedades y han ofrecido facilidades a los estudiantes universitarios para que, después de graduarse, sigan viviendo en las ciudades donde están estudiando, con lo cual podría aumentar la demanda de viviendas. En algunas ciudades, los desarrolladores inmobiliarios han llegado a acuerdos con los compradores para darles la diferencia entre el precio actual y el que pagaron originalmente.

En el sitio del desarrollo Center Park, redes verdes cubren una decena de edificios de apartamentos a medio construir, hay grúas de construcción encima de cada uno. En la oficina de ventas, desde donde suena jazz, hay hombres con guantes blancos a espera de conocer a compradores potenciales. Sin embargo, hay pocos clientes y las personas que los reciben básicamente se ven aburridas.