Por: Natasha Singer.   10 enero
el logotipo de Facebook aparece en las pantallas en el Nasdaq MarketSite en el Times Square de Nueva York. Fotografía: AP.
el logotipo de Facebook aparece en las pantallas en el Nasdaq MarketSite en el Times Square de Nueva York. Fotografía: AP.

Hace poco tiempo, en un pueblo de Ohio, un oficial de la policía del turno de la noche recibió una llamada poco común de Facebook.

Más temprano ese mismo día, una mujer local publicó en Facebook que iba caminando hacia su casa y tenía la intención de matarse cuando llegara, de acuerdo con un informe policiaco del caso. La compañía californiana llamó al Departamento de la Policía para advertirles sobre la amenaza de suicidio.

El oficial que tomó la llamada localizó con prontitud a la mujer, pero ella negó tener pensamientos suicidas, según el informe. A pesar de todo, el oficial creyó que podría hacerse daño y le dijo a la mujer que debía ir a un hospital, por su propio pie o bajo custodia de la policía. A fin de cuentas, el oficial la llevó a un hospital para que recibiera un diagnóstico de salud mental, una evaluación resultado de la intervención de Facebook (The New York Times omitió algunos detalles del caso por motivos de privacidad).

A lo largo de los últimos 18 meses, las estaciones de la policía desde Massachusetts hasta Bombay han recibido alertas similares de Facebook como parte del que tal vez sea el programa de alerta y vigilancia de amenazas de suicidio más grande del mundo. La red social reforzó la iniciativa después de que varias personas transmitieron sus suicidios en Facebook Live a inicios de 2017. Ahora el gigante tecnológico utiliza algoritmos y reportes de usuarios para alertar sobre posibles amenazas de suicidio.

El ascenso de Facebook como árbitro de las aflicciones mentales pone a la red social en una posición engañosa ahora que la están investigando las autoridades regulatorias de Estados Unidos, Canadá y la Unión Europea por fallas de privacidad; también está enfrentando un escrutinio intenso por no responder rápidamente a la interferencia en las elecciones y en las campañas de odio étnico en su sitio.

A pesar de que el director ejecutivo de Facebook, Mark Zuckerberg, se ha disculpado por haber recolectado los datos de los usuarios de una forma inadecuada, el mes pasado la empresa tuvo problemas, pues salieron a la luz nuevas revelaciones sobre los acuerdos especiales para compartir datos que cerró con empresas tecnológicas.

Así opera la campaña

La campaña antisuicidio le da una oportunidad a Facebook de enmarcar su trabajo como una buena noticia. El suicidio es la segunda causa de muerte en la gente de entre 15 y 29 años de todo el mundo, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS). Algunos expertos en salud mental y funcionarios de la policía afirmaron que Facebook había ayudado a que oficiales localizaran y detuvieran a gente que a todas luces estaba a punto de hacerse daño.

Facebook tiene algoritmos computarizados que escanean las publicaciones, los comentarios y los videos de los usuarios de Estados Unidos y otros países en busca de indicios de un riesgo inmediato de suicidio. Cuando se marca una publicación, por medio de la tecnología o lo hace un usuario preocupado, pasa a los revisores humanos de la empresa, quienes tienen la capacidad de llamar a las agencias locales de seguridad pública.

“El último año, ayudamos a que los encargados de respuestas iniciales en todo el mundo llegaran con rapidez a unas 3500 personas que necesitaban ayuda”, escribió Mark Zuckerberg, director ejecutivo de Facebook en una publicación de noviembre relacionada con los esfuerzos.

Sin embargo, otros expertos en salud mental aseguraron que las llamadas de Facebook a la policía también podrían provocar daño sin tener la intención de hacerlo, como incitar un suicidio, obligar a la gente que no es suicida a someterse a evaluaciones psiquiátricas o provocar arrestos o tiroteos.

Courtney Davis, un operador de telecomunicaciones en el Departamento de Policía en Rock Hill, S.C., y el Sargento de policía de Rock Hill, Bruce Haire. Facebook llamó a Davis sobre un hombre que estaba transmitiendo en vivo un intento de suicidio, ayudando a Haire a encontrarlo. Fotografía: The New York Times.
Courtney Davis, un operador de telecomunicaciones en el Departamento de Policía en Rock Hill, S.C., y el Sargento de policía de Rock Hill, Bruce Haire. Facebook llamó a Davis sobre un hombre que estaba transmitiendo en vivo un intento de suicidio, ayudando a Haire a encontrarlo. Fotografía: The New York Times.

Además, los expertos mencionaron que no está claro si la estrategia de la empresa es precisa, efectiva o segura. Facebook afirmó que, por motivos de seguridad, no monitoreaba los desenlaces de sus llamadas a la policía. Y no ha divulgado con precisión cómo sus revisores deciden si deben hablar a los servicios de emergencia. Según quienes critican esta iniciativa, Facebook ha asumido la autoridad de una agencia de salud pública que al mismo tiempo protege su proceso como si fuera un secreto corporativo.

“Es difícil saber de qué se está dando cuenta Facebook en realidad, ante qué están reaccionando y si están ofreciendo una respuesta apropiada para el riesgo apropiado. Es medicina de caja negra”, comentó John Torous, el director de la división de psiquiatría digital del Centro Médico Beth Israel Deaconess en Boston.

“Es difícil saber de qué se está dando cuenta Facebook en realidad, ante qué están reaccionando y si están ofreciendo una respuesta apropiada para el riesgo apropiado”, comentó John Torous, el director de la división de psiquiatría digital del Centro Médico Beth Israel Deaconess en Boston. “Es medicina de caja negra”.

Facebook informó que trabaja con expertos en la prevención del suicidio con el fin de desarrollar un programa exhaustivo para conectar rápidamente a los usuarios alterados con sus amigos y enviarles información de contacto de líneas de ayuda. La empresa mencionó que los expertos también ayudaban a capacitar equipos especializados, quienes tienen experiencia en la procuración de justicia y en respuestas ante crisis, para que revisen los casos más urgentes. Estos revisores contactan a los servicios de emergencia solo en la minoría de los casos, cuando tienen la impresión de que los usuarios están en riesgo inminente de lastimarse de gravedad.

“Aunque nuestros esfuerzos no son perfectos, hemos decidido tomar el riesgo para ofrecer recursos lo más pronto posible a la gente que necesita ayuda”, señaló en un comunicado Emily Cain, una vocera de Facebook.

La compañía informó que su sistema para calificar riesgos en los casos de suicidio funcionaba a nivel mundial en inglés, español, portugués y árabe, menos en la Unión Europea, donde las leyes de protección de datos restringen la recolección de detalles personales como la información de la salud. No hay manera de no participar, excepto que no publiques en tu cuenta de Facebook, o que la borres.

A prueba

Un análisis de cuatro informes policiacos, que obtuvo The New York Times conforme a solicitudes amparadas bajo la Ley de Libertad de Información, sugiere que la estrategia de Facebook ha tenido resultados variados. A excepción del caso de Ohio, los departamentos de la policía eliminaron los nombres de la gente que había marcado la red social.

En mayo se dio el caso de un representante de Facebook que ayudó a la policía de Rock Hill, Carolina del Sur, a localizar a un hombre que estaba transmitiendo en vivo su intento de suicidio por Facebook Live. En una grabación de la llamada a la estación de la policía, el representante de la empres describió el fondo del video a una operadora de la policía —árboles, una señal de la calle— y brindó la latitud y la longitud del teléfono del hombre.

El Departamento de la Policía reconoció el esfuerzo de Facebook por ayudar a los oficiales a encontrar al hombre, quien intentó huir y lo llevaron al hospital.

“Esa noche, dos personas llamaron a la policía, pero no pudieron decirnos dónde estaba”, comentó Courtney Davis, una operadora de telecomunicaciones de la policía de Rock Hill, quien respondió la llamada. “Facebook pudo”.

El Departamento de la Policía de Mashpee, Massachusetts, tuvo una experiencia diferente. El 23 de agosto de 2017, justo antes de las 5:16 a. m., un operador recibió una llamada de un Departamento de la Policía vecino sobre un hombre que estaba transmitiendo en vivo su suicidio en Facebook Live. Los oficiales llegaron a la casa del hombre unos minutos más tarde pero, para cuando lo encontraron, ya no tenía pulso, de acuerdo con los informes policiacos.

Según el informe, a las 6:09 a. m., un representante de Facebook llamó para alertar a la policía sobre la amenaza de suicidio.

Scott W. Carline, el jefe del Departamento de la Policía de Mashpee, se rehusó a dar comentarios. No obstante, para referirse a Facebook, Carline dijo lo siguiente: “Me gustaría que mejoraran sus herramientas de prevención del suicidio para identificar señales de advertencia que tienen más posibilidades de ser fatales”.

Cain, la vocera de Facebook, indicó que por desgracia, en algunos casos, la ayuda no llegaba a tiempo. “Nos sentimos muy mal por esas personas y sus seres queridos cuando esto ocurre”, confesó.

El cuarto caso, ocurrido en mayo de 2017, involucró a una adolescente en Macon, Georgia, quien estaba transmitiendo en vivo su intento de suicidio. Facebook llamó a la policía después de que los oficiales ya habían encontrado a la adolescente en su casa, declaró una vocera de la oficina del alguacil del condado de Bibb. La adolescente sobrevivió al intento.