Por: Raymond Zhong.   31 mayo
Huawei había almacenado chips de computadoras (los cuales importa) para emergencias, como las restricciones comerciales anunciadas recientemente por Estados Unidos.
Huawei había almacenado chips de computadoras (los cuales importa) para emergencias, como las restricciones comerciales anunciadas recientemente por Estados Unidos.

A pesar de todos los esfuerzos de China por convertirse en una fuerza mundial de la alta tecnología que rivalizaría con Estados Unidos, en esencia no ha logrado producir contendientes de primera categoría en un área crucial: la industria que le dio nombre a Silicon Valley.

El año pasado, China importó más de $300.000 millones en chips de computadoras, la columna vertebral de todos los productos digitales. Fue un gasto superior al que hizo en petróleo crudo del extranjero.

Ahora, Washington ha logrado que la dependencia de China en los microchips estadounidenses juegue en contra de Huawei, el gigante chino de las telecomunicaciones que el gobierno de Trump ha calificado de amenaza para la seguridad nacional. Recientemente, el Departamento de Comercio restringió la venta de componentes y tecnología de firmas estadounidenses a la empresa: en esencia, aleja a Huawei del software de Google, los chips de Qualcomm y más.

Hace pocos días el Departamento señaló que iba a permitir que Huawei siguiera haciendo negocios con proveedores estadounidenses durante 90 días para evitar una perturbación en las redes móviles que usan el equipo de la empresa. Sin embargo, la maniobra de Washington no deja de ser un golpe en un punto débil que ha sido una carga en los hombros de los líderes de China durante décadas.

Desesperadas por reducir la dependencia en las importaciones, las autoridades chinas han prometido decenas de miles de millones de dólares para ayudar a promover la producción local de chips competitivos. Los sueños del país de lograr la hegemonía en el ramo de los semiconductores han exacerbado las tensiones comerciales con Estados Unidos, pues los estadounidenses consideran que el gobierno chino brinda un apoyo injusto a las firmas locales y desean que Pekín reduzca este respaldo.

Washington ha encontrado razones suficientes para castigar directamente a uno de los fabricantes de chips que recibe apoyo del Estado, Fujian Jinhua Integrated Circuit Co. Después de que Micron Technology, un rival estadounidense, culpó a la empresa china de haberle hurtado diseños de chips, el Departamento de Comercio la bloqueó para que dejara de comprar componentes de Estados Unidos.

A lo mucho, el deseo de China por los chips ha rendido frutos variados. La participación en el mercado de las firmas chinas sigue siendo modesta en la mayoría de las áreas de producción de los semiconductores. Aún deben importar casi todos los chips más complejos. Dentro de las empresas respaldadas por el Estado chino, hay varios fabricantes de chips de memoria (donde se almacenan datos) que han anunciado grandes planes de producción. No obstante, el mercado mundial de ese tipo de chips está saturado, un indicio de expectativas sombrías para generar ganancias.

En general, el apoyo del gobierno ha ayudado a la industria china, comentó Gu Wenjun, analista en jefe de ICwise, una firma de investigación del mercado de los semiconductores con sede en Shanghái.

“Pero ahora que el mercado se ha sobrecalentado y se ha vuelto voluble, los efectos negativos cada vez son más evidentes”, mencionó Gu.

En China, los gobiernos locales “no entienden la industria”, afirmó Gu. Simplemente agotan los recursos que las empresas privadas saben cómo gastar de una manera más efectiva, agregó.

Prueba de fuego

El papel de China como el principal ensamblador de aparatos electrónicos del mundo, y su inmenso mercado de aparatos electrónicos para el consumidor, han convencido a algunos observadores de que, con el tiempo suficiente, será inevitable que el país atraiga o albergue el conocimiento para producir chips avanzados. La hipótesis es la siguiente: si China pudo ponerse al corriente en la fabricación de juguetes y después en la producción de teléfonos celulares, ¿por qué no podría lograrlo con los semiconductores algún día?

Por ahora, sobrevivir sin los chips estadounidenses promete ser la prueba de fuego para Huawei, a pesar de los grandes pasos que acababa de dar la empresa en el desarrollo de sus propios procesadores.

En una entrevista que otorgó a los medios chinos, el fundador y director ejecutivo de Huawei, Ren Zhengfei, señaló que en “tiempos de paz” la mitad de los chips de Huawei provenían de empresas estadounidenses, y la otra mitad los desarrollaba la misma firma. Huawei ha acumulado chips para emergencias como esta, afirmó Ren.

Sin embargo, la empresa nunca podría rechazar por completo la tecnología de Estados Unidos. Hasta los propios familiares de Ren usaban teléfonos iPhone, comentó.

“No nos desharemos de los chips estadounidenses de una manera imprudente”, mencionó Ren. “Debemos crecer juntos”.

Al abrir un teléfono móvil o una estación terrestre celular de Huawei, se puede ver hasta qué grado la tecnología avanzada en verdad es un esfuerzo globalizado, aunque Pekín y Washington hayan acabado por desconfiar mutuamente de sus proveedores de tecnología.

Sobrevivir sin los chips estadounidenses promete ser la prueba de fuego para Huawei.

Por ejemplo, en el nuevo teléfono insignia de Huawei, el P30 Pro, hay una serie de componentes clave que fueron suministrados por firmas estadounidenses, entre ellos partes que sirven para procesar las señales de radio que llevan las llamadas y los datos por el aire, de acuerdo con un análisis de System Plus Consulting, una firma de investigación con sede en Francia.

Los chips de memoria del P30 Pro son de Micron y de Toshiba, la empresa japonesa. La tecnología de la cámara es de Sony de Japón. El procesador, el cerebro del teléfono, lo desarrolló Huawei.

La división de semiconductores de Huawei, HiSilicon, ha sorprendido a los observadores de la industria con el progreso que ha tenido en el desarrollo de procesadores y chips de banda base, los cuales conectan los teléfonos a las redes de datos. No obstante, las restricciones del Departamento de Comercio incluso podrían afectar a HiSilicon. Muchos de los principales proveedores del software para el diseño de los chips son estadounidenses.

Para otros tipos de componentes, Huawei no tendrá tantos problemas para encontrar sustitutos que no provengan de Estados Unidos, en el caso de que quedara aislado por completo de los proveedores estadounidenses. Por ejemplo, Micron es uno de los principales proveedores de chips de memoria en el mundo, pero también lo son Samsung y SK Hynix de Corea del Sur.