Por: Vanessa Friedman.   20 abril, 2018

Nueva York. ¿Cómo sabemos que Mark Zuckerberg, director ejecutivo de Facebook y el hombre que está bajo escrutinio en este momento, de verdad se siente arrepentido y humillado debido a que su empresa no pudo proteger los datos personales de los usuarios, como lo dijo durante su testimonio ante el Congreso de Estados Unidos?

Pues, aunque no usó la túnica de un penitente, sí se puso el equivalente: traje y corbata.

Comenzó el lunes 9 de abril, cuando Zuckerberg se presentó ante los líderes del Congreso con un traje oscuro, camisa blanca y corbata azul oscuro. El martes 10 de abril, cuando tomó asiento en la sala del comité, el traje era azul marino y la corbata tenía el azul de Facebook. Era serio y fiel a su marca.

Para alguien que se ha distinguido profesional y personalmente por usar una simple camiseta gris y pantalones de mezclilla —que en su página de Facebook ha publicado fotografías de la fila de camisetas y sudaderas con capucha grises que cuelgan en su armario; cuyo éxito ha convertido esas camisetas y sudaderas en sinónimo de una nueva generación de innovadores, tan aspiracionales como lo fue alguna vez un traje de Savile Row— fue una declaración visual de renunciación y respeto tan evidente como cualquier disculpa verbal.

Cosmético, quizá. Superficial, desde luego. Seguramente en cuanto regresó a la Costa Oeste volvió a usar sudaderas con capucha y camisetas. Sin embargo, fue un movimiento estratégico y ópticamente efectivo.

Signo de paz

“Como gesto simbólico fue el mensaje adecuado absolutamente”, dijo Alan Flusser, un sastre neoyorquino y autor de “Clothes and the Man”.

Les dijo a los legisladores desconfiados del sistema: estoy en su casa y aceptaré sus reglas. Les dijo: muy bien, quizá los que vivimos en Silicon Valley en realidad no sabemos qué es lo mejor. Les dijo: reconozco la responsabilidad que tengo y me lo tomo en serio.

Confirmó la interpretación general de que este es un momento de crecimiento y, en la iconografía de la ropa, el traje es el disfraz del adulto, mientras que la camiseta es el disfraz del adolescente, de quien está fuera de servicio, de quien rompe las reglas.

Eliminó uno de los significantes de diferencia entre la vieja generación y la nueva, y lo remplazó con una rama de olivo de similitud. (El traje y la corbata de Zuckerberg casi coincidieron con los que usó John Thune, republicano de Dakota del Sur, presidente del Comité de Comercio del Senado).

Además, cerró una vía de ataque; un día antes del testimonio de Zuckerberg, Larry Kudlow, el nuevo asesor económico en jefe del presidente Donald Trump, les había dicho a los reporteros que le preguntaron acerca de regular Facebook: “¿Usará traje, corbata y camisa blanca? Esa es mi pregunta más grande. ¿Se comportará como adulto, como líder de una gran empresa, o nos dará su apariencia tonta de sudaderas con capucha y overoles?”.

En ese momento, Kudlow usaba un traje azul rayado, con un pañuelo en el bolsillo y una pañoleta azul atada como corbatón en el cuello.

Zuckerberg “sabía que la gente lo estaría observando” para saber cuál era la respuesta, dijo Joseph Rosenfeld, asesor personal de estilo que se especializa en el mundo de la tecnología en Silicon Valley y Nueva York, y cuyos clientes trabajan en empresas como Apple, Intuit y Google.

Desde luego, no fue la primera vez que Zuckerberg ha usado un traje. Es solo que, al parecer, es posible contar con los dedos de las manos las veces que lo ha hecho: siempre en eventos públicos y (sin tomar en cuenta su boda) siempre cuando están involucrados jefes de Estado u otros dignatarios.

Usó traje, por ejemplo, para dirigirse a la cumbre del Grupo de los 8 en Francia en 2011; en la cena estatal para el presidente chino Xi Jinping en 2015; para entrevistar al primer ministro indio Narendra Modi en Facebook el mismo año; y para testificar en una corte de Dallas durante el juicio de propiedad intelectual de Oculus en 2017.

Aun así, es tan inusual que el expresidente Barack Obama bromeó al respecto en una asamblea de Facebook, refiriéndose a una reunión previa y diciendo que era “el hombre que hizo que Mark usara saco y corbata”.

Más allá del estilo

Aunque sabemos que las camisetas y sudaderas con capucha grises de algodón, totalmente simples, no son tan sencillas como parecen —son de Brunello Cucinelli, una marca italiana que se especializa en lo que podría llamarse casual utópico, y tienen un precio inicial de cerca de $295 (por la camiseta)— es un misterio dónde compra sus trajes.

En efecto, Zuckerberg ha reconocido en público, algunas veces, la manera tan consciente en que usa su ropa. Solo porque se le conoce por usar siempre lo mismo no significa que no piense en la moda o en cómo se interpreta lo que se pone. De hecho, es exactamente lo opuesto.

Su cronología de Facebook de “sucesos de vida” incluye el hito “Usé una corbata durante un año” en 2009, junto con “Me hice vegetariano” (en 2011) y “Me casé con Priscilla Chan” (2012).

“Quería enviarles el mensaje a todos en Facebook de que este fue un año serio para nosotros”, escribió en una publicación acerca de usar la corbata. “Mi corbata fue el símbolo de qué tan serio e importante fue este año para nosotros, y la usé cada día para demostrarlo”.

Después, en 2014, durante una asamblea de Facebook, le preguntaron acerca de las camisetas grises, y respondió: “Quiero despejar mi vida de manera tal que deba tomar tan pocas decisiones como sea posible y me enfoque en cómo servir a esta comunidad de la mejor manera. De hecho, hay algunas teorías psicológicas acerca de que incluso las pequeñas decisiones sobre tu ropa, el desayuno o cosas así, te cansan y agotan tu energía”.

Significa que usa siempre lo mismo porque así lo piensa una sola vez y no tiene que decidirlo de nuevo.

Sin embargo, la situación actual demuestra, hasta cierto punto, los límites de ese enfoque.

“Como gesto simbólico fue el mensaje adecuado absolutamente”, dijo Alan Flusser, un sastre neoyorquino y autor de “Clothes and the Man”.