Por: Adam Baidawi.   17 abril
Lumineer Academy, en Williamstown, Australia, es una escuela fundada por Susan Wu, una empresaria estadounidense que ha sido llamada una de las
Lumineer Academy, en Williamstown, Australia, es una escuela fundada por Susan Wu, una empresaria estadounidense que ha sido llamada una de las "mujeres más influyentes en tecnología". En ella se utiliza un modelo de aprendizaje alternativo basado en negocios tecnológicos.

​En la Lumineer Academy, una escuela primaria recién abierta en Williamstown, Australia, no hay tareas. No hay salones de clases, uniformes ni calificaciones tradicionales. En lugar de eso, hay “espacios creadores”, sesiones para “pensar fuera de la caja” y “escenarios de venta de ideas”.

Si la escuela —amueblada como una empresa de arranque, con pizarrones blancos y sillones tipo puf— suena como la idea de un emprendedor del Valle del Silicio, es porque así lo es.

Esa emprendedora es Susan Wu, de 44 años, una estadounidense que ha sido llamada una de las “mujeres más influyentes en la tecnología” y que ha asesorado o invertido en compañías que incluyen a Twitter, Reddit y Stripe.

Wu y su equipo dicen haber creado un modelo para enseñar a los niños, llamado Luminaria, que promete prepararlos para que se conviertan en arquitectos —más que simples participantes— de un mundo futuro.

“Nuestros modelos escolares actuales fueron creados hace más de 100 años para la Revolución Industrial”, dijo Wu. “Lo que les interesaba eran las fábricas homogéneas que producían algo así como un modelo de trabajador. El mundo ha cambiado”.

Detractores

Sin embargo, los detractores ven a la Lumineer Academy como otra en una serie de intentos del Valle del Silicio por aplicar las mismas técnicas empleadas para producir apps exitosas a producir, en lugar de ello, niños exitosos.

En Estados Unidos, a medida que más ejecutivos tecnológicos han probado con abrir escuelas, los expertos en educación han debatido y, en algunos casos, han advertido sobre los efectos del dinero y la influencia de las corporaciones permeando las aulas.

Ha habido escuelas y programas de educación fundados por Elon Musk, fundador de Tesla; Reed Hastings, director ejecutivo de Netflix, y Marc Benioff, fundador de Salesforce.

A pesar de los brillantes lanzamientos y las promesas de alterar la educación, las escuelas fundadas por ejecutivos tecnológicos aún no han demostrado éxito.

Varios estudios han sugerido que del 30 al 50 % de los maestros australianos dejan la profesión en los primeros años de trabajo. La Lumineer Academy ha buscado atraer a algunos de ellos con una promesa de libertad de los estrictos planes de estudios.

AltSchool, fundada por Max Ventilla, exejecutivo de Google, anunció el año pasado que cerraría varias de sus escuelas tras una serie de pérdidas reportadas, a pesar de recaudar $175 millones de inversionistas como Mark Zuckerberg, y cobrar colegiaturas de alrededor de $28.000.

Wu está consciente de los desafíos que sus colegas tecnológicos han enfrentado, pero dice que el modelo de su escuela, equipo y ubicación en Australia podría hacerla distinguirse.

Aproximadamente una tercera parte de los niños australianos asiste a escuelas privadas —casi el triple de la tasa de los niños en EE. UU.— lo que significa que hay menos susceptibilidades en torno a sindicatos, influencia corporativa y colegiaturas.

Al igual que la mayoría de las escuelas independientes australianas, la Lumineer Academy no tiene fines de lucro.

Dos visiones

Wu dice que ella y sus cofundadoras, Sophie Fenton y Amanda Tawhai, combinan la visión de la primera para los negocios con el conocimiento en educación de las segundas.

Fenton fue reconocida como Maestra del Año australiana en el 2013 y ha escrito exámenes para el Certificado Victoriano de Educación —la evaluación final obligatoria para los estudiantes en el Estado de Victoria.La Lumineer Academy abrió en enero en un suburbio adinerado de Melbourne.

Hay 130 estudiantes inscritos y la colegiatura cuesta alrededor de $10.000 australianos ($8.000 estadounidenses).

Los estudiantes en la academia no visten un uniforme obligatorio. Más bien, se exhorta a los alumnos a crear sus propios guardarropas dentro de una paleta de colores prescrita (rayas marinas y color caqui).

El modelo Luminaria afirma equilibrar materias duras como programación computacional con habilidades sociales como inteligencia emocional y trabajo en equipo que son buscadas por los patronos.

Varios estudios han sugerido que del 30 al 50 % de los maestros australianos dejan la profesión en los primeros años de trabajo. La Lumineer Academy ha buscado atraer a algunos de ellos con una promesa de libertad de los estrictos planes de estudios.

Glenn Savage, experto en política educativa australiana, dijo que era difícil ver cómo los objetivos idealistas de la escuela podrían ajustarse dentro del “muy estructurado” sistema educativo de Australia.

“Es importante que los padres no se basen en la falsa suposición de que enviar a estudiantes a una escuela que afirma hacer las cosas radicalmente diferentes significa que los alumnos no harán nada igual a los estudiantes de otras escuelas, porque eso no es cierto”, señaló.