Por: Michael Tackett.   21 septiembre, 2018
Rhonda and Ben Lieurance at an RV park in Elkhart, Ind., where some 80 percent of the recreational vehicles sold in the United States are made, Aug. 22, 2018. The Trump administration’s tariffs on imported steel and aluminum are increasing costs, diminishing demand and causing concern that a 10-year boom cycle in RVs could be waning. (Whitten Sabbatini/The New York Times)
Rhonda and Ben Lieurance at an RV park in Elkhart, Ind., where some 80 percent of the recreational vehicles sold in the United States are made, Aug. 22, 2018. The Trump administration’s tariffs on imported steel and aluminum are increasing costs, diminishing demand and causing concern that a 10-year boom cycle in RVs could be waning. (Whitten Sabbatini/The New York Times)

Elkhart, Indiana. Las mesas estaban llenas en el restaurante Chubby Trout y corría la cerveza artesanal de la zona. El Flippin’ Cow también estaba a reventar y los comensales veían desde arriba el lago Simonton. Las pequeñas empresas manufactureras se promocionaban para los trabajadores ofreciendo seguros de salud y cuentas de retiro.

No obstante, Elkhart, una localidad de unos 55.000 habitantes con una tasa de desempleo del 2,3%, también está un poco nerviosa.

Desde hace tiempo esta ciudad cercana a la frontera con Michigan se ha utilizado como utilería política —primero por el presidente Barack Obama, después por el presidente Donald Trump— para expresar preocupación por los oprimidos y para demostrar un argumento a favor de la prosperidad recién descubierta.

En la actualidad, Elkhart tal vez está enviando un mensaje que ningún político quiere escuchar.

Salud ambigua

La ciudad se llama a sí misma la “capital mundial de los vehículos recreativos” —más del 80% de los vehículos de este tipo que se venden en Estados Unidos se fabrican en Elkhart y sus alrededores, de acuerdo con la Asociación de la Industria de Vehículos Recreativos— y los aranceles de Trump al acero y al aluminio importados están aumentando los costos, disminuyendo la demanda y provocando la inquietud de que un ciclo de diez años de auge podría ir en declive.

En junio, los envíos de casas rodantes se redujeron un 18,7%, en comparación con el año pasado, y los de tráileres y camionetas camper más pequeños cayeron un 10,5%, de acuerdo con la Asociación de la Industria de Vehículos Recreativos. En julio, los envíos de casas rodantes disminuyeron un 6,5%, pero los envíos totales aumentaron un 10% en comparación con el mismo mes del año pasado. Algunas empresas han recortado las semanas laborales a cuatro días. En medio de un fuerte incremento de empleos a nivel nacional, de indicios de un aumento salarial y un sólido crecimiento económico en general, no hay duda de que la salud de Elkhart es ambigua.

“La considero una luz amarilla”, opinó Richard Curtin, un economista de la Universidad de Michigan que trabaja como asesor de la industria de los vehículos recreativos. “Según cómo evolucione la situación en seis meses, podría haber una luz roja que sería el fin de la expansión”.

También podría ser temporal si, como lo piensan algunas personas de la industria, el problema está relacionado con el exceso de inventario, comentó Curtin. Sin embargo, queda por verse cómo evoluciona la salud de la industria, que tiene un historial de ser pionera económica. “Los vehículos recreativos siempre han precedido al resto de la economía en las desaceleraciones y los repuntes”, mencionó Curtin.

Frank Hugelmeyer, el presidente de la asociación de vehículos recreativos, se rehusó a hacer comentarios.

El efecto de los aranceles del presidente sobre los productos, desde el acero hasta la soya, se está desarrollando con las elecciones intermedias de fondo, y hay algunos republicanos que quieren que una economía robusta sea un argumento esencial en su búsqueda por mantener el control en el Congreso. En Indiana, Misuri, Dakota del Norte y otros estados, se están empezando a sentir las políticas del presidente, en especial en las industrias que tienen importantes relaciones comerciales con China.

“Creo que hay una gran preocupación sobre los efectos de los aranceles en la industria de los vehículos recreativos”, mencionó el senador demócrata por Indiana, Joe Donnelly, uno de los titulares más vulnerables del Senado para este año. Su hogar está cerca. “Muchos de los componentes que van dentro de los vehículos recreativos se vieron afectados por estos aranceles”.

“Estamos muy al pendiente de esta situación pues sabemos cómo fue el otro lado de esta historia, cuando el desempleo era del 22%”, mencionó Donnelly, refiriéndose a la tasa de desempleo en Elkhart en la parte más álgida de la Gran Recesión.

A la espera

En Elkhart, ver un campamento de vehículos recreativos es tan común como ver un sembradío de maíz. Un Salón de la Fama de los Vehículos Recreativos ensalza la industria, así como su paso de la producción de pequeños tráileres de aluminio a vehículos de lujo con comodidades de condominios costosos. “Nos gusta decir que en el condado de Elkhart fabricamos la diversión”, comentó Mike Yoder, un republicano y comisionado del condado de Elkhart.

Sin embargo, Yoder es una de las personas que cree que la diversión podría ir a la baja. “Todos en la industria estamos conscientes del significado negativo de eso”, dijo, aludiendo a los aranceles. “Estamos experimentando un poco de desaceleración en la producción de vehículos recreativos y algunas empresas están trabajando cuatro días en vez de cinco para acabar con el inventario”.

“En mi opinión personal, esto es terrible para la comunidad”, continuó. “Esto es algo muy importante para nosotros. Exportamos mucho producto e importamos mucho producto. Si toda esta disputa comercial se expande mucho más, habrá graves consecuencias, y una vez más encabezaremos la marcha del país a una recesión, sin lugar a dudas”.

Donnelly mencionó que se había opuesto a que China exportara acero de forma irresponsable a Estados Unidos, pero que el gobierno debió haber resuelto el asunto sin una guerra comercial más amplia. Según Donnelly, los aranceles habían provocado incertidumbre y una “agitación extraordinaria”.

En Elkhart, los ciclos de la economía son bien conocidos. Obama vino durante su primer viaje nacional como presidente, cuando la región tenía la tasa de desempleo más alta del país. Desde entonces, la ciudad ha disfrutado de un periodo prolongado de prosperidad. Su economía se ha adaptado de una forma sorprendente. Alguna vez fue el hogar del Alka-Seltzer y de otros medicamentos cuya venta no requiere receta médica, pero dio un giro para centrarse en la manufactura semipesada cuando la industria de los vehículos recreativos despegó.

Ahora, las inquietudes están de regreso.

“Creo que un buen término sería ‘preocupación’”, comentó Mark Babson, presidente del departamento de desarrollo económico de Elkhart. “Nadie siente pánico, solo están preocupados”.

Nick Kieffer, director ejecutivo y presidente de la Cámara de Comercio de Goshen, estuvo de acuerdo. “Otro problema es la incertidumbre, no saber dónde se desarrollará el problema”, opinó.

Este año, la industria de los vehículos recreativos pronostica ventas cercanas a las 500.000 unidades, casi la misma cantidad de 2017, después de haber pasado varios años con un crecimiento sólido que en ocasiones alcanzó los dos dígitos. El costo de algunos materiales se ha incrementado hasta un 50% debido a los aranceles y, a su vez, las empresas están aumentando los precios.

“¿Están surtiendo efecto?”, cuestionó Dave Schutz, ejecutivo de Dometic, un gran proveedor de partes. “Falta ver que sucederá a largo plazo. Depende de qué tan profundo y qué tan lejos vayan”.

“Creo que hay una gran preocupación sobre los efectos de los aranceles en la industria de los vehículos recreativos. Muchos de los componentes que van dentro de los vehículos recreativos se vieron afectados por estos aranceles”, mencionó el senador demócrata por Indiana, Joe Donnelly.