Por: C.J. Hughes.   7 junio
Crear una realidad de ladrillo y cemento para un pasatiempo virtual es un paso significativo para los deportes.
Crear una realidad de ladrillo y cemento para un pasatiempo virtual es un paso significativo para los deportes.

El ascenso de los deportes electrónicos no es ninguna sorpresa para quien haya seguido la industria de los videojuegos. Se espera que este año generen más de $1.000 millones en ingresos a nivel mundial, mientras millones de aficionados observan cientos de eventos desde todos los rincones del planeta.

Sin embargo, esos aficionados suelen ver los encuentros desde sus casas en plataformas donde se transmiten en vivo como Twitch y YouTube. Se espera que tan solo $104 millones, menos del 10% de los ingresos totales en 2019, provengan de la venta de productos y boletos, de acuerdo con Newzoo, una firma de análisis de deportes electrónicos. Para que los aficionados gasten dinero, necesitan un entorno que les brinde una experiencia más enriquecedora.

Para amoldarse a esa necesidad, las constructoras se habían enfocado en adaptar espacios más pequeños, entre ellos centros nocturnos e incluso un complejo de oficinas de la década de 1950. Ahora, se están construyendo arenas enormes para albergar los deportes electrónicos.

El Esports Stadium Arlington en Texas, una arena con un valor de $10 millones que abrió en noviembre en el centro de convenciones de la ciudad, es el sitio más grande de Norteamérica dedicado a los deportes electrónicos, con asientos reclinables, un estudio de transmisión de última generación y un muro de LED de 25 metros de largo. Además, en Filadelfia, los desarrolladores están planeando la construcción de la Fusion Arena, la primera que se dedicará a la práctica profesional de los videojuegos, donde habrá 3.500 asientos e instalaciones para entrenar.

Uno de los destinos más populares es la Blizzard Arena, una pequeña instalación para deportes electrónicos dentro de un edificio de oficinas de mediados de siglo ubicado en Burbank, California. El inmueble fue un estudio de televisión de programas como The Tonight Show Starring Johnny Carson y Access Hollywood: un espacio de 1.390 metros cuadrados que opera Blizzard Entertainment para su Liga Overwatch.

Jeff Worthe, presidente de Worthe Real Estate Group, empresa que posee el edificio junto con Stockbridge Real Estate, afirmó que los estudios de televisión eran recintos ideales para los eventos de deportes electrónicos por su infraestructura.

“En definitiva, los deportes electrónicos son un segmento que está creciendo en la industria del entretenimiento”, señaló Worthe, quien espera que surjan más arenas en la zona.

Además, el año pasado, Allied Esports abrió la HyperX Esports Arena, un inmueble de 2.780 metros cuadrados que funcionaba como centro nocturno dentro del Hotel y Casino Luxor en Las Vegas. El invierno pasado, la arena, la cual lleva el nombre de un fabricante de audífonos y otros accesorios para videojuegos, albergó un evento estelar de League of Legends, así como un torneo de la Liga NBA 2K en mayo. El próximo evento será un torneo Rainbow Six Minor de Allied Esports a celebrarse en junio.

Entre torneos, la arena rota su alineación de eventos locales para juegos como Fortnite, Mario Kart y Rocket League. Los jugadores informales pueden comprar pases por hora para estaciones con computadoras personales y consolas Xbox y PlayStation o jugar de manera gratuita con consolas de juegos clásicos.

Otros lugares están equipándose para albergar deportes electrónicos ocasionalmente, como Boardwalk Hall en Atlantic City, Nueva Jersey, un edificio de 1929 que suele albergar espectáculos de comedia, conciertos y fútbol de arena. En abril, un teatro dentro del edificio adornado con un candelabro presentó una competencia de deportes electrónicos, un torneo universitario que tenía juegos como Dota 2, Apex Legends y NBA 2K.

Tuvo lugar después de una transformación a cargo de HOK, un despacho de arquitectos que se especializa en deportes y cada vez tiene una mayor experiencia en los deportes electrónicos, el cual ayudó a reconfigurar el escenario, cambiar el sistema de iluminación y montar un estudio de televisión para las transmisiones en vivo, comentó Rashed Singaby, un asociado sénior de la firma, quien cuenta entre sus trabajos con el Mercedes-Benz Stadium, casa de los Halcones de Atlanta.

Con sede en Kansas City, HOK está invirtiendo más recursos en el campo en crecimiento. Hace dos años, no tenía ningún diseñador trabajando en deportes electrónicos; en la actualidad, tiene 15, afirmó Singaby, quien agregó que en el último año le habían encomendado cinco proyectos de deportes electrónicos.

Ahora, las constructoras están tocando a la puerta de HOK, así como dueños de tiendas departamentales vacías que guardan la esperanza de reutilizarlas, señaló Singaby.

“Los números no mienten”, agregó. “El compromiso con este ecosistema ha sido gigantesco en los últimos diez años. No creo que se vaya a acabar pronto”.

Sin embargo, las transformaciones y las remodelaciones palidecen en comparación con los planes para la Fusion Arena en Filadelfia, la cual será el primer espacio destinado exclusivamente a los deportes electrónicos en Estados Unidos.

El proyecto de 3.500 asientos y $50 millones será la casa del Philadelphia Fusion, un equipo con dos años de antigüedad que compite en la Liga Overwatch, una franquicia en la que jugadores de todo el mundo pelean en un videojuego futurista de tirador en primera persona. Se espera que este verano se pongan los cimientos de la arena, un proyecto a cargo de Cordish Cos., y los planes de apertura son para 2021.

Equipado con un estudio de producción, un centro de entrenamiento y tres suites privadas flanqueadas por barras y refrigeradores, el desarrollo de 5.500 metros cuadrados estará en medio del South Philadelphia Sports Complex, el cual incluye el Wells Fargo Center, donde juegan los Flyers y los 76ers.

Una ola de proyectos

El proyecto de la arena no solo ayudará a que los deportes electrónicos consoliden su estatus de deporte convencional, según expertos, sino que también se espera que dé rienda suelta a una ola de proyectos similares.

“Ligar la arena con un complejo deportivo que ya existe provocará que la gente se dé cuenta de que esto no solo se trata de niños que juegan videojuegos”, comentó Barry Seymour, director ejecutivo de la Comisión Regional de Planeación del Valle de Delaware, un grupo de promoción regional. “Es un deporte de verdad”.

Además de provocar que los aficionados abran sus carteras, crear un espacio físico para los deportes electrónicos puede atraer otra fuente de ingresos: los profesionales de la mercadotecnia.

“Los anunciantes están intentando llegar a muchísimas personas a las que no podrían llegar de otra manera”, afirmó Eric Haggstrom, quien analiza la industria de los videojuegos para eMarketer, una firma de investigación. Los videojugadores suelen tener un ingreso disponible, pero no consumen los medios tradicionales, incluso las ofertas de redes sociales como Facebook, señaló Haggstrom.

En general, los deportes electrónicos ya tienen un gran respaldo corporativo. Entre los patrocinadores de la Liga Overwatch se encuentran T-Mobile, Coca-Cola y Toyota. Los patrocinios son un flujo crucial de ingresos; en 2019, se espera un total de $457 millones en ingresos, de acuerdo con eMarketer.

En términos más generales, la Fusion Arena podría acercar a Norteamérica con Oriente, donde los centros para deportes electrónicos son prevalentes. China ya alberga el primer estadio para deportes electrónicos que se haya construido desde cero, el cual abrió en 2017 en Chongqing. Desde hace tiempo, Corea del Sur ha sido el líder en los deportes electrónicos, con una gran cantidad de canales de televisión dedicados a transmitir las competencias, las cuales suelen celebrarse en grandes estadios para que quepan las multitudes.

Además de provocar que los aficionados abran sus carteras, crear un espacio físico para los deportes electrónicos puede atraer otra fuente de ingresos: los profesionales de la mercadotecnia.

A pesar de la emoción generada, los analistas aseguran que puede ser riesgoso dedicar todo un edificio a un solo videojuego como Overwatch, pues los gustos cambian con rapidez.

“Las distribuidoras sacan nuevos juegos cada mes”, afirmó Haggstrom. “Es un entorno muy competitivo”.

La Fusion Arena no está poniendo todos los huevos en la canasta de Overwatch. La liga tiene una temporada de siete meses, así que sobran cinco meses de programación por llenar que sirven para cubrir los costos operativos y de desarrollo.

Fuera de temporada, las filas de asientos e incluso el escenario de la Fusion Arena se pueden quitar con facilidad y crear un espacio adicional para juegos como Fortnite que pueden tener cien jugadores. La arena también puede albergar conciertos pequeños, reuniones de trabajo o conferencias, señaló Blake Cordish, vicepresidente de la constructora.

La instalación también promueve la meta de Cordish de convertir la zona en un distrito de entretenimiento más amplio, el cual incluirá a Xfinity Live, un complejo de bares y restaurantes propiedad de Cordish y Comcast.

“Sabemos que tu equipo local no va a ganar siempre”, comentó Cordish. “Pero queremos que te diviertas siempre”.