Por: David Shimer.   16 enero
Antes de que prospere una industria de drones comerciales, en particular en las zonas urbanas más pobladas de Europa, distintos tipos de drones deben ser capaces de volar por sus rutas de entrega sin chocar entre ellos.
Antes de que prospere una industria de drones comerciales, en particular en las zonas urbanas más pobladas de Europa, distintos tipos de drones deben ser capaces de volar por sus rutas de entrega sin chocar entre ellos.

Limburgo, Bélgica. Dos años después de que Amazon completó su primera entrega con un dron comercial, la idea de usar dispositivos sin pilotos para entregar artículos hasta la puerta de las casas sigue siendo un sueño distante, por no decir disparatado. El cierre reciente del Aeropuerto de Gatwick, en Londres, provocado por avistamientos de drones cerca de la pista dejó claros los riesgos y las complejidades de los esfuerzos.

Sin embargo, a medida que el comercio electrónico sigue creciendo, los drones tienen el potencial de reducir los tiempos, los costos y la energía que necesitan muchas entregas diarias, en el entendido de que se manejen bien y se usen con cuidado.

Antes de que prospere una industria de drones comerciales, en particular en las zonas urbanas más pobladas de Europa, distintos tipos de drones deben ser capaces de volar por sus rutas de entrega sin chocar entre ellos —y conforme a un conjunto estandarizado de regulaciones, según los expertos—, de manera similar a los autos en las calles.

El futuro

El camino para demostrar que los drones pueden funcionar juntos y ser monitoreados en cielos abarrotados ha llevado a un grupo de empresas a un antiguo aeródromo militar a las afueras de Bruselas, donde pondrán a prueba su tecnología de aviación sin pilotos. El proyecto, conocido como Safir, les ayudará a las autoridades europeas a trazar un conjunto de reglas para el uso comercial de los drones.

Entre las empresas más grandes involucradas se encuentra Amazon Prime Air, la división de drones del gigante minorista. En diciembre de 2016, Amazon demostró cómo podría usar los drones cuando documentó la entrega aérea de un dispositivo de streaming y una bolsa de palomitas de maíz a un cliente en Cambridgeshire, Inglaterra. A últimas fechas, la empresa ha desarrollado un sistema de gestión de tráfico sin personal: en esencia, un sistema de control de tránsito aéreo para drones.

Sin embargo, las ambiciones de Amazon son solo una parte de la iniciativa Safir.

“El objetivo es probar diez drones con diferentes propósitos, aplicaciones y sistemas informáticos”, comentó Mark Vanlook, director ejecutivo de DronePort, las instalaciones recién inauguradas donde se llevarán a cabo las pruebas.

Las empresas involucradas en el proyecto abarcan distintas necesidades y propósitos. Recientemente, Unifly, una empresa de software de aviación que desarrolla sistemas de administración de drones, recaudó 14,6 millones de euros (unos $16,7 millones) de inversionistas. Otra empresa, Helicus, trabaja en el transporte de material médico con drones, y promete entregas más rápidas de medicina crucial a los hospitales. Ambas empresas emergentes tienen sede en Bélgica.

Otros participantes fabrican drones que pueden ayudar a la policía a inspeccionar cables de alta tensión y a monitorear la vida silvestre.

Según Vanlook, el objetivo general es asegurarse de que los distintos sistemas de drones puedan coexistir mientras están en el aire. “Si los drones no pueden tener en cuenta lo que los rodea, van a chocar y herir a las personas”, explicó.

Los retos

El proyecto Safir se lleva a cabo en un momento de transición en la industria de los drones comerciales de la Unión Europea. El Parlamento Europeo y el Consejo Europeo acaban de expandir la autoridad regulatoria del bloque para incluir a todos los drones civiles, y la Comisión Europea está terminando un conjunto armonizado de reglas para el uso de drones.

El cierre de Gatwick, el cual afectó los planes de viaje de más de 140.000 personas días antes de Navidad, “abrió nuestros ojos” a la importancia del trabajo regulatorio de la Comisión Europea, comentó Vanlook, y a la necesidad de soluciones innovadoras para la gestión del tránsito de drones. Como ejemplo, Vanlook mencionó a Aveillant, una empresa del proyecto Safir con sede en Cambridge, Inglaterra, que vende tecnología de radares holográficos diseñada para detectar las actividades de los drones en los alrededores de los aeropuertos, las fronteras nacionales y otras zonas críticas.

“Es evidente que existe la tecnología para construir drones individuales, y ahora nos queremos poner al corriente con el registro, el rastreo y la creación de reglas: todo lo necesario para evitar incidentes caóticos e improvisados como el de Gatwick”, señaló Ellen Malfliet, una directiva de Unifly.

Aunque está llena de problemas y desafíos sin resolver, la industria de los drones comerciales ha llamado la atención de legisladores y funcionarios principalmente por su potencial económico. China es el mayor fabricante de drones comerciales en el mundo, mientras que Estados Unidos busca apresurar el desarrollo de su propio mercado. Hace poco, el presidente estadounidense Donald Trump amplió las oportunidades para probar drones por encima de poblados más allá del campo visual y de noche.

Hay otras empresas tecnológicas importantes además de Amazon que están destinando recursos a la industria, como Wing, una división de la empresa matriz de Google, Alphabet, la cual ha hecho pruebas de entregas con drones a las afueras de Canberra, Australia.

Para no quedarse atrás, la Comisión Europea está ayudando a financiar proyectos como Safir. Según los analistas, la industria de los drones comerciales podría producir más de cien mil empleos dentro del bloque para 2050.

Ya hay países en Europa que se han embarcado en sus propios experimentos con la aviación sin pilotos, desde entregas de comida rápida en Islandia hasta las de medicamentos cruciales en Suiza. Al regular todos los drones civiles, las autoridades europeas esperan crear un sistema uniforme que traiga consigo una inversión considerable, afirmó Enrique Navarro, profesor y abogado en España que se especializa en la aviación.

“En este momento, el mercado lo domina China”, comentó Ulrike Franke, becaria de políticas que trabaja con drones en el Consejo Europeo de Relaciones Exteriores. “Además, si Europa no quiere quedarse atrás, lo primero que debe hacer es unificar sus reglas y regulaciones, para incentivar a los productores de drones europeos a fin de que se involucren no solo con su país, sino con todo el mercado europeo”.

A finales de noviembre, se reunieron los miembros de Safir en Bruselas para planificar. El próximo año, el grupo probará productos en conjunto en DronePort, donde los usuarios tendrán espacios para oficinas y zonas de prueba en exteriores, así como una larga pista de despegue, una torre de control y hangares. Asimismo, planean realizar una demostración en vivo sobre Amberes, Bélgica, siempre y cuando pasen una serie de pruebas de seguridad y certificación, señaló Robin Garrity, especialista en gestión de tránsito aéreo que ayuda en la supervisión del proyecto.

Los participantes aseguran que, de tener éxito, la demostración en vivo enviará una señal tanto a los negocios como a los consumidores de que se puede desarrollar una vibrante industria de drones comerciales.

“Ahora mismo, estamos viendo una industria que está a punto de cambiar por completo, y que tiene montones de oportunidades”, comentó Malfliet. “Es de vital importancia colaborar, trabajar juntos y movernos lo más rápido y lo más lejos posible”.

“En este momento, el mercado lo domina China”, comentó Ulrike Franke, becaria de políticas que trabaja con drones en el Consejo Europeo de Relaciones Exteriores. “Además, si Europa no quiere quedarse atrás, lo primero que debe hacer es unificar sus reglas y regulaciones, para incentivar a los productores de drones europeos a fin de que se involucren no solo con su país, sino con todo el mercado europeo”.