Por: Kate Conger y Daisuke Wakabayashi.   23 noviembre, 2018
Google dijo el 8 de noviembre que pondría fin a la práctica de arbitraje forzoso por reclamos de acoso o agresión sexual después de que más de 20.000 empleados se sumaron a un paro para protestar por cómo la compañía de Internet maneja los casos de conducta sexual inapropiada.
Google dijo el 8 de noviembre que pondría fin a la práctica de arbitraje forzoso por reclamos de acoso o agresión sexual después de que más de 20.000 empleados se sumaron a un paro para protestar por cómo la compañía de Internet maneja los casos de conducta sexual inapropiada.

Después de que más de 20.000 empleados de Google protagonizaron un reciente paro laboral en protesta contra la manera en que esta empresa maneja los casos de conducta sexual inadecuada, la compañía anunció que iba a terminar con sus prácticas de arbitraje obligatorio para las acusaciones de acoso y agresión sexual

Como parte del paro, los trabajadores de Google exigieron que la empresa pusiera fin al arbitraje, entre otros cambios. El detonador de la protesta fue un artículo que The New York Times publicó el mes pasado donde reveló que la empresa había dado un paquete de despedida de $90 millones a un alto ejecutivo, Andy Rubin, incluso después de considerar creíbles las acusaciones en su contra por acoso sexual.

Se anunció el cambio en un momento delicado para Google. Además del escrutinio que ha generado la cultura en el lugar de trabajo, este año los empleados se opusieron a asuntos como un contrato de inteligencia artificial con el Pentágono y la exploración que hizo la empresa de un plan para relanzar su plataforma de búsquedas en China. Las protestas de los empleados por el tema del acoso, las cuales siguieron al movimiento #MeToo, han sido las más grandes y más públicas en Google.

En un correo electrónico que Sundar Pichai, el director ejecutivo, dirigió al personal, mencionó que estaba alterando las políticas sobre acoso sexual porque, “como director ejecutivo, asumo esta responsabilidad con mucha seriedad y estoy comprometido a hacer los cambios necesarios para mejorar”.

“Volveremos opcional el arbitraje para las acusaciones individuales de acoso sexual y agresión sexual”, agregó Pichai.

Pichai también afirmó que Google iba a ajustar el proceso que sigue la empresa para reportar casos de acoso y agresión, a brindar una mayor transparencia a los empleados sobre los incidentes reportados a la firma y a bajar el puntaje en las evaluaciones de desempeño de los empleados que no completen la capacitación sobre acoso sexual.

Sin respuesta

La empresa no resolvió otras demandas de los trabajadores, por ejemplo hacer público su reporte interno sobre acoso y agregar a un representante de los empleados en el consejo de administración. No incluyó a los trabajadores temporales, proveedores y contratistas en los cambios. Google señaló que aún requerirá que los proveedores investiguen las quejas que surgieron entre los contratistas.

Google Walkout For Real Change (Paro Laboral en Google por un Cambio Verdadero), el nombre del grupo de organizadores detrás del paro de los empleados que se llevó a cabo la semana pasada, declaró que, aunque se sentían motivados por los cambios, la empresa no hizo lo suficiente para abordar el racismo sistémico y otras formas de discriminación.

El contrato laboral de Google también exige a los empleados que resuelvan cualquier tipo de reclamación sobre la empresa en un arbitraje privado. El arbitraje, una práctica común de las empresas tecnológicas, suele ocurrir a puerta cerrada y puede involucrar cláusulas de confidencialidad.

“Estas formas de marginalización funcionan juntas para vigilar el acceso al poder y los recursos”, señaló el grupo en un comunicado. “El acoso sexual es el síntoma, no la causa. Si queremos que termine el acoso sexual en el lugar de trabajo, debemos solucionar estos desequilibrios estructurales de poder”.

En una reunión celebrada a nivel de toda la empresa, Eileen Naughton, la vicepresidenta de operaciones de personal de Google, y Danielle Brown, su directora de diversidad, presentaron los cambios que había anunciado Pichai, según mencionaron dos personas que asistieron a la reunión y que no estaban autorizadas a hablar públicamente.

Después Naughton y Brown, junto con Susan Wojcicki, directora ejecutiva de YouTube de Google, y Ruth Porat, la directora financiera de Google, respondieron a preguntas de los empleados, de acuerdo con esas personas. Pichai fue uno de los asistentes, pero no asistieron los fundadores de Google, Larry Page y Sergey Brin, quienes a veces aparecen en las reuniones de personal.

La reunión duró más de una hora, según las personas. Algunos trabajadores preguntaron por qué los contratistas no obtenían la misma protección que los empleados de tiempo completo en el tema del acoso. Para responder otra pregunta sobre los mecanismos que se usarán para cambiar la cultura ejecutiva de Google, Urs Hölzle, un vicepresidente sénior y uno de los primeros empleados de la firma, instó a los miembros del personal a que vieran a los ejecutivos como individuos y no como un grupo, aseguraron las dos personas.

Otro empleado comentó que pareció que Pichai también menospreciaba la idea de que hubiera un representante de los empleados en el consejo de administración. Pichai dijo que era una decisión que le correspondía tomar al consejo de administración, dijo la persona.

Google se rehusó a comentar sobre los detalles de la reunión.

Empleados furiosos

Después de que The New York Times informó sobre la manera en que Google había tratado con generosidad a los ejecutivos acusados de conducta sexual inadecuada, Pichai y Page se disculparon con los empleados. Pichai también dijo que Google había despedido a 48 personas durante dos años en respuesta a acusaciones de acoso y que ninguno había recibido un paquete de despedida.

Sin embargo, sus declaraciones fueron insuficientes para sofocar la creciente furia de los empleados. Muchos trabajadores expresaron su descontento en tableros de mensajes al interior de la empresa y en reuniones, así como en Twitter y otras redes sociales. Algunos comenzaron a organizar un paro laboral.

El jueves 8 de noviembre, unos 20.000 empleados de Google dejaron sus puestos de trabajo en todo el mundo —incluidas las oficinas de Singapur, Londres y la sede de la empresa en Mountain View, California— para demostrar su insatisfacción. Corearon consignas como “¡Levántate! ¡Resiste!”. Algunos también llevaban carteles que decían “Llegó el momento” y “No sean malvados, protejan a las víctimas, no a los acosadores”.

Asimismo, los empleados enlistaron sus demandas. La forma en que Google suele manejar las quejas internas por medio de su departamento de relaciones con los empleados, en el cual hay muchos abogados laborales, detonó la exigencia de una mayor transparencia. Exempleados y trabajadores en activo han señalado que a menudo no se les informa a los demandantes sobre los detalles de las investigaciones subsecuentes, mientras que algunos mencionaron que no sabían que el departamento los estaba investigando hasta que les cuestionaron sobre las acciones que habían realizado.

El contrato laboral de Google también exige a los empleados que resuelvan cualquier tipo de reclamación sobre la empresa en un arbitraje privado. El arbitraje, una práctica común de las empresas tecnológicas, suele ocurrir a puerta cerrada y puede involucrar cláusulas de confidencialidad.

La práctica ha generado críticas, en especial cuando está relacionada con el acoso sexual, pues limita a los trabajadores al momento de hablar sobre sus experiencias. Hace poco tiempo, Microsoft y Uber pusieron fin al arbitraje en casos de acoso y agresión para que los empleados no deban escoger entre hablar libremente sobre lo ocurrido y resolverlo con la empresa.