Por: Miriam Jordan.   21 diciembre, 2018
Los inmigrantes indocumentados están sobrerrepresentados en trabajos poco calificados, como la agricultura, la construcción y el cuidado de niños.
Los inmigrantes indocumentados están sobrerrepresentados en trabajos poco calificados, como la agricultura, la construcción y el cuidado de niños.

Tienden camas en hoteles de todo el país. Recolectan naranjas en Florida, fresas en California y vegetales en Ohio. También han construido nuevas subdivisiones en Phoenix, Atlanta y Charlotte.

Desde hace mucho tiempo, los encargados de definir políticas han hablado de detener el flujo de trabajadores no autorizados. No obstante, la economía ahora depende más de ellos.

Ponerle fin a este tipo de inmigración, según muchos estudiosos del tema, podría provocar la pérdida de empleos estadounidenses, el cierre de algunas empresas y la contracción de la economía.

Sin embargo, en años recientes la seguridad en la frontera se ha hecho mucho más estricta, la fortaleza de la economía ha reducido el desempleo y muchos patrones, en especial los que ofrecen trabajos con salarios bajos, afirman que no tienen muchas otras opciones además de contratar trabajadores sin documentos legales.

Resulta que el presidente Donald Trump se encuentra entre la espada y la pared si quiere lograr el equilibrio entre seguridad fronteriza y prosperidad económica.

El presidente se comprometió a erigir un muro para evitar el ingreso de inmigrantes indocumentados y redobló los esfuerzos para deportar a los que ya se encuentran en Estados Unidos. Su gobierno ha realizado auditorías de nómina y redadas en lugares de trabajo, gracias a las cuales ha arrestado a miles de trabajadores.

Sin embargo, cuatro trabajadores no autorizados se identificaron hace poco en el Club Nacional de Golf de Trump en Bedminster, Nueva Jersey, y la base de datos federal E-Verify sugiere que la Organización Trump no aplica los procesos más estrictos de verificación para los documentos de sus empleados en muchos otros de sus inmuebles de todo el país, por lo que es muy probable que contrate empleados no autorizados.

$15 por hora

Al igual que muchos otros trabajadores no autorizados que se encuentran por todo el país, los antiguos empleados de Bedminster entrevistados por The New York Times admitieron haber presentado green cards y tarjetas de seguridad social falsificadas para obtener el empleo.

La Organización Trump se comprometió a despedir a los trabajadores no autorizados que descubra en su nómina, por lo que no se sabe cuál será el destino de aquellos que no cuentan con documentos de trabajo legales. Lo que sí está claro, sin embargo, es que en una época de desempleo muy bajo, del 3,7 % a nivel nacional, es posible que al club de golf de Trump se le dificulte contratar empleados legales para remplazar a aquellos no autorizados que llegue a despedir.

La mayoría de los inmigrantes no autorizados forman parte de la fuerza de trabajo

Alrededor de ocho millones del total de casi 11 millones de inmigrantes que se encuentran sin autorización en Estados Unidos, una reducción con respecto a la cifra récord de 12,2 millones alcanzada en 2007, participan en la fuerza de trabajo. Representan alrededor del 5 % de los trabajadores, según el Centro de Investigación Pew.

“Nuestra economía ha absorbido a estos trabajadores y los patrones querrían más, en vista de lo baja que está la tasa de desempleo”, afirmó Madeline Zavodny, economista de la Universidad de Florida del Norte y experta en la economía de la inmigración.

Los inmigrantes no autorizados están sobrerrepresentados en empleos que requieren poca preparación como la agricultura, la construcción y el cuidado infantil.

Con frecuencia, a los patrones les resulta difícil cubrir estas vacantes con ciudadanos estadounidenses.

Anabele Garcia, inmigrante no autorizada originaria de México, trabaja en los viñedos del condado de Sonoma en California, donde le pagan alrededor de $15 la hora. Al final de la temporada cada año, se dedica a limpiar casas y vinaterías por alrededor de $20 la hora. Su esposo, Jorge Romero, trabaja cerca, en las tierras de pastoreo para vacas.

“Una encuesta realizada a finales de 2017 por la asociación Associated Contractors of America reveló que el 70 % de las constructoras tenían problemas para contratar reparadores de techos, albañiles y electricistas, entre otros empleados”.

“Podemos realizar cualquier trabajo”, dijo García, de 39 años. “No hay estadounidenses en los campos”.

Aumentar los salarios no es una solución en todos los casos

¿Qué sucedería si se fueran todos los inmigrantes no autorizados?

Steve Camarota, director de investigación del Centro de Estudios Migratorios, que apoya el freno a la inmigración, cree que el aumento a los salarios podría ser una motivación para que muchos estadounidenses crónicamente desempleados regresaran a trabajar.

No obstante, los salarios no son el principal problema, según algunos economistas, porque no habría suficientes estadounidenses dispuestos a aceptar trabajos de obreros.

Las expectativas y el estatus también son importantes, explicó Chris Tilly, economista laboral en la Escuela Luskin de Relaciones Públicas en la Universidad de California, Los Ángeles. “No todos estarán dispuestos a realizar el trabajo sucio”, aseveró.

Quizá prefieran un empleo con un salario bajo dentro de un centro de distribución de Amazon en vez de instalar tejas en los techos.

Una encuesta realizada a finales de 2017 por la asociación Associated Contractors of America reveló que el 70 % de las constructoras tenían problemas para contratar reparadores de techos, albañiles y electricistas, entre otros empleados. El sector de hotelería y servicios de alimentación reportó un número récord de vacantes este octubre.

Una frontera cerrada podría producir la contracción de la economía

Históricamente, la regulación de la frontera con México, la principal fuente de migración, “siempre se ha basado en las necesidades de la economía”, dijo Tilly.

Ya no ocurre en realidad durante el gobierno de Trump, que ha intentado evitar los cruces ilegales de la frontera por todos los medios posibles.

Trabajadores vitales

Giovanni Peri, economista que estudia la inmigración laboral en la Universidad de California, campus Davis, señaló que si ocurriera un recorte real de la inmigración no autorizada, la economía se contraería. Advirtió que no solo afectaría a los inmigrantes, pues su trabajo sostiene sectores que emplean a muchos estadounidenses.

“Algunos sectores, como el de la construcción, la agricultura, la vivienda y los servicios personales sufrirían una reducción drástica”, dijo Peri. “Algunas empresas cerrarían y optarían por reubicarse. Se perderían empleos. Algunos pueblos y ciudades verían desaparecer a la mitad de su población”.

“Definitivamente dispararía una recesión”, enfatizó. “Se perderían muchísimos empleos”.

Los inmigrantes no autorizados representan alrededor del 24 % de los trabajadores agrícolas, pesqueros y forestales, además del 15 % de los empleados del sector de la construcción, la industria que contrata a más trabajadores inmigrantes no autorizados, 1,35 millones en total.

En 2016, casi una cuarta parte de los empleados de restaurantes eran extranjeros, en comparación con el total de un 18,5 % para todos los sectores, según datos de la Oficina de Estadísticas Laborales recopilados por la Asociación Nacional de Restaurantes. Lo más probable es que una gran proporción sean no autorizados, según los economistas.

“Estos trabajadores, en general, tienen una gran experiencia y muchas habilidades”, indicó Craig Regelbrugge, vicepresidente sénior de Defensa e Investigación de la industria en AmericanHort, organismo que representa al sector de la enfermería. “Son vitales por completo para las granjas, las empresas y las economías rurales”.

“Cada trabajo que realizan sostiene entre dos y tres empleos en la economía, así que, aunque pocos estadounidenses quieren este trabajo en el campo y las granjas, los empleos de muchos estadounidenses y muchas comunidades dependen de sus aportaciones”.