Por: Michael M. Grynbaum.   8 marzo
Un letrero en protesta por la inminente salida de Gran Bretaña de la Unión Europea, ubicado en las afueras de la Abadía de Westminster en Londres.
Un letrero en protesta por la inminente salida de Gran Bretaña de la Unión Europea, ubicado en las afueras de la Abadía de Westminster en Londres.

Justo después de la entrada a las amplias oficinas generales del Daily Mail, la polémica publicación británica que goza de una enorme influencia política, se yergue una escultura con tres pequeñas esferas aladas. El título, escondido en una pequeña placa, es “Balas de información”.

Muy apropiado.

En los meses previos al referendo sobre el Brexit, pocos periódicos transformaron en armas las herramientas usuales de los tabloides (rumores, insinuaciones y diatribas) como el Daily Mail, cuyas advertencias sensacionalistas y sin fundamentos reales sobre la violencia de los inmigrantes y los males de la Unión Europea ayudaron a que la campaña para abandonar el bloque alcanzara la victoria. Con frecuencia, las instigaciones del periódico a favor del Brexit son la primera prueba a la que hacen referencia los londinenses liberales para justificar su preocupación por el efecto de las “noticias falsas” en los resultados de esa votación de 2016.

Así que este mes causó cierta extrañeza leer en el Daily Mail elogios a la primera ministra Theresa May por su “incansable lucha para garantizar una salida ordenada” de Europa, en especial cuando los partidarios más acérrimos del Brexit criticaban su estrategia de hacer concesiones. También se sintió fuera de lugar una editorial que advertía que salir de la Unión Europea sin un plan negociado (una opción denominada “Brexit duro”) podría tener consecuencias “catastróficas”.

En octubre, el periódico calificó de “saboteadores” a los miembros del Parlamento que apoyaban el Brexit por negarse a considerar las concesiones de May (esto quizá causó confusión entre los lectores del Daily Mail, que apenas 18 meses antes habían leído en la primera plana un titular que afirmaba que los opositores del Brexit eran los “saboteadores”).

Golpe de timón

Esta transformación, impresionante para los estándares de los tabloides londinenses, se debe al nuevo editor del Daily Mail, Geordie Greig, quien remplazó a Paul Dacre el verano pasado. Dacre, una irascible figura de la prensa que fungió como editor 26 años, estaba en profunda sintonía con las quejas y animadversiones de la clase media trabajadora que acostumbra reunirse en los pubs, un punto de vista del que el Daily Mail se ha autoproclamado paladín desde hace tiempo.

Greig no pertenece en absoluto a la clase media. Se graduó de Eton y Oxford y su familia se desenvuelve en círculos reales: su abuelo fue durante algún tiempo confidente cercano del rey Jorge VI. Fue editor de la revista de sociedad Tatler durante casi una década. Después de heredar la oficina de Dacre, en madera de distintos tonos, elevó el techo, que era muy bajo, y colocó obras de arte de amigos como David Hockney y Lucian Freud (la obra de Hockney muestra dentro de un espejo iPhones con los dibujos digitales más recientes del artista).

Greig se ha opuesto al Brexit desde un principio. En la publicación dominical The Mail on Sunday, un primo corporativo del Daily Mail que comenzó a editar en 2012, escribió editoriales en las que instaba al público a permanecer dentro de la Unión Europea. Cuando aceptó el puesto de Dacre, sorprendió a algunos de sus amigos en Londres. ¿Podría un periodista sociable y elegante, acostumbrado a departir con personajes como el escritor V.S. Naipaul y Camila, duquesa de Cornwall, conservar su reputación en medio de las turbias aguas causadas por el Brexit en los tabloides?

Apenas a un mes de distancia de la fecha programada para el Brexit, el 29 de marzo, los periodistas y políticos británicos (sin mencionar, por supuesto, al público en general) todavía no logran descifrar a ciencia cierta qué sucederá cuando se concrete la separación de Europa, o si esta ocurrirá.

Esta incertidumbre se ha contagiado también a los tabloides, que todavía desempeñan un papel destacado en el debate del Brexit y no tienen reparo alguno en promover una perspectiva editorial más parecida a la de los noticieros por cable de Estados Unidos, donde los expertos debaten temas y la clase política escucha.

En los meses previos al referendo sobre el Brexit, pocos periódicos transformaron en armas las herramientas usuales de los tabloides (rumores, insinuaciones y diatribas) como el Daily Mail.

Algunos periódicos han adoptado una actitud de introspección; por ejemplo, el editor del Daily Express, partidario del Brexit, admitió ante un comité parlamentario que “estaba muy a disgusto” con la cobertura de su periódico porque había “creado una atmósfera de islamofobia”. Otros no han cambiado un ápice: el miércoles, después de que el dirigente del Partido Laborista, Jeremy Corbyn, afirmó que estaba dispuesto a respaldar un segundo referendo, el periódico Sun, propiedad de Rupert Murdoch, desplegó el encabezado “TRAICIÓN”.

La perenne influencia del Daily Mail en el país hace todavía más sorprendente su evolución. “Lo que le ha ocurrido al Daily Mail con Geordie podría tener consecuencias perdurables, incluso históricas”, advirtió David Yelland, antiguo editor de The Sun. “El apreciado periódico de la clase media del Reino Unido, el principal promotor del Brexit duro, de repente decide expresarse a favor del sentido común y de hacer concesiones”.

Greig se muestra renuente a hablar sobre su labor y no quiso hacer ningún comentario para este artículo. Sin embargo, la actitud que dio origen a titulares célebres del Daily Mail como “Enemigos del pueblo”, una primera plana de la era de Dacre en denuncia de tres jueces británicos desconocidos, con todo y nombres y fotografías, ha comenzado a desvanecerse.

Todavía persiste el acalorado debate sobre si los cambios de Greig son una traición o una mejora, o bien solo una decisión conveniente para el negocio. Alrededor de 1,2 millones de suscriptores reciben la edición impresa diaria del Daily Mail, por lo que sigue siendo una fuerza dominante en la cultura británica y los pasillos de Westminster (su sitio web también es de los sitios noticiosos más populares del mundo, aunque la política británica ocupa solo una fracción de su contenido, que se concentra en gran medida en las celebridades).

Greig ha recibido elogios de algunos partidarios de permanecer en la Unión Europea como Alan Rusbridger, antiguo editor de The Guardian, quien escribió hace poco en una columna que el Daily Mail había “dejado de comportarse como un matón aturdido que solo anda buscando pleito”.

“Por el contrario”, añadió Rusbridger, “parece que está listo para participar en una conversación más amplia y serena sobre el futuro”.

Sin embargo, los partidarios del Brexit opinan que el Daily Mail les ha dado la espalda a sus lectores.

“No solo se suavizó; dio un giro total”, afirmó Stephen Bannon, antiguo dirigente de Breitbart News, que ha respaldado movimientos de derecha por toda Europa, cuando se le preguntó qué opinaba acerca de los cambios en el periódico.

Público desinformado

Natalie Fenton, presidenta del grupo defensor del buen periodismo Media Reform Coalition, reconoció que el Daily Mail “ya no es el Nigel Farage que clama ‘Brexit o muerte’” (Farage, exlíder del Partido por la Independencia del Reino Unido, fue uno de los primeros en promover el Brexit).

No obstante Fenton, profesora de la Universidad de Londres especializada en el mercado de medios del Reino Unido, aseveró que el contexto más amplio de los tabloides londinenses no ha cambiado tanto, a pesar de las inquietudes generadas por la desinformación tras el Brexit.

“Todavía es posible abrir un periódico cualquier día de la semana y encontrar un artículo en contra de la inmigración”, se lamentó.

Como otros ciudadanos, Fenton externó que su mayor preocupación es que la cobertura del Brexit quizá no les ayude a los británicos a comprender cómo afectará su vida.

“El público no sabe mucho, y los medios deben aceptar su responsabilidad por ello”, afirmó. “La mayoría de las noticias todavía son conflictivas”, como quién se suma partidarios en el Parlamento y quién no, por ejemplo. “No se concentran en las consecuencias reales”.

El Daily Mail es el segundo periódico británico de mayor circulación, solo detrás del popular The Sun y muy por delante de los favoritos liberales como The Guardian, cuya página editorial expresa una decidida postura en contra del Brexit.

Una señal del cambio adoptado por el periódico se dio a mediados de febrero, cuando alguien escuchó en Bruselas a uno de los principales asesores de May decir que la primera ministra quizá prorrogaría la fecha programada para el Brexit. The Daily Express, cuya primera plana lleva el eslogan “Respaldamos al Reino Unido”, incluyó esa noticia en la primera plana con el titular “Complot secreto contra el Brexit revelado en el bar de un hotel”.

El mismo día, el Daily Mail publicó esa nota en la página 10, con el titular un tanto discreto: “Comentario estúpido de asesor de May sobre el Brexit en un bar”. En la primera plana apareció un artículo para celebrar el éxito de la campaña organizada por el periódico con el objetivo de eliminar la basura de las calles, llamada la “Gran Limpieza de Primavera en el Reino Unido”.