Por: Alexandra Stevenson, Li Yuan y Raymond Zhong.   16 enero
China puede empeorar su situación si responde otra vez con las mismas políticas de 2008: es decir, si intenta fortalecer la demanda apelando solamente al estímulo fiscal y monetario a gran escala.
China puede empeorar su situación si responde otra vez con las mismas políticas de 2008: es decir, si intenta fortalecer la demanda apelando solamente al estímulo fiscal y monetario a gran escala.

Hong Kong. Durante años, sin importar qué pasara en otras partes, las empresas globales apostaron miles de millones de dólares a que los consumidores de China seguirían gastando dinero.

Ahora, justo cuando la economía mundial necesita su potencial financiero, se están conteniendo porque les preocupa el lento crecimiento del país, una guerra comercial con Estados Unidos y el aumento de sus deudas personales.

Zhao Zheng, de 26 años, es uno de los consumidores que están conscientes de los costos.

Hace pocas semanas Zhao, un agente inmobiliario, estaba viendo su teléfono inteligente de la marca Xiaomi, un rival chino de Apple que vende sus modelos a una fracción de lo que cobra el gigante tecnológico de Estados Unidos por sus iPhone. Zhao afirmó que el éxito que tienen en China Xiaomi y Miniso, una cadena de bazares de bajo costo, sugiere que los consumidores chinos buscan aprovechar bien su dinero.

“En definitiva, la economía está muy mal”, sentenció Zhao.

Una desaceleración significativa podría tener un impacto enorme para un mundo que busca motores de crecimiento, para las empresas que cuentan con la continua expansión de China y para los inversionistas globales que desde hace tiempo consideran que los consumidores chinos son una fuente constante de ganancias.

Fuera el ritmo

El jueves 3 de enero, los mercados bursátiles se tambalearon de nuevo, en parte debido a las preocupaciones de que las empresas y los fabricantes estadounidenses están comenzando a sentir los efectos de la desaceleración en China y de la guerra comercial. El S&P 500 bajó un 2,5%, mientras que las acciones de Apple se desplomaron casi un 10% después de que la empresa destrozó de forma inesperada su pronóstico financiero, afirmando que se debía a ventas decepcionantes de los iPhone en el país.

El ascenso de los consumidores chinos aún no termina, y las cifras decepcionantes de Apple en parte fueron el resultado de las propias decisiones de la empresa. Sin embargo, a la debilidad de Apple le siguieron montones de otros datos que apuntan a que los consumidores chinos podrían estar perdiendo la confianza que alguna vez fue firme: un declive en las ventas de autos, un titubeo en las ventas minoristas, un mercado inmobiliario que se desploma, un mercado laboral cada vez más complicado.

El desplome de la confianza podría socavar los esfuerzos de China para redirigir su economía y estimular el crecimiento.

El gobierno chino espera que los consumidores se vuelvan una fuente más sólida de crecimiento económico, a medida que la dependencia de años que ha tenido el país en los proyectos de infraestructura patrocinada por el gobierno y en las prestigiosas industrias como la acerera y la cementera paga cada vez menos dividendos. En años recientes, Pekín ha implementado una inmensa red de seguridad social, exenciones tributarias y otros incentivos para que la gente gaste más de su dinero en las formas de vida de la clase media.

La desaceleración del gasto en China también podría ser un síntoma preocupante para muchas de las empresas más grandes de Estados Unidos en una época en la que sus ganancias y los precios de sus acciones están bajo presión.

Gran China —una región que incluye a China continental, Hong Kong y Taiwán— es el tercer mercado más grande para Apple después de Estados Unidos y Europa, con 52.000 millones de dólares en ventas anuales en el año fiscal más reciente de la firma. Por medio de empresas conjuntas, General Motors vende más autos en China que en Estados Unidos. El ocho% de las ventas totales de Procter & Gamble en 2017 provinieron de la región de Gran China.

Otras empresas también están en apuros. El mercado automotriz de China, el más grande del mundo, vio cómo las ventas cayeron durante los primeros once meses del año pasado. Las ventas de todos los teléfonos inteligentes cayeron un 13% en el tercer trimestre de 2018.

Los consumidores chinos siguieron gastando con relativo entusiasmo durante otras desaceleraciones recientes y aún podían ayudar a que la economía del país retomara su camino. Sin embargo, ahora hay razones para estar reticentes.

Signos

De acuerdo con muchas mediciones, el crecimiento del país se ha ralentizado por los esfuerzos del gobierno para que la economía deje de depender de los préstamos, así como otras políticas que han sacudido la confianza de los emprendedores del país.

“China está en un punto de inflexión en su economía”, afirmó Andrew Collier, fundador de la firma de investigación Orient Capital Research. “Durante una década, en esencia han estado en un atracón impulsado por la deuda”. Collier agregó: “Es difícil darle vuelta al barco para alejarse de la industria y acercarse al consumidor cuando el mar está picado”.

Para mucha gente, han cambiado las circunstancias.

China tiene demasiados apartamentos que los compradores de casas no quieren, esto debilita un mercado inmobiliario que es la principal fuente de riqueza de las familias chinas. En 2018, el mercado bursátil perdió alrededor de una cuarta parte de su valor.

Y aunque todavía les falta mucho para alcanzar a las estadounidenses, las familias chinas trabajan bajo cantidades cada vez mayores de deuda. Los prestamistas heterodoxos de China, como las redes de banca paralela en línea conocidas como “prestamistas entre particulares”, se están tambaleando, así que los consumidores tienen menos lugares donde pedir préstamos.

Pareciera que la disminución de la confianza en los negocios, el aumento de costos de la mano de obra y la guerra comercial con Estados Unidos también están perjudicando el mercado laboral.

China no divulga datos confiables de desempleo. Sin embargo, un sondeo reciente que realizó Collier sobre los puestos de trabajo, los anuncios de reclutamiento, la cantidad de solicitantes en los sitios web de reclutamiento y las entrevistas con gerentes corporativos sugirió que la demanda laboral se había debilitado de manera significativa. La demanda de trabajos en las industrias de la importación y la exportación ha recibido un golpe especialmente duro, pues cayó un 53% en el tercer trimestre en comparación con el año anterior, reveló la encuesta.

Con ese escenario de fondo, no sorprende a nadie que muchos consumidores busquen cómo gastar menos.

Wang Xiaochuan, quien ganaba unos $145.000 al año en 2015 como representante de ventas farmacéuticas en Yantai, ahora gana menos de la tercera parte de esa cantidad debido a las restricciones regulatorias en la industria de los fármacos. Ha reducido sus gastos, comprando zapatos Clarks en vez de Ecco, una marca más cara, o productos Coach en vez de Louis Vuitton.

“Las noticias que escucho sobre la economía son más malas que buenas”, comentó.

En un país con una cultura de aspiraciones que durante décadas ha alentado a la gente a volverse rica, desde hace tiempo Apple ha tenido un lugar especial. Tener un nuevo iPhone significaba que su dueño había triunfado. Hace siete años, el lanzamiento de un nuevo iPhone provocó riñas enfrente de una tienda de Apple en Pekín.

No obstante, los iPhone cada vez están más fuera del alcance de los compradores chinos debido al aumento de sus precios. Un iPhone XR tiene un precio base de 6499 yuanes (unos $950), poco más de dos meses y medio del ingreso disponible de un chino promedio.

Los consumidores chinos no han dejado de hacer ciertas compras discrecionales en absoluto. El gasto en boletos de cine y en servicios sigue siendo sólido, según los economistas.

Sin embargo, la desaceleración de los consumidores podría empeorar si Pekín no soluciona sus problemas económicos.

“La interrogante es si China puede estabilizar el crecimiento económico cuando se enfrenta a vientos económicos en su contra”, comentó Wei Li, economista sénior de Standard Chartered en China.

“Si en efecto el mercado laboral empeora en 2019, si las condiciones financieras no mejoran, si el mercado bursátil sigue a la baja, todo esto podría influir en la confianza del consumidor”, comentó Li

Debido a la incertidumbre, lo más probable es que muchos derrochadores chinos sigan escatimando.

FILE -- The Apple Store logo is visible in the mall at Sanlitun Beijing, April 15, 2018. Apple’s slumping Chinese iPhone sales are the latest sign that the country’s spenders are increasingly bothered by the economy, debt and other problems. (Giulia Marchi/The New York Times)
FILE -- The Apple Store logo is visible in the mall at Sanlitun Beijing, April 15, 2018. Apple’s slumping Chinese iPhone sales are the latest sign that the country’s spenders are increasingly bothered by the economy, debt and other problems. (Giulia Marchi/The New York Times)

Alexandra Stevenson y Li Yuan colaboraron con el reportaje desde Hong Kong, y Raymond Zhong colaboró con el reportaje desde Pekín.