El congreso estadounidense reprendió a Facebook, Twitter y Google por haber permitido que se diseminara información falsa en la campaña electoral de 2016, pero se prestó poca atención a Instagram

Por: Sheeta Frenkel 26 diciembre, 2017

La popularidad duradera de una publicación provocadora en Instagram que creó una empresa con conexiones en el Kremlin, demuestra por qué combatir la propaganda en las redes sociales será una batalla cuesta arriba.

La fotografía parece inocente: una mujer sonriente que lleva puesto un hiyab negro. Sin embargo, el texto alrededor de la imagen se hizo de tal manera que pudiera herir sensibilidades. Esta mujer, se les advierte a los lectores, odia todo, desde los judíos y los cristianos hasta las lesbianas y el vino; no obstante, “se queja de la islamofobia”.

20/12/2017. USAR SOLO EN EL FINANCIERO. FILE —Algunos investigadores creen que Instagram –con 800 millones de usuarios al mes, 470 millones más que Twitter– está tan llena de desinformación como cualquier otro servicio de redes sociales.
20/12/2017. USAR SOLO EN EL FINANCIERO. FILE —Algunos investigadores creen que Instagram –con 800 millones de usuarios al mes, 470 millones más que Twitter– está tan llena de desinformación como cualquier otro servicio de redes sociales.

Desde que se publicó el 8 de noviembre, la imagen ha recibido más de 6.000 “me gusta” en Instagram, el sitio para compartir fotos propiedad de Facebook. Lo que probablemente no sabían esas personas era que fue creada por la Agencia de Investigación en Internet (IRA, siglas de Internet Research Agency), una granja de troles rusos que empleó a cientos de ellos para influenciar las discusiones en línea incitando al debate en las secciones de comentarios que se encuentran debajo de las historias y creando publicaciones provocadoras en redes sociales.

Instagram bloqueó este año la cuenta donde apareció por primera vez la publicación, pero otras cuentas siguen difundiendo la imagen.

En octubre, el congreso reprendió a Facebook, Twitter y Google por haber permitido que se diseminara desinformación rusa en sus plataformas durante la campaña electoral de 2016, pero se prestó poca atención a Instagram. Algunos investigadores creen que la plataforma –con 800 millones de usuarios al mes, 470 millones más que Twitter– está tan llena de desinformación como cualquier otro servicio de redes sociales.

“Instagram es uno de los principales distribuidores y redistribuidores de la propaganda de la IRA, y al menos está a la par de Twitter”, según un informe que publicó el mes pasado Jonathan Albright, director investigador del Centro Tow para Periodismo Digital de la Universidad de Columbia.

Un vocero de Facebook señaló que la empresa se toma en serio el problema de la desinformación y que seguía con las iniciativas para “detener la interferencia extranjera”.

“Como parte de nuestra investigación, encontramos y eliminamos casi 170 cuentas de la IRA en Instagram que fueron responsables de alrededor de 120.000 publicaciones”, mencionó el vocero Tom Reynolds.

Agregó lo siguiente: “Nuestra investigación de esta actividad sigue en curso y continuamos monitoreando y eliminando cuentas falsas”.

Desinformación

En la investigación de Albright se documentó la forma en que los troles rusos utilizaron de forma generalizada el servicio amigable para fotografías y cómo sigue siendo un punto de referencia para que esas imágenes se compartan una y otra vez. Albright analizó 28 de las 170 cuentas que eliminó Instagram de su plataforma después de haber descubierto que las había creado la IRA, la cual tiene su sede en San Petersburgo, Rusia.

Por medio de información que se encuentra disponible al público en sitios que almacenan publicaciones de redes sociales, Albright encontró 2,5 millones de interacciones registradas con publicaciones de las cuentas, así como 145 millones de interacciones probables con gente que las vio de forma pasiva.

Albright señaló que esas cifras no eran el panorama completo: no le fue posible explicar cuánta gente había compartido imágenes en Instagram haciendo capturas de pantalla o por medio de una variedad de aplicaciones de terceros que sirven para que las imágenes se puedan volver a publicar.

La imagen de la mujer vestida con el hiyab la publicó originalmente una cuenta llamada Merican Fury. De acuerdo con la evidencia presentada durante la audiencia en el congreso en octubre, esa cuenta fue parte de una campaña de desinformación coordinada que dirigió la IRA.

Este mes, la foto se compartió en una cuenta popular de Instagram llamada Republican.s, la cual asegura representar a “los republicanos y conservadores de Instagram”. Tiene más de 100.000 seguidores.

Un administrador de Republican.s se rehusó a responder por qué la cuenta había compartido la imagen o si la persona encargada de la cuenta sabía que el origen de la imagen era Rusia. Cuando se le preguntó en Instagram, la cual permite que los usuarios envíen mensajes a cualquier cuenta que sigan, el administrador señaló que recientemente había tomado el control de la cuenta.

La persona que respondió los mensajes se rehusó a contestar cualquier otra pregunta sobre quién era él o ella o quién tenía el control de la cuenta y administraba las publicaciones anteriormente. No se obtuvo información respecto de la cuenta de Instagram excepto por una descripción breve.

Albright mencionó que no era inusual que las cuentas compartieran imágenes sin revisar la fuente de las mismas.

“Instagram tiene los mismos aspectos sociales de Facebook, pero es más poderoso para los mensajes visuales”, explicó Albright. “El objetivo principal es compartir imágenes de muchas fuentes distintas con una comunidad. Se concentra más en las conversaciones que generan esas imágenes, en la controversia que las rodea”.

Nir Eyal, autor de “Hooked: How to Build Habit-Forming Products”, afirmó que Instagram estaba diseñado explícitamente para que las imágenes se pudieran compartir de una forma rápida y sencilla.

“Instagram es un lugar mucho más íntimo que Facebook y Twitter”, comentó Eyal. “Las personas que están en Instagram tienen una lista más focalizada de la gente a la que siguen. Es una red cerrada de personas que comparten imágenes entre ellas”.

En Instagram, los usuarios suelen compartir publicaciones unos de otros, un proceso conocido como “repostear”, o copiar y publicar imágenes que pudieron ver en otras plataformas de redes sociales. Esto dificulta la eliminación total de una imagen del sitio o la garantía de que, una vez que se haya eliminado de la cuenta de una persona, no reaparezca en algún otro lado del servicio.

Las imágenes que crearon las cuentas rusas estaban diseñadas para atraer tanto la atención como la ira en temas divisorios. En una foto, un padre y un hijo están sosteniendo armas y el texto pregunta si acaso no todos los padres escogerían proteger a sus familias, si tuvieran la oportunidad. En otra, un niño pequeño, presumiblemente un refugiado sirio, tiene un cuchillo serrado. El texto que tiene alrededor de la cabeza sugiere que los estadounidenses son asesinados a causa de la “corrección política”.

En los comentarios que están debajo de las imágenes, miles de personas opinaron si Estados Unidos debía permitir o no el ingreso de refugiados sirios. Albright aseguró que era un ejemplo típico de cómo Instagram había dejado de ser un sitio en el que solo se compartían fotos para convertirse en un centro de debate.