Hace más de una década, China comenzó a cambiar gradualmente hacia el gas natural para dejar de depender tanto del carbón

Por: Keith Bradsher 15 diciembre, 2017

Casas, negocios e incluso hospitales en todo el norte de China se están quedando sin gas natural. Algunos colegiales están tiritando de frío. Y en la industria química… bueno, el suministro de spandex se está reduciendo.

Hace más de una década, China comenzó a cambiar gradualmente hacia el gas natural para dejar de depender tanto del carbón, una energía más sucia. Este otoño, para enfrentar la presión del público que busca obligarlo a limpiar los cielos contaminados, el gobierno decidió apurar el paso.

15/12/2017. China. Las restricciones energéticas en China para usar menos energía generada por carbón están ocasionando problemas en las industrias.
15/12/2017. China. Las restricciones energéticas en China para usar menos energía generada por carbón están ocasionando problemas en las industrias.

En algunos lugares, ese cambio ha salido mal.

El martes 12 de diciembre, el gobierno chino cerró por hasta cuatro meses enormes fábricas de químicos en el occidente del país para liberar el gas natural, con el fin de calentar casas y escuelas. Además, en Pekín, las autoridades de la ciudad han dado marcha atrás de forma evidente a una política muy promocionada que buscaba terminar con el uso municipal del carbón. La ciudad puso a trabajar de nueva cuenta una gran central eléctrica que funciona con carbón, la cual se ubica en los suburbios al sureste de la capital; esta libera una nube gris de vapor y contaminación que se eleva en el aire helado y desde los edificios altos se puede ver cómo se extiende por una buena parte de la ciudad.

“Es la peor escasez de gas natural desde que se dio el compromiso de aumentar la demanda de gas”, afirmó Daniel Yergin, el escritor y asesor de energía, que está de visita en Pekín esta semana.

Hasta ahora, las interrupciones parecen temporales. Sin embargo, demuestran qué tan doloroso y caro será para China limpiar el aire y dejar de utilizar el sucio carbón. El combustible fósil ayudó a impulsar la economía del país hasta convertirla en la segunda más grande del mundo, y las iniciativas para interrumpir su adicción al carbón podrían tener consecuencias mundiales, así como nacionales.

Un intento

Este invierno, el gobierno chino está intentando reducir un 15% la contaminación del aire en la mayor parte del norte de China, donde suelen registrarse los índices más altos de contaminación del país, en particular durante los meses más fríos, cuando el carbón se quema extensamente para producir calor.

A lo largo del otoño, los inspectores gubernamentales no solo ordenaron a las escuelas, los negocios y las casas que apagaran las estufas y los calentadores de agua que funcionan con carbón para que usaran gas natural, sino que se aseguraron de que sus órdenes no fueran desafiadas, al desmantelar y retirar una gran cantidad de dispositivos que funcionan con carbón, según los medios que controla el Estado.

Sin embargo, el invierno llegó antes y ha sido especialmente frío este año, lo cual ha detonado una demanda grande e inesperada de calefacción. Al mismo tiempo, ha habido escasez de gas natural y, en algunos casos, no se ha terminado la construcción de las tuberías necesarias para suministrarlo.

El resultado ha sido un reclamo a nivel nacional, en particular después de que la semana pasada el periódico oficial Diario del Pueblo publicó fotografías de alumnos de escuelas primarias que estaban teniendo clases al aire libre en temperaturas bajo cero porque dentro de las aulas hacía incluso más frío.

“En el pasado, había habido problemas de calefacción, pero este año el asunto es particularmente grave porque el suministro no ha alcanzado”, explicó Lin Boqiang, un analista de energía de la Universidad Xiamen. “Al planear las metas de emisiones contaminantes, el gobierno en realidad no se coordinó de forma adecuada con los productores de gas”.

China ya consume mucho más gas natural del que produce, e importa la diferencia. El país también regula el precio al que tienen permitido vender el gas natural los gigantes energéticos paraestatales, para promover el uso doméstico como un sustituto más limpio que el carbón.

No obstante, mantener los precios bajos ha implicado que las empresas energéticas tengan pocos incentivos para producir o importar más gas natural. Ubicada al norte del país, PetroChina, la principal empresa productora de petróleo y gas, reportó que las pérdidas que le ocasionó el gas natural ascendieron de forma drástica en los primeros tres trimestres de este año, en comparación con el mismo periodo de 2016.

Sin embargo, hay una gran excepción en los precios para el consumidor del gas natural en China: el gas natural comprimido que queman muchos taxis, al igual que una cantidad creciente de camiones, en las grandes ciudades chinas. Los precios del gas natural comprimido se han disparado un 65% desde inicios de noviembre, lo cual provocó que la semana pasada los funcionarios del gobierno advirtieran que los precios no debían aumentar de forma abusiva.

El regreso que tuvo China al consumo de carbón esta semana se dio en un momento inoportuno: este mes, los funcionarios han estado promoviendo el esfuerzo del país para controlar el calentamiento global en pláticas internacionales en Europa.

Las emisiones chinas de gas de efecto invernadero que calientan el planeta aumentaron rápidamente en la década pasada, pero el país también ha demostrado estar mucho más dispuesto que la administración de Trump para discutir las maneras en que se puede frenar ese incremento en el futuro.

En particular, la escasez de gas natural ha golpeado la industria de los productos químicos en China, lo cual ha tenido consecuencias en todo el mundo.

Problemas en la industria

El martes, BASF, el gigante alemán de los productos químicos, anunció que una escasez de gas había provocado que por causas de fuerza mayor tuviera que anular contratos de suministro de su enorme complejo en Chongqing, un municipio ubicado en el oeste de China. Solo esa fábrica produce más del 5% del suministro mundial de un químico conocido por el acrónimo MDI, que se usa tanto para hacer spandex como aislante para refrigeradores, autos y casas.

A pesar de que las fábricas de MDI que se encuentran fuera de China producen principalmente el químico para el aislante, China domina la producción global de vestimentas hechas de spandex, el material elástico mejor conocido en Estados Unidos por la marca Lycra. La suspensión de BASF podría generar que los precios del MDI fueran aún más altos. Esto provocaría que las prendas de spandex se vuelvan más caras, pero no debería causar su desaparición de las estanterías de las tiendas, aseguraron analistas de productos químicos.

Además, aunque los ambientalistas chinos han encabezado la presión para usar más gas natural y menos carbón, incluso ellos creen que el gobierno tal vez fue demasiado rápido.

“El problema no es lo que están haciendo, sino si pueden cumplir la meta en un periodo corto”, afirmó Ma Jun, director del Instituto de Asuntos Públicos y Ambientales, una agrupación sin fines de lucro son sede en Pekín que monitorea la contaminación. “Los funcionarios están mal preparados y la ejecución no se ha discutido lo suficiente”.