Por: Nellie Bowles.  12 marzo

San Francisco, California. En la búsqueda de una renta razonable, la columna vertebral de la clase media de San Francisco —los capitanes de meseros, los gerentes de librerías, los músicos de bares, los creativos de empresas de publicidad y los planificadores de ventas en comercios al menudeo— están participando en un experimento inusual de vida comunal: se están mudando a dormitorios.

Carla Shiver with her dog Stanford in her room at the Starcity Nottingham house in San Francisco, Feb. 6, 2018. Starcity, a new developer, is creating dorm rooms expressly for San Francisco's middle class who are experimenting in communal living. (Jason Henry/The New York Times)
Carla Shiver with her dog Stanford in her room at the Starcity Nottingham house in San Francisco, Feb. 6, 2018. Starcity, a new developer, is creating dorm rooms expressly for San Francisco's middle class who are experimenting in communal living. (Jason Henry/The New York Times)

Compartir un baño al final del pasillo y carecer de cocina o sala de estar individual se está haciendo menos raro para algunos de los trabajadores en la ciudad gracias a Starcity, una nueva constructora que está edificando dormitorios expresamente para gran parte de la población que no trabaja en empresas de tecnología.

Starcity ya abrió tres propiedades con 36 unidades. Está construyendo otras nueve y tiene una lista de espera de 8.000 personas.

La empresa está comprando una docena más de edificios (incluyendo hoteles de una estrella, estacionamientos, edificios de oficinas y viejas tiendas minoristas), ha recolectado $18,9 millones en capital de riesgo y ha contratado a un equipo de 26 personas.

Starcity señaló que está en camino de contar con cientos de unidades disponibles por toda el área de la bahía de San Francisco este año y miles para 2019.

El modelo

No son apartamentos minúsculos, ni son como los desarrollos habitacionales de We Work’s WeLive, donde los residentes tienen sus propias cocinas, salas de estar y baños pequeños, pero comparten lugares para eventos y electrodomésticos industriales para fiestas. Tampoco son casas para una familia usadas como casas grupales.

En vez de esto, los residentes de Starcity tienen una habitación de entre 12 y 20 metros cuadrados. Muchos de los edificios ofrecen algunas unidades con un baño privado por una renta más alta. Sin embargo, Jon Dishotsky, confundador y director general de Starcity, dijo que un baño para cada dos a tres habitaciones es lo más sensato para la accesibilidad a gran escala.

Un apartamento promedio de una habitación en San Francisco se renta a $3.300 al mes, mientras que las habitaciones de Starcity se rentan por entre $1.400 y $2.400 mensuales, totalmente amueblados, con servicios y wifi incluidos.

“Si piensas en las cosas más privadas que haces, muchas de ellas se relacionan con el baño”, dijo Dishotsky, quien tiene 34 años. “Así que quizá esa es la parte más difícil”.

El segmento demográfico al que se dirige Starcity gana entre $40.000 y $90.000 al año. La mayoría de los residentes, cuyas edades oscilan entre los veintitantos y los cincuenta y tantos, no tienen una filosofía política sobre las comunas ni experiencia previa en ellas. Mudarse allí fue una decisión práctica que cada uno de ellos tomó. Sin embargo, después de llegar, lo que más les sorprende es cuánto los cambia el edificio.

‘Buscando más sentido’

Experiencias

Una noche hace poco, la casa de la calle Mission se reunió para celebrar una serie de cumpleaños, y ahí estaba Carla Shiver, de 38 años, con un gorro de fiesta.

El año pasado, Verizon eliminó su empleo en Albany, Georgia, pero le ofreció transferirla a San Francisco para trabajar en una tienda. Shiver, quien gana cerca de $85.000 al año, sabía que nunca le alcanzaría para pagar una casa ahí, pero aun así se mudó.

“La gente habla todo el tiempo sobre sus sueños, así que decidí dejar de hablar de los míos y mejor hacer algo al respecto”, dijo Shiver. “Estaba en búsqueda de más sentido”.

Se divorció de su esposo, subió a su auto a Stanford, su perro raza Yorkie Pom, y condujo hacia el oeste.

La idea de compartir el baño fue alarmante en un principio, pero las fotos del edificio se veían bien y Shiver quería hacer nuevos amigos. Por $2.200 mensuales, ahora renta una habitación de Starcity con una cama tamaño queen, una mesa de noche y una silla.

Dijo que no se imagina vivir de otro modo.

“Ya fui ama de casa; ya me encargué de pagar cuentas; ya podé pasto, y ya no quiero ser responsable de nuevo”, dijo Shiver. “Quiero pintar y aprender a preparar fideos ramen. Y cuando se nos acaba el papel aluminio, ahí hay más”.

El gerente de la comunidad Starcity (alias el encargado del edificio) participa mucho en los asuntos de la residencia, entregando paquetes de atención cuando alguien está enfermo y organizando fiestas de cumpleaños.

Community members in the communal kitchen for wine night at the Mission house in San Francisco, Feb. 7, 2018. Starcity, a new developer, is creating dorm rooms expressly for San Francisco's middle class who are experimenting in communal living. (Jason Henry/The New York Times)
Community members in the communal kitchen for wine night at the Mission house in San Francisco, Feb. 7, 2018. Starcity, a new developer, is creating dorm rooms expressly for San Francisco's middle class who are experimenting in communal living. (Jason Henry/The New York Times)

Si los inquilinos contratan servicios premium, Starcity se encarga de lavar su ropa por $40 al mes, hacer el aseo de la habitación por $130 a la semana e incluso organizar el cuidado diario de los perros. Muchos residentes no lo consideran un arreglo temporal.

“Nunca pensé poder vivir así”, dijo Shiver. “Pero mientras más tiempo vivo aquí, más libre me siento”.

Dijo que no ha cerrado con llave la puerta de su habitación desde que se mudó, y la mayoría de los días, cuando regresa del trabajo, algún compañero de habitación ya llevó a su perro a la sala de estar compartida. Mencionó que apenas piensa sobre el asunto del baño estilo dormitorio, que nunca ha habido fila para bañarse y que el edificio es como una familia.

“Hoy en la tarde iremos a Exploratorium”, dijo, refiriéndose al museo de ciencias en la calle Pier número 15.

“Ya fui ama de casa; ya me encargué de pagar cuentas; ya podé pasto, y ya no quiero ser responsable de nuevo”, dijo Carla Shiver, inquilina de Starcity.