Por: Jesse Drucker.  12 enero

En mayo pasado, Jared Kushner acompañó al presidente Donald Trump, su suegro, en el primer viaje diplomático de ese par a Israel, como parte de la asignación a Kushner por parte de la Casa Blanca de lograr la paz en el Medio Oriente.

Poco antes, la empresa de bienes raíces de su familia había recibido una inversión de aproximadamente $30 millones de Menora Mivtachim, una aseguradora que es una de las principales instituciones financieras israelíes, de acuerdo con un ejecutivo de Menora.

El trato, que no se hizo público, significó una nueva e importante participación en la propiedad de diez complejos de apartamentos en Maryland controlados por la empresa de Kushner. Mientras que este ha vendido partes de su negocio desde que comenzó a trabajar en la Casa Blanca el año pasado, aún tiene acciones en la mayor parte del imperio de la familia, incluyendo los edificios de apartamentos en Baltimore y sus alrededores.

La transacción con Menora es el más reciente arreglo financiero que ha salido a la luz entre el negocio familiar de Kushner y socios israelís, e incluye a una de las familias más ricas del país y a un importante banco israelí que es objeto de una investigación criminal por parte de EE. UU.

Bajo presión

Esos tratos comerciales no parecen violar las leyes federales de ética, que requieren que Kushner solo decline tomar decisiones gubernamentales estrechas que tendrían un “efecto directo y predecible” en sus intereses financieros. No han surgido evidencias de que Kushner haya participado directamente en la negociación del trato.

Sin embargo, el trato de la primavera pasada ilustra la manera en que los extensos vínculos financieros de Kushner Cos. con Israel continúan profundizándose, a pesar del prominente papel diplomático de Kushner en Medio Oriente. El arreglo podría socavar la capacidad de Estados Unidos de ser percibido como un negociador independiente en la región. El gobierno de Trump ya aumentó las tensiones ahí cuando el mes pasado señaló que reconocía a Jerusalén como la capital de Israel y mudaría allí la embajada de EE. UU. desde Tel Aviv.

“Creo que es razonable que la gente se pregunte si sus intereses comerciales de alguna manera afectan sus juicios”, dijo Matthew T. Sanderson, un abogado de Caplin & Drysdale de Washington, quien se especializa en ética gubernamental y fue asesor general de la campaña presidencial del senador Rand Paul.

Raj Shah, subsecretario de prensa de la Casa Blanca, dijo que el gobierno de Trump tiene “una enorme confianza en el trabajo que Jared está haciendo al frente de los esfuerzos de paz de EE. UU., y él se toma las reglas éticas con mucha seriedad, de manera que nunca se pondría en riesgo a sí mismo ni a la administración”.

Christine Taylor, vocera de Kushner Cos., dijo que la empresa tiene socios por todo el mundo. “No hace negocios”, dijo, “con gobiernos ni soberanos extranjeros, y no está impedida para hacer negocios con ninguna empresa extranjera solo porque Jared está trabajando en el gobierno”.

Menora, que también es la mayor gestora de los fondos de pensión en Israel, ha hecho muchos otros tratos de bienes raíces, incluyendo varios en Estados Unidos, dijo el ejecutivo de Menora Ran Markman, el jefe de bienes raíces de la empresa. Señaló que nunca se ha encontrado con Kushner. En las negociaciones para el trato con Kushner Cos., dijo Markman, trabajó con Laurent Morali, el presidente de la compañía.

El trato “no se hizo por las supuestas conexiones de Jared Kushner o Donald Trump”, dijo Markman. “La conexión con el presidente no fue algo importante. No nos llevó a hacer el trato, y tampoco a no hacerlo”.

Lazos sin cortar

Kushner renunció a su puesto de director general de Kushner Cos. cuando se unió a la Casa Blanca en enero del año pasado. Sin embargo, sigue siendo el beneficiario de una serie de fideicomisos con acciones en propiedades y otras inversiones de la empresa. Estos tienen un valor de $761 millones, de acuerdo con archivos de la oficina de ética gubernamental, y muy probablemente mucho más: el estimado no integra al neto la importante deuda acumulada por la empresa, que ganó cerca de $7.000 millones en tratos comerciales en la década pasada.

Abbe D. Lowell, un abogado de Kushner, señaló en una declaración: “Jared Kushner no ha participado ni ha hablado sobre ninguna actividad ni proyecto de Kushner Companies desde poco antes de la toma de posesión. Tiene un acuerdo de ética, revisado por abogados, que cumple a cabalidad. Relacionar cualquiera de estos muy publicitados viajes al Medio Oriente con algo que tenga que ver con Kushner Companies o sus negocios es absurdo y un camino a escribir una historia que no existe”.

Sin embargo, Sanderson, el abogado que se especializa en ética gubernamental, dijo: “Su estándar parece ser algo como: ‘hay conflicto si yo creo que hay conflicto, y haré ese juicio yo mismo’”.

Un problema, dijo Robert Weissman, presidente de Public Citizen, un grupo de ética gubernamental sin fines de lucro, es que “las leyes éticas no fueron elaboradas por personas que hubieran tenido la visión para imaginarse a Donald Trump o a Jared Kushner”.

“Nadie podría haberse imaginado que conservaran intereses comerciales a esta escala, no en una granja local dedicada a cosechar maní ni en una ferretería, sino en negocios globales extensos que representan un interés económico personal para el presidente y su asesor principal e involucran una impresionante variedad de políticas públicas”, añadió Weissman.