Por: Kimiko De Freytas Tamura.   26 julio
Sergei Orlov, de nacionalidad británica, habla con su médico mientras se recupera de una cirugía de rodilla en el Hospital Calais, en Calais, Francia. Este es uno de los pacientes del Reino Unido que cruza el Canal de la Mancha en busca de tratamientos médicos que no desean postergar.
Sergei Orlov, de nacionalidad británica, habla con su médico mientras se recupera de una cirugía de rodilla en el Hospital Calais, en Calais, Francia. Este es uno de los pacientes del Reino Unido que cruza el Canal de la Mancha en busca de tratamientos médicos que no desean postergar.

A Serge Orlov, un británico de 62 años, le gusta despotricar contra lo que él llama la tiranía de la Unión Europea. Al igual que la mayoría de quienes apoyan el retiro de su país del bloque, quiere que Gran Bretaña siga su curso sola.

Pero Orlov dejó a un lado su euroescepticismo para aprovechar un programa poco conocido del Servicio Nacional de Salud (SNS) y brincar a la cabeza de la fila —en Francia.

Tras esperar un año simplemente por la posibilidad de un reemplazo de rodilla que necesitaba urgentemente, recurrió al Hospital Calais en el norte de Francia, donde en 10 días se encontró en la sala de operaciones para el procedimiento de tres horas, dijo. Planeaba realizarse el reemplazo de la segunda rodilla poco después.

“Esperar es un suplicio”, dijo, al describir cómo había sido enviado a cinco hospitales distintos en Gran Bretaña. Las salas de espera están “llenas de personas enfermas”, dijo, al agregar rápidamente a manera de explicación, “puedo ser un viejillo muy cascarrabias”.

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Orlov se cuenta entre un número rápidamente creciente de pacientes británicos que están cruzando el Canal de la Mancha en busca de tratamientos médicos —en su mayoría cirugías electivas— en Francia.

En vista de que el voto a favor del Brexit se logró en gran parte con base en asuntos emocionales en torno a la soberanía británica y una promesa engañosa por parte de los políticos de que abandonar el bloque liberaría 350 millones de libras, o unos $490 millones, a la semana para financiar el SNS, la paradoja de Gran Bretaña buscando ayuda de Francia no pasa desapercibida por Orlov. “Lo encuentro bastante irónico”, admitió.

Tras años de austeridad, el torpe Servicio Nacional de Salud está bajo gran presión, con severas escaseces de camas y personal médico, lo cual está causando que los tiempos de espera para procedimientos no urgentes se extiendan meses, incluso más de un año.

Elección del paciente

Para lidiar con ello, el SNS calladamente ha estado subcontratando algunas cirugías a tres hospitales en Francia durante el último año. Es una mancuerna poco conocida, porque el SNS no está ansioso por publicitar las medidas que se está viendo forzado a tomar.

Pero se está corriendo la voz.

Técnicamente, el trato de subcontratación del SNS tiene poco que ver con la decisión de Gran Bretaña hace casi dos años de abandonar la Unión Europea. Más bien, tiene que ver con el sin fin de maneras en que los países de Europa están vinculados, pero que con frecuencia no se mencionan en las discusiones públicas sobre la relación de Gran Bretaña con Europa.

El SNS insiste en que la mancuerna de subcontratación “es 100 % cuestión de elección del paciente”. Pero representantes del Hospital Calais dijeron que los funcionarios del SNS les dijeron que querían hacer el convenio porque muchos de sus hospitales estaban viejos, pero había pocas probabilidades de que pronto se les renovara o mejorara.

Los retrasos son “una señal de insuficiencia” del SNS, el orgullo nacional de Gran Bretaña, dijo Martin Trelcat, director del Hospital Calais. La limitada publicidad respecto al convenio podría derivarse de “una vergüenza que muy seguramente proviene del hecho de que nuestros hospitales son tan confiables”, añadió.

Orlov ofreció su propia explicación de la renuencia del SNS a publicitar los tratamientos en el extranjero. “No sé si es una falta de comunicación o es porque al SNS no le agrada la idea de soltar dinero y llevarlo a Francia”, dijo.

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