Por: Stanley Reed.   30 noviembre
El petróleo de referencia de América del Norte, alcanzó los $75 por barril a principios de octubre pasado, su punto más alto desde el 2014. Desde entonces, los precios han caído aproximadamente un cuarto. El abrupto retiro es una gran preocupación para las naciones miembros de la OPEP.
El petróleo de referencia de América del Norte, alcanzó los $75 por barril a principios de octubre pasado, su punto más alto desde el 2014. Desde entonces, los precios han caído aproximadamente un cuarto. El abrupto retiro es una gran preocupación para las naciones miembros de la OPEP.

Los precios del petróleo se han desplomado en los últimos días, algunos meses después de alcanzar su punto máximo desde 2014. Tras llegar a $75 por barril a principios de octubre, el precio del West Texas Intermediate, la referencia estadounidense, ha caído aproximadamente una cuarta parte. El Brent crudo, el estándar internacional, ha tenido un descenso similar.

Entre las caídas más drásticas de un solo día en los últimos años se encuentra la del martes 20 de noviembre, que fue casi del 7 %, la cual propició que los precios llegaran a su nivel más bajo en 2018.

El abrupto retroceso, que inevitablemente nos trae recuerdos del estruendoso desplome de la industria en 2014, representa una gran preocupación para los miembros de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), cuyas economías están vinculadas estrechamente con las ganancias del petróleo. Arabia Saudita, el miembro más poderoso de la OPEP, señaló el 11 de noviembre que, a fin de impulsar los precios, recortaría su producción en medio millón de barriles por día.

Aparentemente, este anuncio dio lugar a una advertencia por parte del presidente Donald Trump, quien al día siguiente comentó en Twitter: “Espero que Arabia Saudita y la OPEP no recorten la producción de petróleo. ¡Los precios del petróleo deberían ser mucho más bajos en función de la oferta!”. Los analistas afirman que los comentarios de Trump podrían haber acentuado la tendencia del precio al crear dudas acerca de si la OPEP realizaría recortes.

¿Por qué?

En meses recientes ha cambiado abruptamente la prioridad del mercado petrolero. Cuando los grandes productores, que incluyen a la OPEP y Rusia, se reunieron en Viena en junio, las principales inquietudes eran el potencial de repunte de los precios y si las reservas serían adecuadas. La decisión de Trump de volver a imponer sanciones a Irán amenazó con sacar del mercado una gran cantidad de petróleo procedente de uno de los más grandes productores.

Durante el verano, los sauditas y otros productores, quienes habían estado frenando la producción desde 2017, abrieron los grifos con el fin de tranquilizar a los consumidores y calmar a Trump.

Quizás hayan sido demasiado proactivos. Los operadores han quitado su atención de Irán y la han puesto en otros factores, por ejemplo, en si las batallas comerciales de Trump con China y el ascenso en las tasas de interés pueden perjudicar el crecimiento económico global y la demanda del petróleo.

Al mismo tiempo, la producción en Estados Unidos ha estado aumentando más rápido de lo esperado. La producción también ha aumentado en Libia, a pesar de que continúa la guerra, y se ha mantenido mejor de lo esperado en Venezuela, otro país con problemas. Según los analistas, otra vez están comenzando a acumularse grandes volúmenes de petróleo en los tanques de almacenamiento de todo el mundo, lo que aumenta el temor de que haya una nueva sobreoferta.

Sanciones a Irán

Las sanciones han tenido menos efecto en la producción iraní de lo que habían pronosticado algunos analistas, pero quizás las expectativas han sido demasiado alarmantes. Estas medidas, las cuales imponen sanciones a las empresas que compren petróleo iraní, entraron en vigor el 5 de noviembre. Se había esperado que los compradores redujeran la compra del crudo iraní antes de las sanciones, pero parece que esa acción ha frenado la producción de Irán solo moderadamente. Por ejemplo, la OPEP informó que la producción iraní de octubre bajó a cerca de 3,3 millones de barriles de petróleo al día, el 4,5 % comparado con el mes anterior.

Algunos de los antecedentes de por qué el impacto ha sido débil son: el gobierno de Trump otorgó exenciones temporales a los mayores clientes de Irán que incluyen a China, India y Japón. Los operadores de petróleo interpretaron la generosidad del gobierno como que los posibles recortes a las exportaciones iraníes podrían ser menores de lo que se esperaba.

“El mercado se sorprendió bastante al ver que se otorgaron exenciones”, comentó Homayoun Falakshahi, analista iraní de Wood Mackenzie, una empresa de investigación en temas de energía.

Falakshahi señaló que el otorgamiento de exenciones a Japón y Corea del Sur, quienes habían dejado de comprar petróleo iraní, fue especialmente sorpresivo. Podría indicar, afirmó, que las prioridades del gobierno se inclinan más hacia mantener los precios bajos para los consumidores estadounidenses que hacia oprimir a Irán. Si es así, parece que la estrategia está funcionando. De acuerdo con la empresa AAA, el precio de la gasolina normal en Estados Unidos el martes fue de $2,61, en comparación con los $2,85 del mes anterior.

Próximas semanas

Los analistas señalan que hay cada vez más presión sobre la OPEP para que apuntale los precios cuando la organización se reúna con Rusia y otros productores en Viena a principios de diciembre. Los analistas esperan que se anuncien recortes en la producción de alrededor de un millón de barriles al día, cerca del 1 % de las reservas mundiales.

Existen pocas dudas de que los sauditas puedan hacer recortes de esta magnitud. Después de todo, han elevado la producción en casi 700.000 barriles al día en comparación con la producción promedio de 2017.

Los analistas comentaron que tal vez Arabia Saudita, quien está tratando de evitar cargar sola con todo el peso, tenga problemas para convencer a los productores como Rusia e Irak de que también hagan recortes. Quizás los sauditas también tengan que transitar por un camino complicado entre las presiones del gobierno de Trump para bajar más los precios y las necesidades de su economía de tener mayores ganancias.

Los analistas añadieron que hay buenas probabilidades de que los productores como Rusia e Irak decidan que aceptar los recortes beneficiará a sus intereses. “Creemos que al final Putin tomará la misma decisión que tomó en noviembre de 2016 y optará por unirse a los productores de la OPEP debido a cuestiones fiscales internas”, escribió Helima Croft, analista de RBC Capital Markets, en una nota para sus clientes el 14 de noviembre.

Hace algunos meses, parecía que los sauditas habían orientado al mercado hacia niveles de precios más cómodos, para sus propios objetivos, al coordinar recortes en la producción con Rusia y otros productores. Ahora los sauditas y sus aliados petroleros vuelven a encontrarse en la incómoda posición de ser presionados, principalmente por los productores de esquisto de Estados Unidos.

“Vuelven a tener que evitar la caída del mercado en vez de preocuparse por su ascenso”, comentó James Davis, analista de FGE, una empresa consultora para cuestiones de energía.