Por: David Streitfeld.   5 julio
El alcance de la piratería en todo Amazon va más allá de los libros. El comercio electrónico ha llevado los productos de imitación que antes se encontraban en los mercados de pulgas al canal de ventas comercial, en donde esa compañía es por mucho el gigante de este sector.
El alcance de la piratería en todo Amazon va más allá de los libros. El comercio electrónico ha llevado los productos de imitación que antes se encontraban en los mercados de pulgas al canal de ventas comercial, en donde esa compañía es por mucho el gigante de este sector.

La guía Sanford de terapéutica antimicrobiana es un manual médico que recomienda la cantidad correcta del medicamento adecuado para tratar padecimientos como la neumonía bacteriana o las heridas infectadas. Hay vidas que dependen de ella.

No es el tipo de libro por el que un médico deba confundirse y preguntarse: “¿En la dosis recomendada está escrito un ‘uno’ o un ‘siete’?”. Sin embargo, esa es precisamente la posibilidad que ha acechado a la editorial de la guía, Antimicrobial Therapy, durante los últimos dos años mientras enfrentaba un torrente de copias falsas —muchas de las cuales se imprimieron con mala calidad y son difíciles de leer— que se venden en la enorme librería en línea de Amazon.

“Esto amenaza a muchos pacientes y nuestro negocio”, dijo Scott Kelly, vicepresidente de la editorial.

Los problemas de Kelly se originan directamente en el dominio que tiene Amazon del negocio de los libros. La empresa vende más de la mitad de los libros en Estados Unidos, incluidos los volúmenes impresos nuevos y usados, así como los formatos digitales y en audio. Amazon también es una plataforma para otros vendedores, una editorial, una imprenta, un sitio para libros autopublicados, un centro de reseñas, un proveedor de libros de texto y un distribuidor que ahora dirige su propia cadena de tiendas físicas.

No obstante, Amazon adopta un enfoque laxo respecto de lo que se vende en su librería, pues nunca revisa la autenticidad, y mucho menos la calidad, de lo que vende. No supervisa a los raudales de vendedores que han llegado a su sitio de ninguna manera organizada.

Eso ha dado como resultado una suerte de anarquía. Las editoriales, los escritores y los grupos como el Sindicato de Autores dijeron que ha aumentado la piratería de libros en Amazon. La empresa ha sido reactiva en vez de proactiva al lidiar con el asunto, dijeron, pues a menudo toma medidas únicamente cuando un comprador se queja. Muchas veces, agregaron, no hay ningún medio para apelar.

El alcance de la piratería en todo Amazon va más allá de los libros. El comercio electrónico ha llevado los productos de imitación que antes se encontraban en los mercados de pulgas al canal de ventas comercial, y Amazon es por mucho el gigante de este sector. Sin embargo, los libros ofrecen una manera para ver lo complejo que es el problema.

“Ser un monopolio tecnológico implica que no tienes que preocuparte de la calidad”, dijo Bill Pollock, un editor de San Francisco que ha lidiado con versiones falsas de los libros de informática de su firma en Amazon.

Una portavoz de Amazon negó que la piratería de libros fuera un problema, y dijo: “Este informe cita un puñado de quejas, pero incluso unas cuantas ya son demasiadas y seguiremos trabajando para que no haya ninguna”. La compañía señaló que prohibía estrictamente los productos de imitación y el año pasado rechazó las cuentas de más de un millón de supuestos “malos agentes”.

Qué pasa después de que un gigante tecnológico domina una industria es una pregunta cada vez más importante conforme los legisladores y reguladores comienzan a observar más de cerca a las empresas tecnológicas, preguntándose cuándo el dominio se convierte en un monopolio. Este mes, los legisladores de la Cámara de Representantes dijeron que estaban analizando el posible comportamiento anticompetitivo del gigante tecnológico. Además, la Comisión Federal del Comercio está examinando específicamente a Amazon.

En la librería de Amazon, la insubordinación se ha vuelto generalizada gracias a la tecnología de impresión por encargo. Los vendedores que parecen no tener existencia verificable afuera de Amazon ofrecen libros de diez dólares en cien o incluso mil dólares en el sitio, lo cual ha incitado sospechas de algoritmos fuera de control o incluso lavado de dinero.

“Es inaceptable y estoy furioso”, tuiteó el autor Andrew Sean Greer después de que la gente se quejó el verano pasado de que las imitaciones de su novela Less, ganadora del premio Pulitzer, se estaban vendiendo como si fueran auténticas. En el sitio había una edición pirata de las aclamadas memorias Falling Through the Earth, de Danielle Trussoni, cuya portada tenía su nombre mal escrito. Lauren Groff tuiteó que en Amazon había una “versión ilegal de bolsillo” de “Florida”, su libro nominado al Premio Nacional del Libro.

Piratería

El Sindicato de Autores dijo que también estaba observando “un aumento masivo” de piratería de libros. “Los autores nos dicen: ‘Sé que tuve más ventas, pero no las veo en mis regalías’”, dijo Mary Rasenberger, directora ejecutiva del sindicato. “Amazon es propietaria de la plataforma de revendedores, y creemos que ahí es donde se están vendiendo esos libros”.

La guía antimicrobiana de Sanford se basa en la obra de Jay Sanford, director de enfermedades infecciosas del Centro Médico Southwestern de la Universidad de Texas en Dallas en la década de 1960 y más tarde presidente de la Sociedad de Enfermedades Infecciosas de Estados Unidos. Ahora hay una versión digital, pero muchos médicos prefieren el formato impreso ya conocido.

Actualmente, Antimicrobial Therapy es dirigida por Jeb Sanford, el hijo de Jay; su esposa Dianne; y Kelly, hijo de Dianne e hijastro de Jeb. Es una empresa pequeña con tan solo 13 empleados que operan un edificio grande parecido a un granero en Sperryville, al borde de la cordillera Azul.

La empresa se rehusó a revelar sus ingresos anuales, pero la guía Sanford es su producto principal. Las ventas del libro han caído durante los últimos años, con un punto álgido descendente en 2018.

En retrospectiva, esa probablemente era una pista en torno a la abundancia creciente de libros pirata. “Calculo que aproximadamente del 15% al 25% de nuestras ventas nos fueron arrebatadas debido a la piratería”, dijo Kelly.

Después de que se imprime la guía, todas las copias van a Sperryville. Luego se envían a los mayoristas, los minoristas y los compradores individuales. Los mayoristas le venden el libro a Amazon.

Amazon adopta un enfoque laxo respecto de lo que se vende en su librería, pues nunca revisa la autenticidad, y mucho menos la calidad, de lo que vende.

Los vendedores externos en Amazon adquieren sus existencias de varias maneras. Una vendedora de una copia pirata le dijo a Kelly que había comprado el libro en Amazon en una de sus liquidaciones regulares de libros dañados o devueltos.

Antimicrobial Therapy presentó quejas a Amazon sobre la piratería en otoño pasado. El vendedor de libros terminó por eliminar a muchos de los revendedores, algunos de los cuales después recurrieron a Antimicrobial Therapy y se quejaron de que eran inocentes. Amazon rechazó hacer comentarios sobre la editorial.

El atolladero de comunicaciones entre Amazon y Antimicrobial Therapy se complicó debido al hecho de que no tenían una relación directa. Así que en diciembre, AMT abrió un sitio de proveedor en Amazon, con el cual el vendedor de libros recibe una comisión de alrededor del 20% por cada copia vendida. Bajo este arreglo, Amazon le dice a Antimicrobial Therapy dónde vive el cliente, y la editorial le envía el libro desde Sperryville.

Mientras AMT se preparaba esta primavera para el lanzamiento de la guía 2019, propuso una integración más profunda con Amazon.

“Para eliminar la posibilidad de que Amazon facilite la venta de libros pirata, nos gustaría ofrecerle a Amazon la oportunidad de servir como mayorista de nuestros títulos, por lo que eliminaríamos a los intermediarios”, le escribió Kelly a la empresa.

Básicamente estaba recompensando a Amazon cediendo ante su dominio.

“Preferiríamos no estar en Amazon”, dijo Kelly. “Pero sentimos que no había otra opción”.