Por: Cade Metz.   6 febrero
Durante la última década, se lanzaron casi 730 satélites de observación de la Tierra, de acuerdo con Euroconsult. Entre ellos se encuentra uno perteneciente a la empresa finlandesa Iceye, con capacidad de capturar imagenes como esta de la ciudad de San Francisco. (Iceye via The New York Times) - NO SALES - FOR USE ONLY WITH STORY SLUGGED: SATELLITE-BUSINESS-SURVEILLANCE BY CADE METZ - ALL OTHER USE PROHIBITED
Durante la última década, se lanzaron casi 730 satélites de observación de la Tierra, de acuerdo con Euroconsult. Entre ellos se encuentra uno perteneciente a la empresa finlandesa Iceye, con capacidad de capturar imagenes como esta de la ciudad de San Francisco. (Iceye via The New York Times) - NO SALES - FOR USE ONLY WITH STORY SLUGGED: SATELLITE-BUSINESS-SURVEILLANCE BY CADE METZ - ALL OTHER USE PROHIBITED

San Francisco. En octubre, la provincia china de Cantón —el centro manufacturero de la costa sur que impulsa el 12% de la economía del país— dejó de publicar un informe mensual sobre la salud de sus fábricas locales.

Durante cinco meses consecutivos, este índice económico clave había mostrado una caída en la producción de las fábricas mientras Estados Unidos imponía a las exportaciones chinas miles de millones de dólares en aranceles. Luego, en medio de una guerra comercial cada vez más amarga entre Estados Unidos y China, las autoridades gubernamentales en Pekín suspendieron el índice.

Una pequeña empresa emergente de San Francisco comenzó a reconstruir el índice, al reunir información de fotos e imágenes infrarrojas de las fábricas de la provincia de Cantón capturadas desde satélites que orbitan en las alturas. En la actualidad, la empresa, SpaceKnow, está vendiendo esta información a fondos de cobertura, bancos y otros operadores del mercado que buscan tener una ventaja.

La vigilancia a una gran altitud alguna vez fue el dominio de superpotencias mundiales. Ahora, una cantidad cada vez mayor de empresas emergentes la está convirtiendo en negocio, con la venta de información recopilada de las cámaras y otros sensores instalados en “satélites cubo” pequeños y poco costosos.

Ojos en el cielo

Las empresas y los gobiernos que pasaron décadas usando servicios de Internet, cámaras y otros dispositivos para recolectar datos de la gente normal pronto podrían tener una probada de su propia tecnología de la información.

“Los negocios no podrán esconderse de los competidores, reguladores u organismos de control”, comentó Mark Johnson, director ejecutivo y cofundador de Descartes Labs, otra empresa emergente de información satelital. “Deben percatarse de que su ventaja competitiva tradicional —la información— estará disponible para todos”.

Durante la última década, se lanzaron casi 730 satélites de observación de la Tierra, de acuerdo con Euroconsult, una firma de investigación que monitorea el mercado espacial. En los próximos diez años, habrá 2.220 más en órbita que capacitarán una variedad cada vez más amplia de sensores en el planeta.

Orbital Insight, en Palo Alto, California, es una de las primeras empresas en haber construido un negocio alrededor de los datos de los satélites cubo. Una tarde reciente, en las oficinas de Orbital, James Crawford, el fundador y director ejecutivo de la empresa, a quien se le conoce como Jimi, abrió su computadora portátil y seleccionó un informe sobre tres minoristas importantes: J.C. Penney, Macy’s y Sears.

Con base en los datos satelitales de la empresa, una gráfica lineal codificada con colores mostró una caída constante en la cantidad de autos estacionados afuera de las miles de tiendas que operan los tres minoristas. La caída era particularmente pronunciada para Sears, la cual se había declarado en bancarrota apenas unos días antes.

Orbital Insight monitorea actividades en más de 260.000 estacionamientos de minoristas en todo el país, y monitorea los niveles de más de 25.000 barcos petroleros de todo el mundo.

De acuerdo con Orbital Insight y SpaceKnow, no es ninguna sorpresa que algunos de sus clientes usen estos datos satelitales para monitorear el progreso de sus competidores directos, aunque esos clientes y sus competidores son muy reacios a hablar sobre el tema.

Crawford cree que el análisis satelital con el tiempo producirá mercados más eficientes y un mejor entendimiento de la economía global. Fred Abrahams, investigador del grupo de presión Human Rights Watch, lo considera un control sobre las empresas y los gobiernos del mundo.

Abrahams y su equipo utilizan imágenes satelitales para monitorear todo, desde la minería ilegal y las operaciones de explotación forestal hasta las demoliciones a gran escala. “Por esta razón estamos tan comprometidos con estas tecnologías”, confesó Abrahams. “Es mucho más difícil esconder abusos a gran escala”.

Todo esto lo fomenta una caída en el costo de la construcción, el lanzamiento y la operación de los satélites. En la actualidad, un satélite de tres millones de dólares que pesa menos de cinco kilogramos puede capturar imágenes mucho más nítidas que un satélite de 408 kilos y $300 millones construido a finales de la década de 1990. Esto les permite a las empresas poner en órbita decenas de dispositivos, cada uno de los cuales puede enfocarse en un área particular del mundo o en un tipo particular de recolección de datos. Como resultado, más empresas están enviando más satélites a orbitar, y estos satélites están generando más datos.

Además, avances recientes en el ramo de la inteligencia artificial permiten que las máquinas analicen estos datos a una mayor velocidad y con una mayor precisión. “El futuro es la automatización, y los humanos solo se fijarán en las cosas que sean muy interesantes”, comentó Crawford.

El grano en la paja

Orbital Insight no opera sus propios satélites. Tampoco SpaceKnow ni Descartes Labs. Las empresas emergentes compran sus datos de una cantidad cada vez mayor de operadores de satélites y crean sistemas automatizados que analizan la información, para ubicar objetos como autos, edificios, minas y barcos petroleros en fotos de alta resolución y otras imágenes.

Ahora, los operadores de satélites están construyendo sistemas similares, y venden tanto los análisis como los datos sin procesar. El mercado superó los $4.600 millones en 2017. Para 2027, llegará a $11.400 millones, de acuerdo con Euroconsult.

Lo que comenzó con cámaras satelitales se está expandiendo con rapidez a sensores infrarrojos que detectan el calor; sensores “hiperespectrales” que identifican minerales, vegetación y otros materiales; y escáneres de radar que pueden crear imágenes 3D del paisaje que se encuentra debajo de ellos. A medida que reconstruye el índice económico de Cantón, SpaceKnow usa imágenes infrarrojas, las cuales pueden servir para mostrar la actividad que rodea las cerca de 600 fábricas y otros sitios industriales de la provincia.

Después de que un satélite nuevo fue lanzado en diciembre, una empresa emergente de Virginia llamada HawkEye 360 pronto monitoreará señales inalámbricas: una forma de comprender el comportamiento de todo lo que va desde las redes celulares hasta los barcos de carga. Esto podría brindar una nueva percepción del progreso en las empresas de telefonía celular como AT&T y Verizon, incluido el número de antenas para celulares que está en operación, qué tan activas están y qué tecnologías y bandas inalámbricas se usan.

No obstante, aunque la tecnología mejora y bajan los costos, hay quienes aún advierten que la recolección de información satelital tiene sus límites. Encontrar datos útiles en las imágenes satelitales puede ser caro, mencionó Shawana Johnson, veterana del trabajo con inteligencia satelital que preside Global Marketing Insights, una consultoría dedicada a esta área.

“Se debe considerar una variedad de actividades en toda la Tierra y verlas diario –o semanalmente— para que el costo tenga sentido”, explicó.

Los datos que recolecta SpaceKnow sirven “grosso modo” de guía para la producción de las fábricas en Cantón, comentó Jeremy Fand, el director ejecutivo de SpaceKnow. “Podemos ver cuándo aumenta la actividad… y cuándo disminuye”, señaló. Sin embargo, la información ni siquiera está cerca de ser tan detallada o confiable como la que recabaron los funcionarios de Cantón para su índice original.

En enero, un satélite también sirvió de recordatorio de que esta es una tecnología mucho más compleja que la de los teléfonos inteligentes y las cámaras en las calles. El satélite WorldView-4 que opera Digital Globe de pronto dejó de transmitir. “El espacio es genial, pero es muy tardado reparar las cosas”, afirmó Mark Johnson. “No es tan fácil enviar un técnico al espacio”.