Por: Cade Metz.   17 enero

San Francisco. La gente de la industria tecnológica suele pensar que Silicon Valley ha dominado el Internet porque una gran parte de la red mundial fue diseñada y creada en Estados Unidos.

Ahora, cada vez más personas de ese grupo están preocupadas de que las restricciones que se han propuesto para las exportaciones puedan hacer corto circuito en la preeminencia de las empresas estadounidenses en el próximo grito de la moda de su industria: la inteligencia artificial.

En noviembre, el Departamento de Comercio divulgó una lista de tecnologías que está considerando someter a nuevas reglas de exportación debido a su importancia para la seguridad nacional, entre ellas la inteligencia artificial.

Los expertos en tecnología están inquietos porque, si se bloquean las exportaciones de inteligencia artificial a otros países, o quedan atrapadas en trámites burocráticos, puede que las industrias de inteligencia artificial florezcan en esas naciones —China, en particular— y compitan con las empresas estadounidenses.

“La cantidad de casos en los que las exportaciones se pueden controlar de manera adecuada es muy, pero muy pequeña y la probabilidad de cometer un error es bastante grande”, mencionó Jack Clark, director de políticas de OpenAI, un laboratorio de inteligencia artificial en San Francisco. “Si esto sale mal, podría perjudicar mucho a la comunidad de la inteligencia artificial”.

Pie de guerra

Se están considerando los controles para las exportaciones mientras Estados Unidos y China están inmersos en una guerra comercial. El gobierno de Trump ha criticado la forma en que China trata a las empresas estadounidenses, pues a menudo les exige transferir su tecnología a sus socios chinos como pago por hacer negocios en el país. Además, funcionarios federales están argumentando con vehemencia que China ha robado tecnología estadounidense por medio de “hackeos” y espionaje industrial.

Empresas tecnológicas, académicos y gente encargada de formular políticas están solicitando al Departamento de Comercio que sea benévolo con las reglas de exportación de la inteligencia artificial antes del 10 de enero, la fecha límite para las audiencias públicas. Su argumento tiene tres puntos principales: las restricciones podrían perjudicar a las empresas en Estados Unidos y ayudar a la competencia en el extranjero, podrían detener las mejoras en la tecnología y puede que no hagan una gran diferencia.

En agosto, el Congreso aprobó la Ley de Controles de Exportación de 2018, la cual añadió restricciones a la exportación de “tecnologías emergentes y fundacionales”. A mediados de noviembre, el Departamento de Comercio, el encargado de supervisar las restricciones, publicó una lista de tecnologías a considerar, entre ellas varias categorías de inteligencia artificial, como la visión por computadora, el reconocimiento de voz y la comprensión del lenguaje natural.

Las restricciones podrían afectar la exportación de tecnología a ciertos países. Aunque no especifica cuáles, la propuesta del Departamento de Comercio apunta a países que han enfrentado embargos comerciales y de armas en el pasado. Entre ellos, China, Rusia e Irán.

El Departamento de Comercio se rehusó a ofrecer comentarios sobre las restricciones que propuso. Después de las audiencias públicas, el departamento redactará un plan formal. El resultado podría ser desde nuevas reglas a la concesión de licencias para las exportaciones de inteligencia artificial hasta prohibiciones rotundas.

Hacer cumplir los controles a las exportaciones de inteligencia artificial presentaría un desafío inusual para los reguladores.

La gente encargada de promover políticas califica a la inteligencia artificial como tecnología de uso dual. Tiene aplicaciones comerciales innocuas, como ayudar en la conducción de tu auto o hacerle una pregunta a tu teléfono. También tiene importantes usos militares, como ayudar a que los drones armados encuentren sus blancos.

Los proyectistas de defensa creen que la inteligencia artificial representa el próximo cambio importante en el armamento militar, algo similar a lo que fue la determinación táctica de un objetivo con las bombas inteligentes para la generación anterior o las armas nucleares antes de eso. Asimismo, la inteligencia artificial puede ser útil para los sistemas de vigilancia e incluso para las campañas de desinformación por medio de softwares capaces de producir fotos y videos falsos.

Sin embargo, “hacer el intento de trazar la línea entre qué es militar y qué es comercial cada vez es más difícil”, comentó R. David Edelman, investigador de políticas tecnológicas en el Instituto Tecnológico de Massachusetts. “Podría ser imposible”.

Es difícil poner una etiqueta de “Hecho en Estados Unidos” a la inteligencia artificial. La investigación relacionada con la tecnología suele realizarse con base en colaboraciones entre científicos e ingenieros de todo el mundo.

En el campo de la inteligencia artificial, es poco común que las empresas se guarden los detalles de su trabajo, como si fuera una receta secreta. Más bien, comparten lo que aprenden, con la esperanza de que otros investigadores puedan crear algo a partir de esa información. El “descubrimiento” de una empresa suele ser la última iteración del trabajo que han realizado muchos investigadores en empresas privadas y universidades.

Una gran parte del código informático que tiene la inteligencia artificial se publica en sitios como Arxiv.org, un repositorio de investigación académica y corporativa. Por lo tanto, muchos expertos en políticas creen que las posibles restricciones de Estados Unidos a la exportación de productos y servicios en el campo de la inteligencia artificial tendrán un efecto mínimo en el progreso de la inteligencia artificial en China y otros países.

“El núcleo de estas tecnologías es internacional y está disponible sin costo alguno”, comentó Edelman, quien fue un asistente especial de políticas económicas y tecnológicas durante el gobierno del presidente Barack Obama. “Ningún país —ni Estados Unidos ni China— tiene un monopolio de eso”.

Las regulaciones federales eximen del control de las exportaciones a la información que está disponible al público. Esto reduce las probabilidades de que el gobierno les prohíba a las empresas y universidades publicar hacer investigaciones fundamentales sobre la inteligencia artificial. No obstante, se pueden establecer controles que restrinjan el acceso de esa información para los extranjeros, señaló Greg Jaeger, abogado de la firma Stroock & Stroock & Lavan, quien se especializa en controles de exportación.

Si hay reglas demasiado restrictivas que no permiten a los ciudadanos extranjeros trabajar en ciertas tecnologías en Estados Unidos, los investigadores y las empresas podrían irse a otros países.

“Tal vez sea más fácil que la gente haga esto en Europa”, mencionó Jason Waite, abogado de la firma Alston & Bird, quien se especializa en comercio internacional.

The Commerce Department is considering national security restrictions on artificial intelligence. Some worry they could stunt the industry in the U.S. (Chris Koehler/The New York Times) -- NO SALES; FOR EDITORIAL USE ONLY WITH NYT STORY TECH AI EXPORTS BY CADE METZ FOR JAN. 2, 2019. ALL OTHER USE PROHIBITED. --
The Commerce Department is considering national security restrictions on artificial intelligence. Some worry they could stunt the industry in the U.S. (Chris Koehler/The New York Times) -- NO SALES; FOR EDITORIAL USE ONLY WITH NYT STORY TECH AI EXPORTS BY CADE METZ FOR JAN. 2, 2019. ALL OTHER USE PROHIBITED. --