Por: Alan Rappeport.   27 abril
En opinión de algunos grupos empresariales y fabricantes, el presidente Donald Trump está socavando sus propias aspiraciones comerciales al abandonar el Export-Import Bank, institución presidida en el 2015 por Fred Hochberg (centro).
En opinión de algunos grupos empresariales y fabricantes, el presidente Donald Trump está socavando sus propias aspiraciones comerciales al abandonar el Export-Import Bank, institución presidida en el 2015 por Fred Hochberg (centro).

A medida que aumentan las tensiones comerciales, una institución de Washington con 84 años de historia podría haber sido una herramienta poderosa para el presidente Donald Trump.

La entidad, el Banco de Exportaciones e Importaciones (Exim Bank), se creó para ayudar a las empresas estadounidenses a competir en el extranjero y para brindar su apoyo a las exportaciones por medio de préstamos baratos respaldados por el gobierno.

Sin embargo, el gobierno de Trump ha inutilizado de forma eficaz una institución que alguna vez financió proyectos multimillonarios. El banco no ha tenido un presidente desde que Trump asumió el cargo y el último de los cinco miembros del consejo administrativo del banco renunció en marzo. Desde el 2015, no ha tenido el quórum de al menos tres miembros necesarios para financiar acuerdos o proyectos valuados en más de $10 millones.

El cierre efectivo del banco ha puesto en desventaja a nivel mundial a fabricantes estadounidenses como Boeing y General Electric, lo cual ha provocado una frenética campaña de cabildeo por parte de grupos empresariales que están preocupados de que la Casa Blanca esté minando sus propias metas comerciales.

“El Banco de Exportaciones e Importaciones tiene un papel vital en el respaldo a las empresas estadounidenses al momento que buscan vender sus productos a clientes de todo el mundo”, señaló Neil Bradley, vicepresidente ejecutivo y director de políticas de la Cámara de Comercio de Estados Unidos. “Pero mientras los asientos permanezcan vacantes, los negocios estadounidenses estarán en desventaja en relación con los competidores globales”.

En el pasado, el banco fue una herramienta de las grandes corporaciones como Boeing y General Electric, las cuales recibieron garantías de préstamos para vender productos como aviones, satélites y equipo industrial a países en vías de desarrollo, para elevar las ventas y apoyar los empleos en Estados Unidos. Ha otorgado garantías de préstamo a aerolíneas extranjeras que desean comprar jets hechos en Estados Unidos y ha ayudado a organizaciones como Environmental Chemical Corp. a construir instalaciones en África.

Un arma poderosa

Los defensores del banco, entre los que se cuentan algunos legisladores, argumentan que la institución podría ser un arma poderosa para un presidente que quiere aumentar la fabricación nacional y reducir la brecha entre lo que importa Estados Unidos y lo que exporta el país al extranjero.

Exim Bank otorga el tipo de subsidios gubernamentales que otras naciones utilizan de forma regular para ayudar a que sus empresas nacionales compitan en el extranjero. Trump suele culpar a esos subsidios de una inundación de importaciones baratas, con el argumento de que exacerban el desequilibrio comercial de Estados Unidos.

El banco estaba languideciendo antes de que Trump ocupara el cargo de presidente, pero ha empeorado desde que comenzó su mandato. El año pasado, Trump eligió a Scott Garrett, un crítico del banco, para que lo supervisara, pero el senado rechazó la nominación porque le preocupó que fuera a cerrar la agencia. Los otros directores que nominó Trump siguen detenidos en el senado, y el presidente aún debe elegir a un nuevo líder para que tome el mando.

Para los grupos empresariales, los manufactureros y los veteranos del banco, Trump parece estar socavando sus propias aspiraciones al abandonar el Exim Bank.

“No estoy seguro de que esté haciendo lo correcto”, afirmó Fred P. Hochberg, el último presidente del banco, quien dejó el cargo en 2017. “Si quieres reducir los déficits comerciales y realizar más exportaciones, en particular bienes de capital, para eso está el Banco de Exportaciones e Importaciones”.

“Lograr que el Banco de Exportaciones e Importaciones se recupere a toda su capacidad es lo mejor que podría hacer Washington en este momento para basarse en el impulso económico que creó la reforma fiscal, reducir nuestros déficits comerciales y nivelar el terreno de juego para que los estadounidenses puedan salir airosos”, comentó Tim Keating, vicepresidente ejecutivo de Boeing para operaciones con el gobierno.

En años recientes, el banco apenas ha funcionado. De acuerdo con su último informe anual, en 2017, Exim Bank autorizó tan solo $3.400 millones, principalmente en créditos a corto plazo para exportaciones. Es una cifra bastante menor a los $20.000 millones que autorizó en 2014, el último año en que el banco estuvo totalmente operativo. El informe señala que en 2016 China otorgó $34.000 millones en financiamiento a mediano y largo plazo para sus exportaciones, lo cual enfatiza la desventaja competitiva que enfrenta Estados Unidos.

El deterioro del banco ha sido costoso tanto para las empresas como para los trabajadores, incluida Boeing, la cual Trump alabó al llamarla un emblema de la innovación estadounidense. En los últimos dos años, se han cancelado dos acuerdos que involucraban la venta de sus satélites comerciales y uno se retrasó de manera significativa por la falta de quórum en Exim Bank. Tan solo la postergación de esos acuerdos ha costado a la empresa cientos de millones de dólares.

“Lograr que el Banco de Exportaciones e Importaciones se recupere a toda su capacidad es lo mejor que podría hacer Washington en este momento para basarse en el impulso económico que creó la reforma fiscal, reducir nuestros déficits comerciales y nivelar el terreno de juego para que los estadounidenses puedan salir airosos”, comentó Tim Keating, el vicepresidente ejecutivo de Boeing para operaciones con el gobierno.

La semana antepasada, durante una audiencia ante el congreso, Charlie Dent, un representante republicano por Pensilvania, presionó a Steven Mnuchin, el secretario del Tesoro, respecto del destino del banco y argumentó que no usar sus financiamientos equivalía a una oportunidad perdida. Dent sugirió que algunas personas del gobierno de Trump querían que el banco colapsara.

“El presidente dice que quiere ver una reducción del déficit comercial, pues aquí hay una manera de lograrla”, mencionó Dent.

En una entrevista posterior a la audiencia, Mnuchin no dijo en qué momento el presidente nominaría a un nuevo líder del banco, o si algunos de sus colegas buscaban el cierre de la agencia, pero insistió en que Trump apoyaba mantenerla abierta.

“El presidente sí quiere que funcione”, comentó Mnuchin.

¿Cambio de opinión?

En una entrevista que otorgó el año pasado a The Wall Street Journal, Trump dijo que en un inicio se había opuesto a Exim Bank, pues lo consideraba innecesario, pero que había cambiado de opinión.

“De una forma instintiva, se podría decir que es algo ridículo, pero en realidad es algo muy bueno y en verdad genera dinero”, mencionó Trump. “Ya sabes, en verdad podría hacer mucho dinero”.

Sin embargo, la Casa Blanca ha hecho muy poco por promover a sus nominados y la política sigue siendo un obstáculo. Tradicionalmente, el banco no ha sido del agrado de los conservadores porque argumentan que equivale a un servicio de asistencia pública para corporaciones y recompensa a las corporaciones ricas que no necesitan ayuda de los contribuyentes.

Los demócratas que apoyan el banco cada vez se vuelven más impacientes.

“Una de las mejores formas para que la economía apoye los empleos es hacer que Exim Bank esté completamente funcional lo más pronto posible”, mencionó el senador Sherrod Brown, demócrata de Ohio. El líder de la mayoría en el senado, el republicano por Kentucky Mitch McConnell, y “todo el senado deberían confirmar de inmediato a los nominados bipartidistas para que podamos seguir apoyando los negocios, la manufactura y los empleos estadounidenses”.

Al parecer no se tomarán medidas por el momento. Un asistente de McConnell dijo que las votaciones para los otros nominados de Trump no se llevarían a cabo sino hasta que el mandatario nombrara a un nuevo presidente.