Por: Ivan Penn.  11 mayo
Los aranceles del 30 % encarecerán el objetivo que tienen varias ciudades estadounidenses de promover la energía solar como un mecanismo para frenar la contaminación de carbono.
Los aranceles del 30 % encarecerán el objetivo que tienen varias ciudades estadounidenses de promover la energía solar como un mecanismo para frenar la contaminación de carbono.

SunPower es la segunda empresa de energía solar comercial más importante del país, y miles de empleados trabajan para ella de forma directa e indirecta. Sin embargo, fabrica la mayoría de sus paneles solares en el extranjero, así que, con los aranceles recientes que impuso el presidente Donald Trump, los cuales le costarían hasta $2 millones de a la semana, SunPower está luchando por obtener una exención.

Uno de sus rivales, SolarWorld Americas, produce paneles en el país. Como la competencia extranjera la estaba sacudiendo, estuvo detrás de la iniciativa original para imponer los aranceles.

Ahora, las dos empresas estadounidenses se están fusionando.

Todo es parte de la disrupción, distorsión e incertidumbre originadas a partir de una ofensiva comercial que se ha intensificado y que tenía a China como blanco principal. En apenas tres meses, los aranceles —el primer disparo que realizó Trump en esa campaña— están dando en esencia una nueva forma a la industria solar y a sus perspectivas.

Una empresa china anunció sus planes de abrir una fábrica en Florida este otoño. Con la adquisición de SolarWorld, SunPower realizó una maniobra para evitar más pérdidas en su negocio al tener una mayor parte de su producción en Estados Unidos. Las dos empresas están recibiendo los golpes de los aranceles en los paneles de alta eficiencia que producen en Malasia.

Esos esfuerzos tan solo mitigan los efectos negativos de la caída de la industria. Aunque producir más paneles en Estados Unidos creará algunos cientos de empleos, los aranceles podrían eliminar decenas de miles, principalmente en cuanto a la instalación. En la actualidad, hay varias empresas solares que solicitan exenciones de los aranceles, y un grupo bipartidista del Congreso ha presentado un proyecto de ley para anularlos por completo.

“Creo que cualquier acción que genere inversiones nuevas en Estados Unidos es bienvenida”, comentó Abigail Ross Hopper, presidenta de la Asociación de Industrias de Energía Solar. “Pero los aranceles han ralentizado el crecimiento de nuestra industria. El crecimiento se ha debilitado, y eso implica que no se crean empleos”. El grupo de Hopper señaló que los aranceles podrían dejar sin trabajo hasta 23.000 estadounidenses este año.

Menor crecimiento

Además, los aranceles del 30 % encarecerán el objetivo que tienen varias ciudades de todo el país de promover la energía solar como un mecanismo para frenar la contaminación de carbono.

La industria solar espera seguir instalando paneles, pero se estima que el crecimiento será cerca de un 11 % menor al de las proyecciones anteriores a los aranceles.

Estas perspectivas deterioradas provocaron que SunPower buscara fortalecer sus operaciones por medio de la compra de SolarWorld, la cual tiene su sede en Hillsboro, Oregon. “Entendemos el objetivo del pueblo estadounidense y el de este gobierno”, comentó Tom Werner, director ejecutivo de SunPower. “Decidimos que seríamos líderes y tomaríamos la decisión arriesgada de comprar una empresa estadounidense”.

Antes de los gravámenes, se esperaba que para el 2022 la industria tuviera la capacidad de brindar electricidad a 13,7 millones de hogares a nivel nacional, según el grupo de la industria solar. Ese estimado se ha reducido por más del 10 %.

La oficina del representante comercial de Estados Unidos, la cual se encarga de los aranceles, está revisando las solicitudes de exención que realizaron SunPower y otras empresas. No se ha establecido el periodo para llegar a una decisión.

SunPower, la cual está adquiriendo una empresa con 280 empleados, señaló que no había determinado cuántos trabajos podría agregar.

Este año, JinkoSolar, una empresa de Shanghái, anunció que comenzaría a manufacturar en Jacksonville, Florida, y que crearía cerca de 200 empleos. Ya cerró una transacción con NextEra Energy, la cual tiene su sede en Florida, para suministrar siete millones de paneles en cuatro años a la empresa matriz de la empresa eléctrica más grande de Florida: uno de los pedidos más grandes que se hayan hecho.

Pérdida de empleos

Aunque en estos proyectos haya posibilidades laborales, la Asociación de Industrias de Energía Solar destacó la pérdida potencial de empleos producto de la suspensión o conclusión de los proyectos solares por los altos costos. La asociación mencionó que las operaciones a nivel nacional por sí mismas no podrían cumplir con el nivel de demanda anterior.

“De alguna manera, es una muestra de que los aranceles están surtiendo efecto, pero no están provocando necesariamente un crecimiento del mercado manufacturero de Estados Unidos”, comentó MJ Shiao, director a nivel mundial de energías renovables y tecnologías emergentes de Wood Mackenzie, una firma de investigación y consultoría que tiene su oficina general de Estados Unidos en Houston.

“Los proyectos ya no son viables”, mencionó Shiao.

En el 2016, la energía solar disfrutó de un año magnífico, cuando hubo una carrera por empezar proyectos antes de que expirara un crédito fiscal federal para proyectos solares. En ese año, la energía solar se convirtió en la fuente principal de nueva generación de electricidad del país.

Sin embargo, después de esa agitación, la energía solar dejó el primer lugar aunque el Congreso extendió el crédito fiscal del 30 % hasta el 2019. Ahora, los aranceles han añadido otro obstáculo en el camino de la energía solar.

Antes de los gravámenes, se esperaba que para el 2022 la industria tuviera la capacidad de brindar electricidad a 13,7 millones de hogares a nivel nacional, según el grupo de la industria solar. Ese estimado se ha reducido por más del 10 %.

“Tal vez hay lugares donde la energía solar pudo haber logrado que hubiera una nueva forma de generar electricidad, pero ahora podrían regresar al viento o al gas natural”, comentó Shiao. “En algunos casos, nada llenará ese vacío”.