Por: Adam Satariano.  1 junio
Las nuevas medidas sobre privacidad en Europa permiten que la gente reduzca el rastro de información que deja cuando utiliza las redes sociales, lee noticias o compra en línea.
Las nuevas medidas sobre privacidad en Europa permiten que la gente reduzca el rastro de información que deja cuando utiliza las redes sociales, lee noticias o compra en línea.

Las notificaciones están inundando las bandejas de entrada de la gente, los remitentes son grandes empresas tecnológicas, entre ellas Facebook y Uber, e incluso las asociaciones de padres de familia, los clubes de fútbol para niños y los instructores de yoga. “Aquí hay una actualización de nuestra política de privacidad”, se lee.

Todos han estado actuando porque el viernes 1° de junio la Unión Europea puso en vigor el reglamento más duro del mundo para proteger los datos en línea de las personas. Además, con la naturaleza sin fronteras del Internet, las regulaciones están listas para tener un impacto enorme mucho más allá de Europa.

En Silicon Valley, Google, Facebook y otras empresas tecnológicas han trabajado durante meses para acatar las nuevas normas, conocidas como Reglamento General de Protección de Datos (RGPD). La ley, la cual permite que la gente solicite sus datos en línea y restrinja la forma en que los negocios obtienen y manejan la información, ha detonado el pánico entre los pequeños negocios y las organizaciones locales que tienen presencia en Internet.

Brasil, Japón y Corea del Sur están preparados para seguir los pasos de Europa, y algunos ya han aprobado leyes similares para la protección de datos. Los funcionarios europeos están incentivando a los imitadores al ligar la protección de los datos con algunos acuerdos comerciales y argumentando que una estrategia global y unificada es la única manera de socavar el poder que tiene Silicon Valley.

“Queremos alcanzar el mismo nivel de restricciones que tienen en Europa”, comentó Luiz Fernando Martins Castro, un abogado radicado en São Paulo que asesora al gobierno de Brasil sobre políticas de internet. Castro señaló que Europa estaba “poniendo presión en el asunto y logrando que la gente se percate de que tenemos que ir hacia adelante”.

Europa está determinada a consolidarse como el principal organismo de control tecnológico del mundo, y la región apenas está empezando. Las autoridades en Bruselas y en los 28 países miembro de la Unión Europea también están preparando el terreno para una aplicación más estricta de las leyes antimonopólicas en contra de los gigantes tecnológicos y están trazando el camino para políticas tributarias más duras a las empresas.

Más avanzada que EE. UU.

La postura proactiva de la región diverge en mucho de la estadounidense, que ha tomado pocas medidas a lo largo de los años para regular la industria tecnológica. Hace poco tiempo, el gobierno de Trump buscó reducir los impuestos y echar para atrás regulaciones, al mismo tiempo que sigue un camino cada vez más proteccionista con el fin de resguardar a las empresas tecnológicas de su competencia china.

“La Unión Europea está más avanzada que Estados Unidos en el tema de la protección de la privacidad del consumidor, y lo que sucede allá podría ser un presagio del futuro”, comentó Michael Kearns, un profesor de ciencias de la computación en la Universidad de Pensilvania que ha estudiado las técnicas de recolección de datos utilizadas por empresas como Facebook y Google.

Las nuevas medidas sobre privacidad en Europa (RGPD) permiten que la gente reduzca el rastro de información que deja cuando utiliza las redes sociales, lee noticias o compra en línea. Los individuos serán capaces de solicitar la información que las empresas tienen sobre ellos, y de obligarlas a borrarla.

Del mismo modo, los negocios deben detallar con mayor precisión cómo se manejan los datos de cada persona, mientras establecen parámetros más altos para focalizar la publicidad por medio de información personal.

Las empresas enfrentarán multas si no cumplen, y los gigantes tecnológicos corren el riesgo de recibir penalizaciones superiores a $1.000 millones. Bajo la nueva ley, las agrupaciones en pro de la privacidad que están preparando demandas de tipo colectivo podrían poner aún más presión sobre las empresas.

Las autoridades europeas han animado de forma activa a otros países para que adopten leyes similares al RGPD. Se han enviado funcionarios por todo el mundo para predicar las reglas más estrictas. La protección de datos se está volviendo parte de los acuerdos comerciales, y la región está lista para limitar el acceso a su mercado de 500 millones de consumidores a los países que no logren cumplir con las normas europeas.

Las empresas enfrentarán multas si no cumplen, y los gigantes tecnológicos corren el riesgo de recibir penalizaciones superiores a $1.000 millones. Bajo la nueva ley, las agrupaciones en pro de la privacidad que están preparando demandas de tipo colectivo podrían poner aún más presión sobre las empresas.

“Si podemos exportar esto al mundo, me dará gusto”, comentó Vera Jourova, la comisionada europea a cargo de la protección y privacidad de los consumidores, quien ayudó a redactar el RGPD. Jourova señaló que planeaba viajar las próximas semanas a Japón y Corea del Sur para sostener conversaciones sobre la protección de datos. Regular la tecnología, agregó Jourova, es un “desafío mundial”.

El manual de privacidad de Europa ahora se está representando en Brasil, donde se ha buscado la asesoría de Bruselas para su propio proyecto de ley sobre la privacidad. El proyecto se asemeja bastante a las nuevas regulaciones europeas, incluido un requisito para obtener el consentimiento de las personas antes de recolectar los datos personales y protecciones especiales para la información relacionada con las afiliaciones políticas, las creencias religiosas, las orientaciones sexuales o la salud.

Las huellas digitales de Europa también se pueden ver en otras partes del mundo. El año pasado, Japón aprobó una ley de protección de datos y creó un nuevo consejo independiente para la privacidad en línea.

Asimismo, Tokio y Bruselas están finalizando los detalles de un acuerdo de transferencia de datos. Corea del Sur está considerando nuevas reglas en torno a la privacidad, mientras que Israel ha adoptado obligaciones actualizadas para la divulgación de fugas de información; los dos proyectos comparten elementos con las reglas europeas.

Gigantes tecnológicos

La influencia de Europa no pasará inadvertida a los gigantes estadounidenses de la tecnología, los cuales se han quejado durante mucho tiempo sobre la persecución injusta que ha hecho Bruselas.

Las nuevas reglas de privacidad son parte de esa “fuerte tradición europea” que supervisa las industrias para proteger el ambiente o la salud pública, aunque lo haga por medio de la “restricción a los negocios”, afirmó Margrethe Vestager, la más alta funcionaria antimonopólica de Europa.

Con el objetivo de cumplir con los requisitos del RGPD, Facebook y Google han desplegado cientos de empleados para revisar la forma en que dan acceso a los usuarios a sus propias configuraciones de privacidad y para rediseñar ciertos productos que podrían absorber demasiados datos de usuarios. Facebook mencionó que tenía cerca de 1.000 personas trabajando a nivel mundial en la iniciativa, entre ellos ingenieros, gerentes de producto y abogados.

El jueves 24 de mayo, un grupo de senadores demócratas anunció una resolución para igualar el RGPD, una señal de cómo la política estadounidense podría cambiar si el control del Congreso cambia en noviembre.

No queda claro si la dura estrategia europea en verdad afectará a los gigantes tecnológicos del mundo. Los reguladores de la región han golpeado a empresas de Estados Unidos con multas por violaciones antimonopólicas, la mala gestión de los datos de los usuarios y el pago de impuestos, pero Amazon, Apple, Google y Facebook han seguido creciendo y sumando clientes.

Los desafíos recaen en la manera en que se hará cumplir el RGPD. Los reguladores nacionales en toda Europa estarán a cargo de vigilar las normas, pero por desgracia muchos tienen pocos recursos en comparación con las empresas que supervisarán.