Por: Neal E. Boudette.  5 abril
Elon Musk, CEO de Tesla.
Elon Musk, CEO de Tesla.

Nueva York. Hace tan solo un año, Tesla parecía una fuerza creciente destinada a revolucionar la industria automotriz.

Su sedán Modelo S de propulsión eléctrica causó furor entre los compradores de carros de lujo. Su sistema de piloto automático parecía mucho más avanzado que el de sus competidores en la tecnología de la conducción autónoma.

Su director ejecutivo, Elon Musk, prometía que el Modelo 3, con un precio más accesible, podría salir pronto de la línea de ensamblado y llevar el auto libre de emisiones a las masas.

Wall Street estaba embelesado. El valor en el mercado de Tesla creció tanto que superó el de General Motors y el de Ford, empresas automovilísticas con un siglo de experiencia.

Qué paseo tan difícil hemos tenido desde entonces.

Problema tras problema

No solamente el lanzamiento del Modelo 3 se ha visto estancado debido a fallas y retrasos —“una fabricación infernal”, como Musk lo definió—, sino que además los esfuerzos de Tesla para lograr la conducción automática han sido opacados y la empresa sigue perdiendo dinero trimestre tras trimestre.

La semana pasada los problemas de Tesla se intensificaron. El Moody’s Investors Service disminuyó la solvencia crediticia de la empresa, preocupado de que esté gastando el dinero muy rápidamente. Esas preocupaciones han crecido tanto que algunos analistas se preguntan si la empresa se quedará sin dinero para finales de año.

“He declarado desde hace tiempo que Tesla no es una apuesta segura; en realidad, ni siquiera es una compañía estable”, dijo Clement Thibault, un analista experto de Investing.com. “Tesla ha sobrevivido desde hace mucho gracias a dinero y tiempo prestado”.

Las acciones de Tesla cayeron un 8% el martes 27 de marzo y otro 8% el miércoles 28 de marzo y, aunque se recuperaron un poco el jueves, ya han perdido casi un cuarto de su valor en menos de tres semanas.

Como reacción a los cuestionamientos sobre la capacidad de pago de deudas de Tesla, sus bonos también se desplomaron. Aquellos que vencerán en 2025 se vendieron en cerca de 88 centavos de dólar el jueves.

Un representante de Tesla se negó a hacer comentarios acerca de las finanzas de la empresa.

Sin embargo, los problemas recientes de la empresa van más allá de sus estados financieros. Investigadores federales están analizando el terrible choque que mató a un conductor de Tesla la semana pasada en California, y están tratando de determinar la posibilidad de que el piloto automático estuviera activado.

Además, Tesla anunció el jueves 29 de marzo que está solicitando el regreso de 123.000 autos fabricados antes de abril de 2016 para remplazar los pernos que mantienen en su lugar el motor de dirección asistida. Los pernos se pueden oxidar y romper, lo que dejaría a los conductores solo con la dirección manual. La empresa dijo que no tenían reportes de choques ni daños relacionados con el problema.

Musk en entredicho

El revés de la fortuna de Tesla es una sacudida para la empresa y para su director ejecutivo, quien se había hecho de una reputación no solo como visionario, sino también como triunfador, la mente maestra de una marca automotriz, innovando con una planta impulsada por electricidad que sería el edificio más grande del mundo y lanzando cohetes con su empresa SpaceX.

No hay duda de que Tesla ha logrado varios avances que llevaron a los fabricantes ya establecidos de automóviles a batallar para ponerse a su altura. Comprobó que hay un mercado factible para los autos eléctricos y que pueden establecer precios exorbitantes. Es pionera en instaurar métodos para renovar los autos a través de actualizaciones de software emitidas a través del aire, del mismo modo en que los iPhone pueden descargar nuevos sistemas operativos.

Además, fue el piloto automático lo que dio inicio a la carrera para desarrollar sistemas avanzados de asistencia automatizada que pueden guiar autos en ciertas situaciones y prevenir choques activamente, aunque al parecer la tecnología de Tesla ha sido superada por los sistemas de conducción automática de otras compañías, incluyendo GM y Waymo, la filial de Google.

En el camino, Musk también ha ocasionado controversias, incluyendo su jugada en 2016 para que Tesla adquiriera SolarCity, un fabricante de paneles solares dirigido por su primo. Un grupo de inversionistas ha interpuesto una demanda que acusa a Musk de conflicto de intereses porque él es el presidente de SolarCity, y esta semana un juez abrió las puertas para que el caso siga su curso.

En enero, Tesla le dio a Musk un nuevo plan de bonificaciones y prestaciones vinculado totalmente al valor en el mercado de la empresa y otros objetivos de desempeño. Si logra alcanzar todos los objetivos, podría recibir acciones con un valor de más de $50.000 millones.

Sin embargo, la empresa ha fallado constantemente en alcanzar sus propias metas y fechas límite, especialmente con el Modelo 3.

Musk había predicho en un inicio que el Modelo 3 estaría listo en 2017 y que el auto aumentaría las ventas de la empresa a 500.000 autos al año para 2018. Más tarde disminuyó su proyección a 100.000 autos Modelo 3 en 2017. En una nueva reconsideración, en agosto pasado dijo que la empresa esperaba hacer 20.000 al año para diciembre, y agregó que “la gente no tiene nada de qué preocuparse” acerca de la capacidad de Tesla para aumentar su producción del Modelo 3.

No obstante, en el último trimestre del año pasado, Tesla solo fabricó 2.425 autos Modelo 3. En su plan más reciente, espera aumentar su producción a 2.500 autos Modelo 3 a la semana. Se espera que la empresa dé a conocer sus totales de producción del primer trimestre a inicios de abril.

El Modelo 3 es crucial. La empresa necesita revigorizar las ventas de su Modelo 3 para generar ganancias, poder pagarles a los inversionistas y tener suficientes recursos con qué financiar el desarrollo de futuros vehículos como el camión eléctrico.

Moody concluyó que Tesla probablemente necesite recaudar más de $2.000 millones de sus inversionistas para poder financiar sus operaciones, continuar invirtiendo capital y pagar deudas y otras obligaciones financieras con fechas de vencimiento cercanas. Según Moody, Tesla tiene $200 millones en títulos de venta convertibles con fecha de vencimiento de finales del año, y $900 millones para inicios de 2018.

“Su liquidez será muy limitada a final de año”, dijo Bruce Clark, vicepresidente sénior de Moody’s. “Necesitan restablecer su credibilidad en los mercados de capital”.

“He declarado desde hace tiempo que Tesla no es una apuesta segura; en realidad, ni siquiera es una compañía estable. Tesla ha sobrevivido desde hace mucho gracias a dinero y tiempo prestado”, dijo Clement Thibault, un analista experto de Investing.com.