Por: Daisuke Wakabayashi.   28 marzo
In this photo taken Tuesday, Dec. 13, 2016, an Uber driverless car is displayed in a garage in San Francisco. The ride-hailing company is refusing to obey demands by the state's Department of Motor Vehicles that it stop picking up San Francisco passengers in specially equipped Volvo SUVs. Hours after Uber launched the self-driving service Wednesday, Dec. 14, the DMV warned it was illegal because the cars did not have a special permit. (AP Photo/Eric Risberg)
In this photo taken Tuesday, Dec. 13, 2016, an Uber driverless car is displayed in a garage in San Francisco. The ride-hailing company is refusing to obey demands by the state's Department of Motor Vehicles that it stop picking up San Francisco passengers in specially equipped Volvo SUVs. Hours after Uber launched the self-driving service Wednesday, Dec. 14, the DMV warned it was illegal because the cars did not have a special permit. (AP Photo/Eric Risberg)

San Francisco, Estados Unidos — Autoridades de Arizona vieron una buena oportunidad cuando Uber y otras empresas comenzaron a hacer pruebas con vehículos autónomos hace unos años. Con la promesa de mantener un monitoreo relajado, invitaron a las compañías a hacer pruebas con sus vehículos robotizados en las vialidades del estado.

Pero el domingo 18 de marzo por la noche, un vehículo autónomo operado por Uber —había una persona en el asiento del conductor para monitoreo—, atropelló y mató a una mujer en una calle en Tempe, Arizona. Se cree que se trata de la primera muerte de un peatón relacionada con la tecnología de los vehículos autónomos. La empresa suspendió inmediatamente las pruebas en Tempe, así como en Pittsburgh, San Francisco y Toronto.

El accidente fue un recordatorio de que la tecnología de autoconducción se encuentra aún en fase experimental y de que los gobiernos todavía siguen buscando la manera de reglamentarla.

Uber, Waymo y una larga lista de empresas tecnológicas y de la industria automotriz han comenzado a extender las pruebas de sus vehículos en ciudades de todo Estados Unidos.

Gran parte de las pruebas de los vehículos autónomos han ocurrido en un entorno normativo gradual. Algunos estados, como Arizona, han mostrado una actitud indulgente en materia de regulación.

Los funcionarios de ese estado buscaban atraer a las empresas que desarrollan tecnologías de autoconducción y sacarlas del estado vecino de California, donde las autoridades reguladoras han sido menos receptivas.

¿Qué salió mal?

El automóvil de Uber, un Volvo XC90 SUV equipado con el sistema de detección de la empresa, se encontraba en modo autónomo con un conductor de seguridad humano al volante —pero sin otros pasajeros— al momento de atropellar a Elaine Herzberg, una mujer de 49 años.

El portavoz de la policía de Tempe, Ronald Elcock, comentó durante una conferencia de prensa que la investigación preliminar mostraba que el vehículo avanzaba a 64 kilómetros por hora cuando golpeó a Herzberg, quien caminaba por la calle con su bicicleta. Afirmó que no parecía que el auto hubiese reducido la velocidad antes del impacto y que el conductor de seguridad de Uber no estaba bajo la influencia de drogas o alcohol.

Hay un proyecto de ley en el Senado de Estados Unidos que, de aprobarse, librará a algunos fabricantes automotrices de cumplir con algunos estándares de seguridad existentes y evitará que los estados creen sus propias normas de seguridad vehicular.

RECUADRO: Uber, Waymo y una larga lista de empresas tecnológicas y de la industria automotriz han comenzado a extender las pruebas de sus vehículos en ciudades de todo Estados Unidos.