Por: Elizabeth Paton.   10 octubre
Marks&Spencer ha desempeñado un papel crucial en la vida diaria de millones de personas durante más de 100 años, pero los problemas financieros y el cierre de tiendas han tornado incierto su futuro.
Marks&Spencer ha desempeñado un papel crucial en la vida diaria de millones de personas durante más de 100 años, pero los problemas financieros y el cierre de tiendas han tornado incierto su futuro.

En una época, esta ciudad comercial del condado de Durham, ubicado en el rincón noreste de Inglaterra, gozó de un auge: se podría decir que tiene un pasado grandioso. En 1825, Stockton, conocida en algún momento como la “Reina del norte”, fue el punto de partida del primer tren de pasajeros del mundo.

En la década de 1880, también fue el lugar donde Michael Marks, un inmigrante polaco sin un centavo, se inició como vendedor de mercado, dando los primeros pasos de un negocio que con el tiempo se convertiría en una de las marcas más reconocidas del país, Marks&Spencer. En Stockton surgió una de las primeras tiendas del país.

En la actualidad, M&S —o Marks and Sparks, una manera afectuosa de llamar a esta tienda— es un elemento cultural de la vida diaria de millones de británicos. La mayoría de las chicas adquieren su primer sostén en M&S. Una tercera parte del país va a la tienda a comprar knickers, la palabra británica para decir “calzones”. Sus pasteles Colin the Caterpillar son omnipresentes en las fiestas de cumpleaños de niños y adultos, mientras que el dulce insignia de la cadena, el pegajoso cerdo Percy Pig, se vende a un ritmo de diez por segundo, o unos 300 millones al año.

Sin embargo, el 11 de agosto, la tienda Marks&Spencer de Stockton cerró sus puertas. Debido a que han caído las ganancias y el comercio electrónico está dando una nueva forma a las compras minoristas, la empresa cerrará cien tiendas para 2022, una reestructuración corporativa que se llevará a cabo en las comunidades.

“En verdad es el fin de una era… siempre es tan triste”, comentó Joe Harland, de 84 años, mientras empujaba el carrito de M&S de la tienda al estacionamiento antes de que esta cerrara en el verano. “La calidad de la comida es magnífica y el personal es muy atento y amigable. No estoy seguro de si vendremos tanto a la ciudad si ya no está aquí”.

Marks&Spencer está lejos de ser el único minorista británico en experimentar dificultades. El mes pasado colapsó House of Fraser y necesitó un rescate de último minuto. Es probable que Debenhams corra la misma suerte, y las ganancias de John Lewis se desplomaron un 99 % durante el primer semestre del año.

Talón de Aquiles

M&S está sitiado por todas partes. La competencia vende ropa más barata y más moderna, los supermercados han elevado la calidad de sus alimentos y las compras en línea se han convertido en la norma.

“Si se quiere empezar de cero, no se combina la moda de precios medios con comida de primera categoría y algunos muebles”, comentó Natalie Berg, una asesora de NBK Retail. “Están atascados en un modelo de negocio que en realidad ya no es pertinente”.

La difusión de las ofertas a precios de fábrica de Marks&Spencer —las que alguna vez fueron el núcleo de su atractivo— podría ser su talón de Aquiles. En mayo, la cadena anunció una caída del 62 por ciento en las ganancias antes de impuestos, a menos de 67 millones de libras (unos $87 millones), debido a la reestructuración de costos, además del desplome en las ventas de alimentos y ropa.

El declive de la tienda minorista ha sido tan abrupto que Marks&Spencer casi quedó fuera del índice bursátil Financial Times Stock Exchange 100 del Reino Unido, un giro inesperado para una empresa que fue uno de los miembros originales de la lista en 1984. Con un precio accionario de alrededor de 282 peniques, Marks&Spencer se ubica en el último lugar, el número 100.

“Este negocio se encuentra en una plataforma en llamas”, comentó el presidente de Marks&Spencer, Archie Norman, en su reunión anual de este año (Norman y Steve Rowe, el director ejecutivo, se rehusaron a dar comentarios para este artículo).

No descartó que pueda haber más cierres de tiendas y más pérdidas de empleos, y agregó: “No existimos por un derecho divino y, si no cambiamos y desarrollamos esta empresa de la manera en que queremos, en unas décadas ya no habrá más M&S”.

Fundada en 1884 con el lema “No pregunte por el precio, es una bicoca”, el negocio comenzó a prosperar después de que Marks formó una sociedad con Thomas Spencer, quien había trabajado de cajero. Después, cuando estuvieron a cargo el hijo de Marks, Simon, y su socio, Israel Sieff, el negocio familiar tuvo un crecimiento radical y se ganó un lugar seguro y especial en la sociedad británica.

Sally Morrison, directora de mercadotecnia de Lightbox Jewelry, ha vivido en Estados Unidos durante más de 30 años. No obstante, regresa a Londres unas siete u ocho veces al año y, cada vez que lo hace, realiza una peregrinación a Marks&Spencer por su ropa interior y una salsa de tomate picante.

Morrison recuerda cuando iba con su madre a la tienda de su ciudad natal, Aldershot, a unos 48 kilómetros al suroeste de Londres, a la edad de ocho años. Esa tienda cerró el año pasado.

“Para mí, ir a M&S es parte del ritual de venir a casa porque me ha ofrecido los mismos productos toda la vida”, comentó Morrison. “Ha ocupado un espacio agradable y reconfortante en mi vida desde que era una niñita”.

En un Reino Unido obsesionado con las clases sociales, el hecho de permitir que los compradores aspiracionales pudieran mantener las apariencias de gozar de una movilidad social ascendente le dio una importante influencia comercial y cultural a la cadena. Logró que artículos que solían considerarse exóticos, como la fruta fresca y los suéteres de cachemira, estuvieran disponibles para las masas. Los pasillos les daban a los compradores la primera probada de exquisiteces provenientes de allende las fronteras británicas, desde mandarinas enlatadas en la década de 1930 hasta aguacates en los años sesenta y pollo Kiev en la década de 1970.

“Trajo calidad, valor e innovación a precios muy competitivos para los británicos de todos los estratos sociales, lo cual le ganó un afecto y una confianza sin paralelo, algo muy poderoso”, señaló Stuart Rose, director ejecutivo de Marks&Spencer entre 2004 y 2010. “Los clientes recibían lo que esperaban de M&S y nunca los decepcionaba. Esto permitió que la tienda tuviera un incremento ininterrumpido de sus ganancias desde 1884 hasta 1999”.

“Marks&Spencer democratizó las compras para los consumidores a nivel nacional”, agregó Rose.

Golpe fuerte

Durante décadas, Marks&Spencer fue una empresa familiar, además de una pionera en responsabilidad y beneficios corporativos. Durante las décadas de 1920 y 1930, mucho tiempo antes de que existiera el sistema de atención médica, la empresa ofrecía generosas prestaciones médicas y desayunos gratuitos para las personas en los turnos de las siete de la mañana.

Manfred Dessau, de 92 años, quien posee un negocio familiar en Nottingham que suministró blusas a Marks&Spencer durante más de 50 años, mencionó que la empresa mantuvo relaciones duraderas con muchos fabricantes.

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Dessau es un judío nacido en Alemania que escapó del Holocausto y llegó al Reino Unido con su familia después de que su padre encontró un aval que le dio trabajo en una fábrica. Cuando su padre fundó su propia fábrica, el primer pedido fue de Marks&Spencer.

“Eran personas maravillosas, y me siento muy afortunado de haber trabajado para ellas. Conozco mucha gente que piensa lo mismo”, expresó Dessau. “Estuvieron ahí desde el inicio de nuestra empresa y nunca olvidaré eso. Durante mucho tiempo, hasta los años noventa, fueron lo mejor de lo mejor en cuanto a productos hechos en el Reino Unido. Aún me visto a diario con M&S de los pies a la cabeza”.

En Stockton, el cierre de M&S ha significado un golpe fuerte para las personas que dependieron de su presencia en el centro de la ciudad durante más de cien años.

“M&S ha sido una parte importante de esta comunidad durante mucho tiempo”, comentó Harland, el cliente de 84 años. “A lo largo del tiempo, hemos visto cómo cierran muchas tiendas, aunque también se han realizado algunas inversiones en la ciudad. Aun así, nunca hubiera pensado que M&S sería una de las que iba a cerrar”.