Por: Raymond Zhong.   Hace 4 días
A primera vista, Vietnam podría parecer cliente natural de Huawei. Su economía está entrelazada con la de China, y Pekín ha aceptado a los líderes del Partido Comunista del país en Hanói como hermanos ideológicos. Fotografía: Linh Pham/The New York Times.
A primera vista, Vietnam podría parecer cliente natural de Huawei. Su economía está entrelazada con la de China, y Pekín ha aceptado a los líderes del Partido Comunista del país en Hanói como hermanos ideológicos. Fotografía: Linh Pham/The New York Times.

Hanoi, Vietnam. La batalla por el dominio tecnológico entre Estados Unidos y China está dividiendo el mundo en dos, aunque no siempre según las líneas que podríamos esperar.

Los aliados de Estados Unidos como el Reino Unido y Alemania han señalado que es poco probable que respalden la iniciativa de Washington de evitar que los países trabajen con el gigante chino de la tecnología Huawei, que los funcionarios estadounidenses llaman un caballo de Troya debido a los ciberespías de Pekín. Australia le ha prohibido que construya su red celular 5G de próxima generación, aunque su economía depende del apetito que China tiene de recursos naturales. Corea del Sur y Filipinas no lo han hecho, a pesar de fricciones pasadas con China.

Además, está Vietnam. A primera vista, este país de rápido desarrollo podría parecer cliente natural de Huawei. Su economía está entrelazada con la de China, y Pekín ha aceptado a los líderes del Partido Comunista del país en Hanói como hermanos ideológicos.

Sin embargo, las principales compañías de comunicaciones parecen estar excluyendo a Huawei de sus planes 5G, aunque lo más probable es que el temor del gobierno de enfurecer a Pekín evite que lo expresen.

Golpe

En todo el mundo, el ataque del gobierno de Trump contra la firma china ha convertido la adquisición de equipo de telecomunicaciones, que antes era una elección comercial, en una decisión geopolítica, una prueba de lealtades nacionales con Washington o Pekín.

En el sureste de Asia, que ha sido transformado por el dinero chino, Huawei ha sido bienvenido de manera generalizada. La firma abrió una estación de prueba 5G en Tailandia este año.

El ministerio de comunicaciones de Indonesia hace poco le dijo a Reuters que el gobierno no podía mostrarse “paranoico” respecto de Huawei, mientras que el primer ministro de Malasia ha dicho que su país usará la tecnología de la empresa “tanto como sea posible”.

En Vietnam, las principales compañías de telecomunicaciones han considerado colaboraciones 5G con Ericsson y Nokia pero no con Huawei. Fotografía: Linh Pham/The New York Times.
En Vietnam, las principales compañías de telecomunicaciones han considerado colaboraciones 5G con Ericsson y Nokia pero no con Huawei. Fotografía: Linh Pham/The New York Times.

Sin embargo, en Vietnam, las principales compañías de telecomunicaciones han considerado colaboraciones 5G con Ericsson y Nokia pero no con Huawei. Viettel, el más grande entre ellos, tampoco usa equipo de Huawei en su red 4G actual, aunque no tiene problemas usando la tecnología china en algunos de los otros países donde sus subsidiarios locales proporcionan servicio 4G, entre ellos Camboya, Laos y Perú.

Según Viettel, nada de esto implica que la empresa, que es propiedad del gobierno vietnamita, esté eludiendo a Huawei. Hanói nunca les ha prohibido a los proveedores vietnamitas de telecomunicaciones que usen equipo chino, dijo Tao Duc Thang, director general adjunto de Viettel, en una entrevista con The New York Times.

Eso significa que Viettel y Huawei aún podrían colaborar algún día, comentó Thang. “No sabemos qué pasará en el futuro”.

Tao Duc Thang, subdirector general de Viettel, en la sede de la compañía en Hanoi, Vietnam. Fotografía: Linh Pham/The New York Times.
Tao Duc Thang, subdirector general de Viettel, en la sede de la compañía en Hanoi, Vietnam. Fotografía: Linh Pham/The New York Times.

Sin embargo, los observadores esperan que las empresas vietnamitas de telecomunicaciones adopten una actitud precavida cuando firmen acuerdos comerciales de redes 5G. China y Vietnam libraron una guerra breve pero sangrienta hace 40 años, y Hanoi ha sido testigo con recelo de lo sucedido mientras que las ambiciones militares y de riqueza de su vecino del norte han crecido desde entonces.

“Todo el mundo debe tener cuidado con China”, dijo el general mayor Le Van Cuong, exdirector del Instituto de Estudios Estratégicos en el Ministerio Vietnamita de Servicio Público. “Si una superpotencia como Estados Unidos considera que China es una amenaza de ciberseguridad, entonces desde luego que Vietnam debe hacerlo”.

Huawei ha negado desde hace tiempo que siga órdenes de Pekín o que sus productos sean un riesgo de seguridad.

“Vietnam no ha sido un mercado 4G sólido para Huawei, y tenemos ambiciones modestas para la red 5G ahí”, dijo Joe Kelly, un portavoz de la empresa.

Entre dos aguas

La cobertura móvil de Internet ha aumentado rápidamente en Vietnam, y el gobierno tiene prisa de desarrollar aún más sus redes. Actualmente, incluso comunidades remotas en montañas, costas e islas tienen 4G. Los líderes vietnamitas dicen que quieren que las conexiones 5G estén listas el próximo año, pues esperan que el Internet ultrarrápido le de un gran impulso al desarrollo económico.

Sin embargo, las relaciones amargas recientes del país con Pekín han puesto nerviosos a los funcionarios respecto de confiarle esa tarea a las empresas chinas. Aunque ambas naciones tienen actitudes similares respecto de la censura y el control del internet, han tenido conflictos durante años en torno a territorios en el mar de la China Meridional, que Vietnam llama el mar Este. Después de que China colocó una plataforma petrolera en la costa de Vietnam en 2014, multitudes de trabajadores vietnamitas asaltaron las fábricas y atacaron a los obreros chinos.

En respuesta, Hanói ha cultivado precavidamente vínculos más cercanos con Washington. Aun así, China es el socio comercial más grande de Vietnam, y las compañías chinas han aportado capital y oportunidades de empleo. Vivir en el patio de China implica que Vietnam debe mantener cerca a su poderoso vecino, pero no demasiado.

“No podemos levantar todo y mudar el país a otra parte”, dijo Do Tien Sam, un exdirector del Instituto de Estudios Chinos en la Academia de Vietnam de Ciencias Sociales en Hanói.

Así, Hanói ha respaldado la “Iniciativa del cinturón y la ruta de la seda” de Pekín, un enorme plan de infraestructura global. No obstante, no ha indicado oficialmente que alguno de los nuevos proyectos de construcción forme parte del programa.

Cerca pero no demasiado también parece ser la estrategia con Huawei.

“No quieren darle a China motivos para que enfurezca”, dijo Alexander L. Vuving, especialista en Vietnam del Centro de Asia-Pacífico para los Estudios de Seguridad Daniel K. Inouye en Honolulu. “Cualquier indicio de que el gobierno vietnamita discrimina a los chinos se usaría como excusa para que el gobierno chino ejerza más presión contra Vietnam”.

Muchas firmas tecnológicas chinas tienen una presencia vivaz en Vietnam. A lo largo de las calles llenas de motocicletas de Hanói, las tiendas de celulares anuncian marcas chinas como Xiaomi, Oppo y Vivo.

El país no siempre fue tan receloso del equipo de telecomunicaciones de Huawei. Cuando Viettel comenzó a construir su red 3G hace una década, firmó acuerdos con Huawei y otro proveedor chino, ZTE, de acuerdo con la firma de investigación TeleGeography.

Thanh Son Dang, socio en Hanói del bufete de abogados Baker McKenzie y exasesor general de Viettel, dijo que las leyes de Vietnam que regulan la industria de las telecomunicaciones enviaban una señal clara a las compañías acerca de dónde deben estar sus prioridades.

“En cualquier regulación, el gobierno de Vietnam siempre hace énfasis en la importancia de la seguridad nacional”, dijo Dang. Los fantasmas de guerras con China y Occidente siempre están en mente, comentó.