Por: Keith Bradsher.   7 mayo
Workers in the body shop of the Ford Motor plant in Hangzhou, China, April 11, 2018. State media have hinted that Beijing could weaponize its consumers in a trade war, but American brands are popular in China — and Chinese workers make many of their products. (Giulia Marchi/The New York Times)
Workers in the body shop of the Ford Motor plant in Hangzhou, China, April 11, 2018. State media have hinted that Beijing could weaponize its consumers in a trade war, but American brands are popular in China — and Chinese workers make many of their products. (Giulia Marchi/The New York Times)

Beijing. En un inicio, cuando el presidente Xi Jinping anunció medidas para que la industria automovilística china se abriera más a las automotoras extranjeras, la industria mundial lo celebró.

Ahora, el festejo se terminó.

Mientras surgen detalles al respecto, los ejecutivos extranjeros de la industria automotriz que asistieron a la exposición anual del automóvil que tuvo lugar esta semana en Beijing señalaron que la iniciativa de Xi era demasiado limitada y vaga como para que pudiera cambiar el negocio en el país.

Esto quiere decir que la iniciativa quizá no es un punto de partida sólido para que las conversaciones mantengan a raya las amenazas del gobierno de Trump de imponer aranceles a productos hechos en China con un valor de $150.000 millones.

Un elemento clave del plan de Xi es permitir que las automotoras extranjeras sean dueñas de fábricas chinas, en vez de trabajar por medio de un socio chino con una participación igualitaria, como se requiere en la actualidad. Sin embargo, los ejecutivos de la industria automotriz que estuvieron en Beijing afirmaron que se sentían cómodos con el sistema actual.

“Sería una locura pensar que puedes hacerlo todo solo en un mercado que es tan diferente”, comentó Trevor Worthington, vicepresidente de desarrollo de productos de Ford en Asia y el Pacífico.

Viraje

El presidente Donald Trump enviará un equipo de negociación a Beijing que incluye al secretario del Tesoro Steven Mnuchin y al representante comercial de Estados Unidos Robert Lighthizer.

Los automóviles son un tema en la agenda. El gobierno de Trump ha acusado a Beijing de obligar a las empresas extranjeras a compartir o revelar su tecnología como un premio por haber hecho negocios en China, en particular en el sector de los autos eléctricos.

El plan de Xi de abrir más el mercado automotriz de local se percibió como una posible ofrenda de paz.

En este se propone que para 2022 se haya eliminado de forma gradual el requisito que solicita el gobierno a cualquier automotora extranjera que desee fabricar autos en China: una empresa conjunta con un fabricante chino de autos en una sociedad de participación igualitaria. Para los fabricantes de autos eléctricos, el requisito terminaría este año.

Xi también señaló que China iba a reducir su arancel del 25% a los autos importados, pero no dio más detalles.

El plan podría ayudar a las empresas que están montando nuevas fábricas, en especial a las emergentes como Tesla Motors, la cual produce vehículos eléctricos.

No obstante, el miércoles, en la exhibición de autos, las automotoras establecidas como Daimler, Volkswagen y Ford mencionaron que planeaban mantener sus empresas conjuntas como lo han hecho hasta ahora.

Las empresas ya mudaron su producción y sus cadenas de suministro de autopartes a China. Además, las automotrices extranjeras han coincidido en que fabricar autos en China es bastante rentable para los conductores locales.

“Mantendremos la estructura que tenemos”, comentó Rupert Stadler, el presidente de Audi, la división de lujo de la automotriz alemana Volkswagen. En referencia a las dos empresas conjuntas de Audi en China, Stadler agregó lo siguiente: “Para nosotros es muy claro: a largo plazo, tendremos los dos pies en China”.

Al mismo tiempo, los ejecutivos señalaron que no se han abordado algunas de sus principales inquietudes comerciales. Entre ellas se encuentra la insistencia de Beijing en que los autos eléctricos tengan baterías hechas en China, no importadas.

Autos eléctricos

Los subsidios locales para los vehículos eléctricos, los cuales ascienden hasta $9.000 por auto, solo están disponibles para autos que tengan baterías fabricadas en China.

Los subsidios han servido para que el país asiático sea por mucho el mercado más grande de autos eléctricos en el mundo, así que las automotrices de otras latitudes se han apresurado a llevar sus redes de suministro a China.

“Esperamos que cambien las cosas”, opinó Jochem Heizmann, presidente y director ejecutivo de Volkswagen Group China. “A fin de cuentas, esta situación limita la competencia y la innovación”.

También citaron el ambicioso programa de China que busca utilizar el respaldo del Estado para desarrollar, entre otras tecnologías nacientes, los mejores competidores de vehículos eléctricos y autónomos del mundo, un programa llamado Hecho en China 2025.

China también solicita que los autos eléctricos se fabriquen con nombres de marcas que sean propiedad parcial de socios chinos.

Peter Fleet, presidente de las operaciones de Asia y el Pacífico para Ford Motors, mencionó que la empresa ya había planeado vender autos eléctricos en China por medio de una empresa conjunta bajo una marca local y barata que no llevará su famoso logotipo ovalado de color azul.

No obstante, Fleet consideró que la regla podría suprimirse una vez que Beijing elimine el requisito de que los autos eléctricos también los produzcan empresas conjuntas en China.

“Ese es uno de los detalles que aún nos falta revisar”, comentó Fleet.

(Ailin Tang colaboró con la investigación).