Por: María Luisa Madrigal.   18 mayo

La presencia de un contenedor con aguacate mexicano Hass, en la frontera norte del país a inicios del mes de mayo, se perfilaba como el primer paso para eliminar los principales factores negativos que rodean el consumo de la fruta a nivel nacional: precios altos y escasez.

El contenedor de fruta, respondía al proceso más reciente de apertura de las autoridades fitosanitarias costarricenses, después de tres años de negativas a la entrada del aguacate mexicano.

Sin embargo, tras días de espera en la frontera norte y varios exámenes de por medio, los aguacates no entraron a Costa Rica.

Los aguacates importados en el 2017, principalmente de tipo Hass, significaron $16.9 millones. Foto: Melissa Fernández
Los aguacates importados en el 2017, principalmente de tipo Hass, significaron $16.9 millones. Foto: Melissa Fernández

Los precios excesivos que se pagan por la fruta, cuándo es posible conseguirla en los supermercados, además de las pobres calidades que se encuentran en muchos de los casos, son consecuencia de la medida que las autoridades nacionales tomaron hace más de tres años. En ese momento muchos la catalogaron como proteccionista.

Hoy, los datos demuestran que la producción de aguacate nacional, ha crecido, pero es un crecimiento pequeño. A cuenta gotas, si se compara con la demanda nacional.

La escasez del aguacate

La producción actual de aguacate costarricense, entre Hass y otras variedades, ronda el 35% de la oferta nacional, según estimaciones del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG).

El otro 65% corresponde a aguacate importado. El total para el 2017: 7.738 toneladas métricas.

Los aguacates importados en el 2017, principalmente de tipo Hass, representan un valor de $16,9 millones. Esas importaciones corresponden a un 45% de Chile, 33% de Perú y 18% Nicaragua principalmente según números del MAG.

En el 2018, de enero a la primera quincena de mayo, han ingresado al país otras 3.405 toneladas métricas importadas.

Esa cantidad de aguacate importado, no ha sido capaz de reducir los altos precios que alcanzó la fruta vendida al menudeo, que incluso llegó a superar los ¢5.000 por kilogramo.

La producción de aguacate Hass a nivel nacional, es focalizada. De ese 35% de producto nacional que abastece el mercado interno, el 73% se cultiva en el Valle Central, de acuerdo con el Censo Agropecuario 2014. La mayor producción está en la zona de los Santos, específicamente en Dota, Tarrazú y León Cortés.

Además, hay plantaciones en Desamparados, Pérez Zeledón, San Vito de Coto Brus y en otras zonas altas del Valle Central.

El aguacate criollo, más verde, de temporada y en el que se han venido colando nuevas variedades, se concentra en el Pacífico Central, principalmente en los cantones de San Mateo y Orotina, de Alajuela y Esparza de Puntarenas.

La suma de todas las plantaciones, hacen un total de 3092 hectáreas sembradas de la fruta, según datos del Secretaría Ejecutiva de Planificación Sectorial Agropecuaria (Sepsa) en el último boletín estadístico publicado por la institución.

La cantidad de hectáreas sembradas, está prácticamente invariable desde el 2015 (3004 hectáreas). Entre el 2014 y el 2015, sí hubo un pequeño incremento en las zonas dedicadas a la producción que crecieron en 1116 hectáreas.

Aguacate tico se vende afuera

Sin embargo, el comportamiento de la exportación de la fruta, es contrario al del crecimiento de las plantaciones.

Uno de los motivos para que la producción de aguacate nacional, alcance para abastecer apenas un 35% del mercado nacional, podría ser la salida de la fruta del país.

Durante el 2017, se exportaron más de 845 toneladas de aguacate costarricense con un valor superior a los $448.900, según datos de la Promotora de Comercio Exterior (Procomer)

En el 2012, solo salieron del país 91 toneladas de fruta, la totalidad exportada a Centroamérica. El año pasado, las 845 toneladas se distribuyeron principalmente entre Europa y Norteamérica.

El número no resulta tan contrastante, si se compara con la cantidad de fruta que se importa al país. Pero sí queda en evidencia el crecimiento exponencial en años en los que la escasez del producto ha marcado el mercado.

La cantidad de aguacate hass costarricense, que se comercia dentro del país, apenas alcanza para pocos días de ventas. Así lo declara Andrés Arroyo, comerciante de aguacates y otras frutas que compra en Cenada y revende en hoteles y comercios.

“No alcanzan ni para el arranque. El (aguacate) nacional que queda es de menor calidad porque el bueno lo exportan” declaró Arroyo. La fruta traída de Chile y la nicaragüense, que en su mayoría no es Hass, es la que termina abasteciendo el mercado, según el comerciante.

Los controles

La llegada en mayo del primer contenedor con aguacate Hass, a la frontera norte, significaba la posible primera importación legal al país de la fruta procedente de México. Esto, después de que en 2015, las autoridades costarricenses prohibieron la entrada al país de aguacate Hass procedente de nueve mercados, al aducir medidas fitosanitarias.

En ese momento, los afectados fueron México, Australia, España, Ghana, Guatemala, Israel, Sudáfrica, República Bolivariana de Venezuela y el estado de Florida en Estados Unidos.

El aguacate Hass, ha superado el precio de ₡5000 por kilogramo Fotos Melissa Fernández
El aguacate Hass, ha superado el precio de ₡5000 por kilogramo Fotos Melissa Fernández

A pesar de que el cargamento no entró porque las autoridades fitosanitarias mexicanas desacreditaron el certificado emitido en ese país para el contenedor, este fue el primer acercamiento a las nuevas reglas de importación de la fruta.

Para que el aguacate procedente del extranjero pueda ingresar a Costa Rica, debe cumplir con una de tres medidas presentadas por el país, ante la Organización Mundial de Comercio (OMC).

  • Contar con la certificación del organismo homólogo al Servicio Fitosanitario del Estado (SFE), en el país de origen.
  • Provenir de una plantación dentro de un área certificada como libre del viroide Sunblotch o mancha de sol.
  • Que el país que desee importar, genere un protocolo en conjunto con Costa Rica y que cuente con el visto bueno de la OMC.

Además, la producción nacional se ve periódicamente revisada por el Servicio Fitosanitario del Estado (SFE), para determinar que no excedan los límites de residuos de plaguicidas.

Con un barrido nacional, el SFE determina si en el país hay presencia de la Sunblotch, o Mancha de Sol, la enfermedad causante del veto al aguacate mexicano. Hasta la fecha, el país se encuentra libre de esta enfermedad.