Por: Laura Ávila.   28 enero

El miércoles 23 de enero millones de personas alrededor del mundo fueron testigos del renacimiento de la oposición venezolana. Juan Guaidó, del partido Voluntad Popular y jefe del parlamento, se autoproclamó presidente interino de Venezuela ante una multitud de seguidores que se agruparon en las inmediaciones de Caracas.

"Juro asumir formalmente las competencias del Ejecutivo Nacional como el presidente encargado de Venezuela para lograr el cese de la usurpación, un gobierno de transición y tener elecciones libres", manifestó Guaidó desde la tarima. Foto: Agencia AP.

El anuncio del joven político de 35 años desató una ola de apoyo entre la comunidad internacional, liderada por Estados Unidos, Canadá y once de los catorce países del Grupo de Lima (el bloque latinoamericano conformado por Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Costa Rica, Guatemala, Honduras, Panamá, Paraguay y Perú).

Ecuador también mostró su apoyo, así como la Unión Europea (UE) que emitió un tímido y cauteloso pronunciamiento.

Francia, Alemania, Reino Unido, Holanda y Portugal dieron plazo a Maduro hasta el próximo domingo 3 de febrero para que convoque a comicios o de lo contrario reconocerían a Guaidó

Aunque la proclamación del Presidente interino de Venezuela, también exaltó la fidelidad de otros gobiernos latinoamericanos hacia el régimen de Nicolás Maduro. Como fue el caso de México, Guayana, Santa Lucía, Cuba y Bolivia.

Entretanto, la violencia no cesa. Este lunes 28 de enero, se anunció que hubo al menos 35 muertos y 850 detenidos tras una semana de disturbios y protestas contra el gobierno de Nicolás Maduro, según un balance presentado por organizaciones defensoras de derechos humanos.

De momento, el país sudamericano se convirtió en una nación con dos asambleas –la oficialista y la opositora– y dos presidentes que luchan por el poder en medio de la incertidumbre.

EF conversó con los analistas internacionales Nuria Marín y Constantino Urcuyo, catedrático de la Universidad de Costa Rica (UCR), para entender el contexto político que vive la República Bolivariana de Venezuela.

¿Cuáles son las implicaciones de que la comunidad internacional reconozca a Juan Guaidó como presidente interino de Venezuela?

El reconocimiento de la comunidad internacional se da tras una secuencia de eventos. A inicios de año la Organización de Estados Americanos (OEA) declaró ilegítimo el segundo mandato de Nicolás Maduro que inició el 10 de enero.

La decisión contó con el apoyo de diecinueve países, seis votaron en contra, ocho se abstuvieron y uno estuvo ausente. Casi al unísono Paraguay anunció que rompería relaciones diplomáticas con Venezuela.

El descontento también se evidenció durante la toma de posesión, la cual tuvo una escasa representación de delegaciones internacionales.

La coyuntura del país sudamericano podría generar complicaciones en materia de comercio internacional, a criterio de Constantino Urcuyo, catedrático de la UCR.

Esto se debe a que los productos deben venir con el respaldo del Poder Ejecutivo –que no está reconocido por la comunidad internacional–. Esto afectaría la venta de petróleo principalmente.

Las complicaciones podrían extenderse a las migraciones –sobre todo con el reconocimiento de pasaportes– y en la representación que tiene el país ante organismos internacionales como la OEA.

¿Por qué existe un mérito jurídico en torno a la proclamación de Juan Guaidó?

La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela permite que el Presidente de la Asamblea Nacional pueda ser presidente interino, específicamente los artículos 233 y 333.

El artículo 233 establece que:

“Serán faltas absolutas del Presidente o Presidenta de la República: su muerte, su renuncia, o su destitución decretada por sentencia del Tribunal Supremo de Justicia; su incapacidad física o mental permanente certificada por una junta médica designada por el Tribunal Supremo de Justicia y con aprobación de la Asamblea Nacional; el abandono del cargo, declarado como tal por la Asamblea Nacional, así como la revocación popular de su mandato.

Cuando se produzca la falta absoluta del Presidente electo o Presidenta electa antes de tomar posesión, se procederá a una nueva elección universal, directa y secreta dentro de los treinta días consecutivos siguientes. Mientras se elige y toma posesión el nuevo Presidente o la nueva Presidenta, se encargará de la Presidencia de la República el Presidente o Presidenta de la Asamblea Nacional.

Si la falta absoluta del Presidente o la Presidenta de la República se produce durante los primeros cuatro años del período constitucional, se procederá a una nueva elección universal, directa y secreta dentro de los treinta días consecutivos siguientes. Mientras se elige y toma posesión el nuevo Presidente o Presidenta, se encargará de la Presidencia de la República el Vicepresidente Ejecutivo o la Vicepresidenta Ejecutiva.

En los casos anteriores, el nuevo Presidente o Presidenta completará el período constitucional correspondiente.

Si la falta absoluta se produce durante los últimos dos años del período constitucional, el Vicepresidente Ejecutivo o la Vicepresidenta Ejecutiva asumirá la Presidencia de la República hasta completar dicho período”.

Mientras que el artículo 333 establece la vigencia de la Constitución.

¿Cuál es la lectura de los bloques que se están alineando a favor de Juan Guaidó?

Para responder esta pregunta hay que recordar la Declaración que hizo el Grupo de Lima el pasado 4 de enero, en el documento no se reconoció la legitimidad del segundo mandato de Nicolás Maduro.

“Debido a que el proceso electoral que le dio origen no contó con las garantías y los estándares internacionales necesarios para un proceso libre, justo y transparente”.

La Declaración que contiene once puntos donde Perú, Argentina, Brasil, Canadá, Colombia, Costa Rica, Chile, Guatemala, Guyana, Honduras, Panamá, Paraguay y Santa Lucía, solicitaron a Maduro no asumir el poder y que debía transferirlo al poder ejecutivo de la Asamblea Nacional, a fin de que se realizaran nuevas elecciones democráticas.

Los países que están alineados con Venezuela son Bolivia y Cuba, mientras que México utiliza su apoyo a Maduro como una estrategia para ser un país mediador, según Nuria Marín, analista internacional.

Aunque este lunes el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador anunció que su Gobierno no intervendrá.

“Somos muy prudentes de no intervenir en asuntos de otros pueblos para que también de esa manera podamos fortalecer nuestra soberanía, que no haya ningún gobierno extranjero, ninguna hegemonía que quiera entrometerse en asuntos internos de México”, expresó López.

Mientras que a pocos días de la proclamación de Guaidó, la UE mostró prudencia. Federica Mogherini, jefa de la diplomacia europea, urgió escuchar el “llamado masivo a la democracia” y pidió “elecciones libres”, aunque no reconoció a Juan Guaidó como presidente interino.

¿Qué sigue?

Aún es prematuro afirmar cuál será la ruta que tomará Venezuela. Aunque los especialistas consultados coinciden en que la situación está en manos del ejército.

“Hay que esperar la reacción del ejército, porque puede ser que se tenga en este momento dos presidentes, uno de facto y otro de derecho, pero derecho sin poder es una situación compleja. El poder se lo da el ejército”, comentó Marín a EF.

Este jueves el alto mando militar venezolano ratificó su respaldo al presidente Nicolás Maduro, con lo que descartó la posibilidad de levantamientos.

“No vamos hacer absolutamente nada que esté fuera de la constitución”, dijo el ministro de la Defensa, general en jefe Vladimir Padrino.

Mientras que el agregado de Defensa en Washington, coronel José Luis Silva, desconoció a Maduro y pidió a los militares respaldar a Guaidó, y hace una semana 27 militares fueron detenidos tras sublevarse.

Sin embargo, habrá que cuánta fidelidad muestra el ejército en medio de una grave crisis política y económica, que ha obligado a 2,3 millones de personas a abandonar el país desde el 2015, según la ONU.

La crisis ha provocado escasez de alimentos y medicinas y, según el Fondo Monetario Internacional (FMI), la inflación en 2019 alcanzará 10.000.000%.

Ahora bien, un punto a favor de Guaidó es la Ley de Amnistía y Reconciliación Nacional que brinda garantías para los hechos “considerados delitos, faltas o infracciones”. Excepto para los crímenes de guerra, genocidio y crímenes de lesa humanidad.

¿Se está polarizando Latinoamérica?

Polarizar significa “orientar en dos direcciones contrapuestas”, según la RAE. Por lo que no necesariamente se está polarizando la región.

Los especialistas consultados sostienen que hay un debilitamiento del fuerte bloque de izquierda que surgió hace algunos años en Latinoamérica.

Hugo Chaves en Venezuela, el Partido de los Trabajadores en Brasil –un referente de izquierda en la región–, el matrimonio Krichner en Argentina, Daniel Ortega en Nicaragua, Rafael Correa en Ecuador, y Evo Morales en Argentina.

Ese bloque se debilitó y ahora solo queda Venezuela, Nicaragua, Bolivia y Cuba. Este último país trata de no provocar a Estados Unidos para mantener algunos de los puntos que logró en la administración Obama.

El liderazgo de los países que se conjuntaban hacia el ALBA cambió hacia sistemas más orientados hacia la derecha y la centro derecha.

La prueba de este cambio fue la posibilidad de invocar la Carta Democrática en la OEA y el reconocimiento de la ilegitimidad de Maduro. Hace algunos años esto habría sido prácticamente imposible.

¿Podría darse el resurgimiento de tensiones entre Estados Unidos y Rusia?

No necesariamente. A Rusia le interesa el vecindario cercano, es decir, países como Ucrania, Bielorrusia, Georgia, el Cáucaso del Norte, Armenia, Azerbaiyán, por lo que no tendría interés en venir a Latinoamérica, de acuerdo a Urcuyo.

“Rusia es una potencia débil a nivel económico (...) si envía algo, va a ser representativo”, agregó.

Sin embargo, nada está escrito en piedra.

Rusia, un aliado clave de Venezuela, manifestó su apoyo a Nicolás Maduro. La agencia AP, informó que Vladimir Putin, presidente ruso, mediante una llamada telefónica “expresó apoyo al gobierno legítimo de Venezuela en medio de la aguda crisis política provocada desde el exterior” .

Putin exhortó a “superar las diferencias en la sociedad venezolana mediante el diálogo pacífico” , según el comunicado del Kremlin.

Ambas figuras destacaron su intención de “continuar la cooperación ruso-venezolana en varias esferas”.

Por su parte, Estados Unidos también muestra un interés en colaborar con Venezuela, específicamente con la oposición.

Mike Pompeo, secretario de Estado, anunció que la potencia está dispuesta a enviar medicamentos y alimentos en respuesta a los pedidos de la Asamblea Nacional –de mayoría opositora–.

¿Existen antecedentes de coyunturas similares a la venezolana en otras partes del mundo?

Hay escenarios de presión internacional hacia diferentes regímenes aunque cada uno guarda su distancia con el caso venezolano.

En Chile, Augusto Pinochet debió salir del gobierno tras perder el referéndum. El dictador gozaba de un absoluto desprestigio internacional.

La caída del régimen de Mubarack en Egipto, que se dio tras una seguidilla de protestas en El Cairo.

¿El reconocimiento internacional sería una estrategia para replicar la fórmula en Nicaragua?

No necesariamente. Esto se debe a que Venezuela y Nicaragua viven dos escenarios distintos.

En el caso de Venezuela el reconocimiento de la comunidad internacional se debe a la ilegitimidad del segundo mandato de Maduro, por presuntas elecciones fraudulentas.

Mientras que en Nicaragua el reclamo de la comunidad y de la misma OEA es por la ausencia del Estado de Derecho, el uso de la fuerza desmedido, la represión y los presos políticos.

Ver más!