Por: Agencia AFP.   19 junio

Donald Trump pidió el lunes a su administración identificar $200.000 millones de bienes chinos para aplicarles aranceles adicionales de 10%.

Se trata de una respuesta del presidente estadounidense a las represalias “inaceptables” de Pekín, luego de que Trump anunciara el viernes aranceles de 25% a bienes importados de China por $50.000 millones, para compensar el supuesto robo de propiedad intelectual y tecnología por parte de Pekín.

Donald Trump pidió a su administración identificar $200.000 millones de bienes chinos para aplicarles aranceles adicionales de 10%.(AP Photo/Evan Vucci)
Donald Trump pidió a su administración identificar $200.000 millones de bienes chinos para aplicarles aranceles adicionales de 10%.(AP Photo/Evan Vucci)

El gobierno chino replicó anunciando represalias equivalentes contra productos estadounidenses y llamó a los demás países afectados a realizar una “acción colectiva”.

Estados Unidos ya había impuesto unilateralmente aranceles de 25% sobre las importaciones de acero y de 10% sobre las de aluminio provenientes de cualquier país, lo que afecta a China.

El gobierno de Trump busca reducir en $200.000 millones su déficit comercial con Pekín, actualmente de $375.000 millones.

Como represalia a los aranceles impuestos por Estados Unidos sobre el acero y aluminio, la Unión Europea (UE) adoptó represalias “por unanimidad” el jueves pasado contra decenas de productos estadounidenses, entre los cuales el tabaco, el bourbon, los vaqueros y las motos.

Las contramedidas europeas sobre los productos de la lista buscan compensar en unos 2.800 millones de euros los perjuicios que causarán a su industria los impuestos estadounidenses.

Más adelante, la UE podría aplicar aranceles sobre otros productos estadounidenses, por un valor de 3.600 millones de euros, en caso de que gane un litigio que lo enfrenta a Estados Unidos en la Organización Mundial del Comercio (OMC).

Además la UE está inquieta por las tasas que Estados Unidos considera aplicar a los autos importados. Esas tasas, que podrían llegar a 25%, golpearían duramente a exportadores como Alemania.

Trump advirtió que las críticas recurrentes del primer ministro canadiense Justin Trudeau, que considera “insultantes” los aranceles estadounidenses sobre el acero y aluminio, iban a costarle “caro” a Canadá.

Canadá anunció medidas comerciales de represalia para julio.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se reúne con el primer ministro canadiense, Justin Trudeau (der.), en la cumbre del G-7 en Canadá, el 8 de junio. Por primera vez en décadas, una de las alianzas más duraderas y amistosas del mundo se enfrenta a serias tensiones ya que los canadienses resienten los insultos de Trump contra Trudeau y los ataques contra su país
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se reúne con el primer ministro canadiense, Justin Trudeau (der.), en la cumbre del G-7 en Canadá, el 8 de junio. Por primera vez en décadas, una de las alianzas más duraderas y amistosas del mundo se enfrenta a serias tensiones ya que los canadienses resienten los insultos de Trump contra Trudeau y los ataques contra su país". AP

Por otro lado, las negociaciones entre Estados Unidos, México y Canadá para modernizar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (Cafta) en vigencia desde 1994 patinan.

La industria automovilística está en el centro de las discusiones. El gobierno de Trump quiere que los vehículos fabricados en México o Canadá sean mayoritariamente compuestos por partes fabricadas en Estados Unidos.

También reclama una “cláusula crepuscular”, que forzaría a renegociar el acuerdo cada cinco años, una propuesta que ha encontrado fuerte resistencia de los representantes de México y Canadá.

Tras el anuncio de Washington sobre el acero y aluminio, México decidió imponer aranceles equivalentes “sobre diversos productos” importados de Estados Unidos, entre ellos algunos aceros, frutas y quesos.

También afectado por los aranceles al acero, Rusia informó a la OMC que considera tomar medidas en represalia. Moscú dice que esas tasas estadounidenses le cuestan unos $538 millones.

Las relaciones comerciales entre los dos países también están marcadas por las sanciones impuestas por Washington contra varias personalidades y entidades, acusadas de participar en los “ataques” de Moscú contra “las democracias occidentales”.

Estados Unidos anunció a principios de mayo su retirada del acuerdo nuclear iraní firmado en el gobierno de Barack Obama, y decidió restablecer sus sanciones a Teherán y a todas las empresas con vínculos con la república islámica.

Los estadounidenses dieron un plazo de 90 a 180 días a las empresas para retirarse de Irán. La primera etapa del restablecimiento de las sanciones, fijadas para el 6 de agosto, incluirá al sector automovilístico y aeronáutico civil. El 4 de noviembre se sumarán los sectores energético y financiero.

El grupo francés Total anunció que abandonará un gran proyecto gasífero iniciado en julio de 2017 en Irán a menos que obtenga una derogación de la disposición por parte de las autoridades estadounidenses. El constructor PSA ya anunció su retiro de Irán.

Afectado desde marzo por los aranceles al acero, Japón informó a la OMC de su voluntad de aplicar en represalia aranceles sobre las mercaderías estadounidenses de 50.000 millones de yenes (385 millones de euros).

La principal preocupación de Japón son los aranceles que Estados Unidos pueda imponer a los autos importados. Esas medidas “causarían serias turbulencias sobre los mercados internacionales”, advirtió Tokio en un comunicado común con Bruselas.

La Casa Blanca anunció el 1 de mayo haber renegociado su tratado de libre comercio con Seúl poniendo así fin a un conflicto con Corea del Sur.

Por ese acuerdo, Seúl acepta abrir más su mercado a los autos estadounidenses y prometió reducir en 30% sus ventas de acero a Estados Unidos.