Por: Agencia AFP.   Hace 5 días
Protestas contra el Pacto Mundial de las Naciones Unidas para una Migración Segura, Ordenada y Regular en Parliament Hill en Ottawa, el sábado 8 de diciembre del 2018. (Justin Tang/The Canadian Press via AP)
Protestas contra el Pacto Mundial de las Naciones Unidas para una Migración Segura, Ordenada y Regular en Parliament Hill en Ottawa, el sábado 8 de diciembre del 2018. (Justin Tang/The Canadian Press via AP)

Marrakesh. Representantes de todo el mundo se preparan para una gran conferencia en Marruecos en la que respaldarán un trascendental pacto de Naciones Unidas sobre migración, a pesar de que varios países rechazaron el acuerdo.

El Pacto Mundial para una Migración Segura, Ordenada y Regular se concluyó en julio en la ONU tras 18 meses de negociaciones y se adoptará formalmente durante una cumbre en Marrakech el lunes y el martes.

Este acuerdo no vinculante, que busca promover un enfoque común sobre los crecientes flujos de migración, se ha convertido en el blanco de políticos populistas que lo consideran una ofensa a la soberanía nacional.

Estados Unidos abandonó las negociaciones el pasado diciembre, siete meses antes de que Hungría hiciera lo propio.

Desde entonces, República Dominicana, Australia, Israel, Polonia, Eslovaquia, República Checa, Austria, Suiza y Bulgaria rechazaron públicamente el pacto o anunciaron a Naciones Unidas su no participación.

Pero patrocinadores clave como la Alemania de la canciller Angela Merkel estarán presentes en Marruecos para respaldar el pacto y la ONU mantiene el optimismo en poder ayudar al mundo a lidiar mejor con esta candente cuestión.

"Tengo mucha confianza; un gran número de Estados mantiene su palabra, alcanzaron un acuerdo el 13 de julio en Nueva York tras unas negociaciones muy serias e intensas", dijo a la AFP Louise Arbour, representante especial de la ONU para migraciones.

"Los países que abandonaron el proceso habían obtenido concesiones durante las negociaciones, y debo admitir que me parece un poco sorprendente", añadió.

Este pacto global presenta 23 objetivos para facilitar la migración legal y gestionar mejor los flujos, en un momento en que el número de personas que migran en todo el planeta superó los 250 millones, algo más de 3% de la población mundial.

El acuerdo se había presentado como un ejemplo de éxito diplomático de la ONU logrado sin Estados Unidos, cuyo presidente, Donald Trump, pone en duda la relevancia de la organización internacional.

Después de la conferencia de Marrakech, la Asamblea General adoptará una resolución que respalde formalmente el pacto migratorio.

Este no ha sido atacado únicamente por políticos de extrema derecha, sino también por activistas que consideran que no llega suficientemente lejos en materia de ayuda humanitaria, servicios y derechos de los migrantes.

Gotz Schmidt-Bremme, presidente de la iniciativa de la ONU Foro Global para la Migración y el Desarrollo, admitió que el acuerdo se convirtió en un "texto controvertido", pero insistió en que se necesitaba un enfoque común.

"Quizás los beneficios de la migración legal están demasiado enfatizados y nos olvidamos de los retos [...] Infravaloramos la necesidad de que haya comunidades que quieran sobre todo que los migrantes se integren", reconoció a la AFP.

Los defensores del texto arremetieron contra lo que consideran una campaña para desmerecer el acuerdo y convertirlo en una cuestión política interna que puede atraer votantes.

"Somos testigos de una manipulación por parte de algunos sectores políticos, de una tergiversación de los objetivos del pacto", dijo Antonio Vitorino, director de la Organización Internacional para las Migraciones.

"Es cierto que hay retos, la inmigración irregular es una amenaza, pero debemos reaccionar ante la narrativa negativa movilizándonos políticamente", añadió.

Los mandatarios de España, Alemania, Grecia y Portugal asistirán a la conferencia, pero el presidente francés, Emmanuel Macron, enviará a un representante ministerial para atender las protestas antigubernamentales en su país.

El primer ministro belga, el liberal Charles Michel, obtuvo el apoyo del parlamento para acudir a Marruecos a respaldar el acuerdo, pero su coalición podría perder el apoyo de un partido nacionalista flamenco clave debido a esta cuestión.

Líderes conservadores de todo el mundo han tomado en los últimos años duras medidas para limitar la migración.

Donald Trump hizo de la reducción de la migración y de la construcción de un muro en la frontera con México dos promesas clave de campaña, y recientemente dirigió su cólera contra la caravana de migrantes procedente de América Central.

El rechazo a los migrantes aupó al poder en Italia a una coalición que tomó drásticas medidas contra los barcos que rescatan migrantes en el mar, y el primer ministro húngaro, Viktor Orban, defendió una legislación más restrictiva con la inmigración.