Por: Laura Ávila.   1 octubre, 2019
Cerca de 1,7 millones de personas participan de las protestas en Hong Kong, aquí las manifestaciones durante el 18 de agosto. Foto: AFP.

Como si las tensiones comerciales no pusieran suficiente presión a la República Popular China, desde hace meses se suma otro reto: las intensas protestas prodemocráticas en Hong Kong. El germen lo sembró un proyecto de ley que pretendía extraditar a ciudadanos hongkoneses para que fueran juzgados bajo la legislación china.

Ese fue el punto de quiebre para que cerca de 1,7 millones de personas –muchos de ellos estudiantes universitarios– salieran a las calles a protestar. Después de intensos meses de lucha, el 4 de setiembre, Carrie Lam, jefa del gobierno autónomo, anunció la retirada definitiva de la iniciativa que detonó el movimiento.

Tras conseguir una pequeña victoria, ahora se suman las aspiraciones de los hongkoneses de continuar con un sistema democrático más liberal, una aspiración natural para un territorio que se acostumbró a tener una visión occidental después de ser una colonia británica.

El movimiento, que se ha mantenido constante, logró perturbar la conmemoración del 70 aniversario de la creación del régimen comunista chino.

Para explicar el conflicto EF conversó con Constantino Urcuyo, catedrático de la Universidad de Costa Rica; Gerald Solano, especialista de relaciones internacionales de la Universidad Nacional (UNA); y Guillermo Barquero, politólogo y analista internacional. Además consultó con las agencias internacionales AP y AFP.

Antecedentes

Para entender las tensiones actuales es necesario conocer un poco de historia, Hong Kong fue conquistado por los ingleses en el siglo XIX; lo que permitió que esta región se acostumbrara a tener una visión más occidental.

Pertenecer a Reino Unido le permitió a Hong Kong convertirse en uno de los centros financieros más importantes del mundo y actualmente se le conoce como el tercero más destacado detrás de Nueva York y Londres.

En 1984 se firmó el acuerdo de devolución entre Reino Unido y China, y desde ese momento hasta 1997 se construyó una democracia en Hong Kong, según comentó Gerald Solano especialista de relaciones internacionales de la Universidad Nacional (UNA).

Para 1997 los ingleses entregaron el territorio a la República Popular China.

Hong Kong pertenece a China pero se maneja bajo ciertas reglas propias, el proceso forma parte de la transición hasta que la excolonia sea completamente absorbida por el sistema chino en el 2047.

El modelo se conoce como: un país, dos sistemas, según explicó Constantino Urcuyo, catedrático de la Universidad de Costa Rica (UCR).

“La institucionalidad de Hong Kong es más occidental, hay más democracia representativa y tiene menos estructura del partido de la República Popular China”, indicó Urcuyo.

El germen del conflicto

El germen del conflicto se dio por el proyecto de ley que pretendía extraditar a los ciudadanos hongkoneses para que estos fueran juzgados por el sistema judicial chino.

Las protestas que convocaron a 1,7 millones de personas dieron su fruto y el proyecto de ley primero se suspendió temporalmente y luego se retiró de manera definitiva.

“Por décadas los hongkoneses han tenido una identidad política propia, y se han sentido más como un Estado independiente que como una provincia china. Prevalece una fuerte identidad, temen renunciar a ello y someterse a las imposiciones chinas”, comentó Guillermo Barquero, politólogo y analista internacional.

La policía tiró gases lacrimógenos en las protestas de Sham Shui Po en Hong Kong el pasado 11 de agosto. Foto: AFP.
Escalada de violencia

En esta coyuntura se han dado varios episodios de violencia a manos de la policía de Hong Kong. La agencia internacional AFP las califica como “batallas campales entre militantes radicales y fuerzas de seguridad”.

“Las manifestaciones han ido subiendo de intensidad desde bloquear aeropuertos y millones de personas manifestándose. Esto no es nada sencillo para el presidente Xi Jinping. También está el tema de las redes sociales, en este caso sí nos damos cuenta de las protestas porque Hong Kong no tiene restricciones a las redes sociales”, indicó Gerald Solano, especialista de relaciones internacionales de la Universidad Nacional (UNA).

Como parte de esta seguidilla de violencia el parlamento local sufrió daños durante el 22° aniversario de retrocesión del territorio.

Días más tarde, el 21 de julio, varios hombres enmascarados, que presuntamente pertenecen a pandillas, atacaron a los manifestantes.

La huelga general del pasado 5 de agosto perturbó el transporte público y las conexiones aéreas, y en ese momento, durante tres noches consecutivas, se registraron enfrentamientos entre policías y manifestantes.

Entre tanto, la advertencia desde Pekín era “quien juega con fuego, muere quemado”.

Cañones de agua para dispersar a los manifestantes y disparos de advertencia son parte del repertorio utilizado para aplacar los movimientos.

Protestas en medio de la conmemoración del régimen

Los manifestantes prodemocracia aprovecharon para salir el martes 1° de octubre para conmemorar el “Día del dolor” y hacer ruido a la celebración del 70 aniversario de la creación del régimen comunista chino.

Una decena de estaciones de metro cerradas y registros a los transeúntes fueron algunas de las medidas que las autoridades implementaron para evitar que los militantes perturbaran las celebraciones. Las acciones se aplicaron luego de los violentos enfrentamientos del pasado domingo.

Los movimientos se organizan a través de redes sociales y a pesar de las prohibiciones, los hongkoneses lograron reunirse en Cause Bay, un barrio comercial que ha sido testigo de los enfrentamientos entre la policía antidisturbio y los manifestantes radicales.

Numerosos centros comerciales y tiendas cerradas fueron los lugares elegidos para que los manifestantes corearan: “apoyemos a Hong Kong, luchemos por la libertad”.

Búsqueda de apoyo internacional

El consulado de Estados Unidos fue uno de los puntos donde se han dado concentraciones, el 8 de setiembre los militantes prodemocracia hicieron un llamado para que Washington presione a China.

Un día más tarde, Joshua Wong, activista político estudiantil, se reunió con el ministro alemán de relaciones exteriores, lo que desencadenó enojo en Pekín.

Joshua Wong, de centro izquierda, habla mientras los manifestantes rodean la sede de la policía en Hong Kong. Foto: AP.
¿Qué podría pasar?

El futuro es incierto, sin embargo, los analistas consultados barajan algunos posibles escenarios.

Un alargamiento del conflicto es una de las posibilidades, lo que podría obligar a China a dar ciertas concesiones a los hongkoneses. Otro escenario, aunque más improbable, es que el ejército de la potencia ingrese a la excolonia pero esto significaría desprestigio internacional, según Urcuyo.

También se podría dar una mayor represión de la sociedad civil de parte de las autoridades de Hong Kong, según Barquero. Aunque el analista también descarta el uso de fuerza mayor.

“China va a evitar hasta donde sea posible a intervenir porque eso no le ayuda en nada, nadie pretende utilizar fuerza bruta porque China está focalizada en expansión política y comercial, y no en una invasión a Hong Kong”.

En la hegemonía de la economía mundial, este conflicto para la potencia asiática, es de orden menor.

“Ellos no quieren una intervención militar en Hong Kong que les eche a perder la fiesta (la conmemoración del 70 aniversario)”, agregó Urcuyo.

Camiones y vehículos blindados se vieron fuera del estadio de la Bahía de Shenzhen en la frontera con Hong Kong el pasado 15 de agosto. Foto: AFP.