Por: María Esther Abissi.   12 enero

La actividad económica del país, medida por el Índice Mensual de Actividad Económica (imae) del Banco Central, alcanzó en noviembre su punto más bajo desde el 2013.

En total ocho de las quince actividades económicas del país crecieron menos que el mes previo. Fotografia: Graciela Solis
En total ocho de las quince actividades económicas del país crecieron menos que el mes previo. Fotografia: Graciela Solis

El resultado de crecimiento de la actividad económica fue de 1,93%, mostrando además una desaceleración por 12 meses consecutivos.

El comportamiento de la economía estuvo determinado por el deterioro en la confianza de los consumidores y por problemas en los flujos de comercio con Centroamérica, dada la situación de Nicaragua, además de la persistencia de algunas protestas en organizaciones sindicales en oposición a la reforma fiscal.

En total ocho de las quince actividades económicas del país crecieron menos que el mes previo.

Destaca principalmente el menor crecimiento de la construcción, las actividades de información y comunicaciones, enseñanza y salud humana, agricultura y comercio.

Las actividades que registraron crecimiento fueron únicamente la electricidad, las actividades de alojamiento y servicios de comida y las actividades financieras.

En la industria agropecuaria la caída se le atribuye a la pérdida de dinamismo en la producción de piña, que se sumó a la reducción en la producción de banano, café y arroz.

Según el Central, la actividad comercial se contrajo por la caída en la comercialización de vehículos, por la incertidumbre de las tasas de interés y el tipo de cambio y por la menor venta de productos derivados del petróleo.

Por su parte, la industria de la construcción mantuvo el crecimiento (aunque menor al del mes previo) por el buen desempeño de la construcción con destino privado producto de la mayor edificación de proyectos no residenciales, como oficinas y naves industriales.

En las actividades de servicios que aumentaron destacan los servicios empresariales, como producción de actividades de arquitectura e ingeniería, alquiler y consultoría financiera, el aumento del crédito en moneda nacional, los servicios relacionados a programación y consultoría informática y los servicios de telefonía e Internet.