Por: María Esther Abissi.   28 octubre, 2017

El panorama del Banco de Costa Rica (BCR) comienza a mostrarse cada vez más turbio.

En medio de una coyuntura en que se cuestiona el giro de algunos créditos y se revelaron problemas internos en el gobierno corporativo, ahora también sufrió la reducción de la calificación de riesgo por parte de dos agencias internacionales.

Aunque la estabilidad financiera del banco parece mantenerse, para las calificadoras de riesgo Fitch y Moody’s, sus problemas de gobernabilidad podrían comenzar a permear en la capacidad del la institución para controlar el riesgo y cumplir con los objetivos de su negocio.

Moody’s fue el primero en reducir la calificación de la entidad el 3 de octubre. La calificación de tres indicadores relacionados con la fortaleza intrínseca del banco y la probabilidad de incumplimiento en obligaciones contractuales pasó de “ba2”a “ba3”.

Casi un mes después, Fitch decidió degradar la calificación de “bb” a “bb-“ por las mismas debilidades del gobierno corporativo.

Aunque se esperaría que las calificaciones regresen a sus niveles anteriores al solventar los problemas de la Junta Directiva, mientras sucede se podría afectar la capacidad de captación y colocación.

Calificación BCR

1. El Banco se ubica por debajo del riesgo soberano. Con la nueva calificación, el banco se ubicará por debajo del riesgo soberano. Esto quiere decir que su nota es más baja que la calificación de Costa Rica, lo que denota que la entidad es riesgosa para futuros inversionistas.

Para el economista Gerardo Corrales, el problema radica en que ya como país tenemos un riesgo soberano muy bajo y especulativo, lo que quiere decir que hay duda de nuestra capacidad de pago. Normalmente cuando las empresas del país emiten deuda, su calificación llega a ser igual al techo soberano, salvo que se demuestre que tiene ingresos de otros países.

La baja en la calificación del BCR hace que sea no solo más riesgoso de lo que era antes, sino en general, más riesgoso que el resto de las entidades del país.

Ahora quienes le prestan ven más riesgo y, por ende, cobrarían tasas más altas por las emisiones que hagan, dificultando la captación.

2. Dificultades en la captación. Al ser considerada una entidad más riesgosa, se convierte en menos atractiva para compradores de bonos de deuda. Por esto, tendrá que ofrecer mayores tasas por sus bonos y competir con otros emisores locales como el Banco Nacional y BAC Credomatic, que también salen al mercado internacional a captar, pero que como tienen mejores calificaciones, pueden hacerlo a tasas más competitivas.

3. Reducción de las líneas de crédito. Para Corrales, existen dos posibles escenarios en cuanto a la capacidad de fondearse a través de líneas de crédito. Por un lado, los bancos que mantienen corresponsalía con el BCR pueden reducir las líneas de crédito que le tienen aprobada y esto encarece y limita sus posibilidades de financiamiento.

“Por otro lado, hay inversionistas del exterior, compañías de seguros y fondos de pensiones que invierten según la calificación de riesgo de una entidad, entonces podría ser que eso les impida seguir invirtiendo en el banco”, explicó Corrales.

Aunque se esperaría que las calificaciones regresen a sus niveles anteriores al solventar los problemas entre la Junta Directiva del BCR; mientras sucede, la situación podría afectar la capacidad de captación y colocación del banco.

4. Afuera piden mejores rendimientos, pero adentro hay que seguir compitiendo. Para Danilo Montero, exsuperintendente de Valores y exdirectivo del BCR, los bancos extranjeros pueden usar la calificación para pedir mejores rendimientos, aunque cree que no aumentarán significativamente.

Sin embargo, Corrales asegura que al captar a mayores tasas también aumentan los costos de colocación internos, por lo que para poder competir deberán mantener tasas bajas.

“Si el banco estuviera solo, le pasaría a los clientes los costos de las tasas de captación más altas en las tasas de sus préstamos; pero como hay competencia no lo puede hacer. Por esto, el margen de intermediación se ve reducido, y por ende se podrían caer las utilidades”, agregó.

5. Pérdida de fondos de inversionistas y riesgo reputacional. En general, la situación del BCR representa un riesgo reputacional de cara a sus grandes inversionistas, pero también para los pequeños clientes.

Al verse comprometida la percepción en cuanto a la solidez financiera, la seguridad de los depósitos y la gobernanza, podrían recurrir en última instancia a retirar los fondos del banco, y eso representaría un gran riesgo para la solidez financiera.

Sin embargo, ambos analistas que esta es una situación poco probable, al menos en la coyuntura actual.

Empero, que esto se mantenga dependerá de que no surja un cambio dramático en la entidad o una recalificación, y también de que se resuelvan los problemas de gobierno corporativo.