Por: María Fernanda Cisneros.   23 agosto

La silla presidencial del Banco Central cambió de mando al inicio de agosto. Rodrigo Cubero pasó de trabajar en el Fondo Monetario Internacional (FMI) a abordar el mando de la política monetaria costarricense.

En su gestión, apostará, entre otros, a contribuir a la formación del debate sobre el tema fiscal, continuar con la digitalización del sistema de pagos y mantener una inflación baja.

Esta mañana, Cubero tuvo un encuentro con la prensa para abordar algunos temas que abordará en su agenda a lo largo de su mandato.

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También, mostró su preocupación sobre la posibilidad de que se diluya el ajuste fiscal y que no se puedan generar los recursos que requiere el país para solucionar la problemática actual de las finanzas públicas.

Estas son las tres prioridades de la gestión de Cubero:

1. Régimen de metas de inflación

En primer lugar, la consolidación del régimen de metas de inflación y en particular, el que la inflación se mantenga baja y estable.

Para la consecución de la meta de inflación, fortalecerá la transmisión de la política monetaria (de la Tasa de Política Monetaria) y aumentará los grados de flexibilidad del tipo de cambio.

Sobre el impacto que podría generar la reforma fiscal en la inflación, Cubero apuntó que no ve una afectación. Si se introduce la reforma, en el 2019 podríamos ver un aumento temporal en la inflación pero no será un aumento sostenido.

De tal manera, el BCCR no ajustaría su política monetaria. “Lo que sí es importante es que le demos mucho seguimiento a las variables de la economía, para ver si este aumento podría generar lo que los economistas llaman “efecto de segunda ronda”, es decir, que se trasladen a las expectativas inflacionarias”, explicó Cubero.

“No vemos que esto vaya a suceder pero, si se diera ese impacto, estaríamos preparados para reaccionar”, añadió.

2. Estabilidad financiera

El segundo tema que abordará con prioridad será el fortalecimiento de la estabilidad financiera. Esta tarea la llevará acabo de cerca con las superintendencias y el Consejo Nacional de Supervisión del Sistema Financiero (Conassif).

En esta línea, Cubero considera que se debe apostar por las herramientas macroprudenciales, que se orientan a reducir riesgos sistémicos.

Existe también una serie de reformas estructurales que el país debe emprender.

En esa línea, ya existe una agenda de proyectos que se han venido discutiendo en el Banco Central y que forman parte de la agenda de acceso a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE).

Entre ellos, está el proyecto de los seguros de depósitos. Además, el fortalecimiento de la labor de prestamistas de última instancia, mejorar los instrumentos para servir este papel.

Otra acción que impulsará, en el corto plazo, es integrar un protocolo de acciones para que el país esté preparado si sucede en una crisis financiera.

“No porque creamos que se va a dar una crisis financiera”, sino porque es importante actuar con diligencia, rapidez y eficacia en caso de que se diera una crisis ya sea en el sistema o en una entidad que pueda generar turbulencia, comentó Cubero.

En el campo de las reformas financieras abordará, por ejemplo, la profundización de la digitalización de los medios de pagos para facilitar la bancarización, el acceso de población a los servicios financieros.

3. Situación fiscal

La tercer área está orientada a ayudar al problema más urgente del país: el tema fiscal.

“No tenemos las herramientas directas para resolver este problema”, pero el BCCR puede contribuir en algunas áreas.

Primero, colaborar en subastas, después, mejorar la participación que el BCCR pueda tener como faro económico en la discusión de la problemática fiscal.

Asimismo, apoyar con el recurso humano que tiene el Central, para temas de análisis del Gobierno y la situación fiscal.

Sobre este punto, Cubero se mostró preocupado porque se diluya la reforma fiscal a una línea que no genere los recursos suficientes para el ajuste fiscal que necesita el país.

“El debilitamiento del ajuste fiscal que se está haciendo, no es sino posponer el ajuste que se debe hacer (...) Si lo hacemos, eventualmente el mercado nos pedirá ajustes más dolorosos. Veamos el ejemplo de Grecia”, afirmó.