Por: María Fernanda Cisneros.   10 noviembre
Un factor que puede jugar a favor de Hacienda para generar menor presión en el mercado es que el proyecto de ley para unos $1.500 millones adicionales en eurobonos, para el 2020, se barajará en la Asamblea Legislativa. Fotos: Mayela López
Un factor que puede jugar a favor de Hacienda para generar menor presión en el mercado es que el proyecto de ley para unos $1.500 millones adicionales en eurobonos, para el 2020, se barajará en la Asamblea Legislativa. Fotos: Mayela López

Los $1.500 millones darán un leve respiro al Ministerio de Hacienda en la gestión de su deuda, pero ¿qué tantas obligaciones podrá cubrir con este monto? Todo dependerá de la forma en la que el Gobierno priorice la distribución de estos recursos.

Además, la cifra que deberá ofrecer en intereses para lograr la emisión internacional estará alrededor del 5%.

Si bien la Tesorería Nacional se ha dado a la tarea de canjear algunos de los vencimientos de los periodos más cortos, por otros instrumentos que vencen a mayor plazo, la presión siempre se mantiene por el tamaño de la deuda.

En los próximos días se espera que se realice la colocación de los nuevos eurobonos, pues del 6 al 11 de noviembre las autoridades de Hacienda y Banco Central realizaron las presentaciones a posibles compradores en Estados Unidos e Inglaterra.

¿Para qué alcanzan los eurobonos?

Dos planes posibles para utilizar los recursos de la emisión de bonos internacionales.

FUENTE: ELABORACIÓN PROPIA CON DATOS DE HACIENDA.    || C.F. / EL FINANCIERO.

Solo en los últimos dos meses del 2019 vencían $777,03 millones, según datos a setiembre (los más recientes publicados por Hacienda). Tan solo el pago de este monto se llevaría el 52% de los nuevos eurobonos.

Además, en 2020 vencen $2.547,2 millones, un 7% de la deuda total que acumulaba Costa Rica al noveno mes del año en curso.

Los recursos de los bonos de deuda externa se acabarían antes de que termine mayo del 2020, siguiendo el calendario de vencimientos como referencia.

Este es solo un camino posible para entender lo poco que al final pueden significar estos recursos a nivel de la deuda total.

Hacienda también podría optar, por ejemplo, por pagar los bonos en dólares que están por vencer, para así no tener que pensar en el riesgo cambiario.

Según los mismos datos a setiembre, la Tesorería tendría margen para atender los vencimientos de deuda interna denominados en dólares hasta inicios de noviembre del 2021.

Serían un total de cuatro bonos los que podría atender, más el bde20 que vence en agosto del 2020.

Si únicamente cancela los vencimientos que tiene de deuda externa, en dólares, podría atender inclusive el pago del bde23 por $1.000 millones.

Un panorama adicional sería el de aprovechar los recursos para pagar los vencimientos más caros de las series que tiene vigentes y que están denominadas en dólares.

A pesar de que el bde20 significa un monto relativamente bajo (son $250 millones) en comparación a otras series activas, la tasa de interés de este bono es de 9,99%.

Otras operaciones que vencen en el corto plazo tienen también tasas altas, por ejemplo, un bono al 2021 con una tasa de 9,32% por $500 millones; un título que vence en 2022 con 10%, de $372 millones; y por último una operación que vence en 2024 pero también se gestó a una tasa del 10% por un monto de $459 millones.

Algunos de estos bonos llegaron precisamente en un momento en el que Hacienda se quedaba sin oxígeno. El segundo semestre del 2018 representó una crisis de liquidez para el Gobierno, al punto de casi llegar a un default, a las palabras de Rocío Aguilar, exministra de Hacienda.

La urgencia de Hacienda por obtener recursos para pagar sus obligaciones la llevó a tomar algunas medidas no óptimas, pero necesarias en ese momento. La adquisición de bonos de deuda externa a tasas muy elevadas y la decisión de revivir las letras del tesoro con el Banco Central fueron parte de ellas.

Por ejemplo, un mes antes de la emisión de las letras del tesoro, el Gobierno emitió una serie con un interés facial del 10%, a un plazo de tan solo cuatro años (vencimiento al 23 de febrero del 2022).

Hacienda también obtuvo en diciembre del 2018 un bono en dólares con vencimiento al 2021 (G$101221) con una tasa de 10,13%, un vencimiento de tres años plazo.

La deuda pública alcanzó los $34.646 millones a setiembre, tras un crecimiento de 13,7% desde diciembre.

Su continuo dinamismo lleva a que el oxígeno de Hacienda siempre esté en riesgo, aun cuando a lo largo del 2019 la liquidez ha sido mucho más robusta por el ajuste de ingresos y la amnistía.

Hacienda recibe $1.500 millones, pero además de eso tiene los recursos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) por un monto de $350 millones y de la Corporación Andina de Fomento (CAF) por $500 millones.

La disponibilidad de estos montos se convierte en un mensaje positivo para el mercado, de que no existe una urgencia como en el pasado, afirmó Juan Carlos Pacheco, exviceministro de Hacienda y exdirector de Crédito Público.

Además de esto, viene un nuevo proyecto de ley para una emisión de $1.500 millones adicionales en eurobonos. Si el control de gasto sigue buen rumbo, esto jugará a su favor para obtener un sí por parte de la Asamblea, añadió Pacheco.

¿Cuánto puede costar la emisión?

La emisión a diez años le costará al país entre 5% y 6%, un monto mucho más bajo a lo estimado a inicios del 2019.

Aunque en febrero se había previsto que la tasa de los eurobonos estaría cerca al 7%, la caída de las tasas de interés en los mercados internacionales influyó en un ajuste a la baja en la expectativa.

Si la comparación se hace con bonos de países con calificaciones de riesgo similares a Costa Rica, como el caso de Honduras, el rendimiento que podría ofrecer el Gobierno sería cercano a 4,9%.

Es bueno comparar al país más allá de sus pares en calificación, porque la perspectiva (sea estable o negativa) puede decir mucho de cuánto puede costar una emisión externa, apuntó Melvin Garita, gerente de BN Valores.

Al considerar la curva de rendimiento una tasa probable para un bono de diez años para Costa Rica se ubicaría en 5,65%, mientras que para 30 años sería de 7,4% en este momento.

Según explicó el economista Douglas Montero, las condiciones del mercado podría propiciar que los rendimientos sean más bajos respecto a los que se esperaban a inicio de año.

“La Reserva Federal acumula tres rebajas de tasas y la preocupación sobre el crecimiento mundial ha hecho que los rendimientos cambien”, admitió Montero.

Para el economista, si Costa Rica saliera hoy al mercado con un bono a diez años, el rendimiento no debería andar por encima del 5,5%.

Colaboraron Sergio Morales y María Esther Abissi.