Por: María Fernanda Cisneros.   5 octubre

Siempre es un buen momento para comenzar un ahorro, pero la coyuntura actual inyecta todavía más incentivos para hacerlo.

La subida de las tasas de interés introduce estímulos para ahorrar y recibir un margen de ganancia más alto por ese dinero. Al menos mayor a lo que el mercado financiero ofrecía hace tan solo unos cuantos meses.

Los depósitos a plazo e inversiones pagan hoy un mayor rendimiento en comparación con el arranque del 2018, y esto sucede tanto en colones como en dólares. Lo mismo ocurre en bonos del mercado bursátil.

Esta subida, además, está lejos de detenerse.

07-08-2014. Hora: 09:50 a.m. Fotografías para ilustrar los temas de tipo de cambio y certificados de depósito a plazo, realizadas en las oficinas centrales del Banco Nacional en San José. Fotos: Mayela López
07-08-2014. Hora: 09:50 a.m. Fotografías para ilustrar los temas de tipo de cambio y certificados de depósito a plazo, realizadas en las oficinas centrales del Banco Nacional en San José. Fotos: Mayela López

La otra razón para ahorrar está más ligada a un escudo, principalmente ante los riesgos que la dinámica económica actual pueda generar.

La desaceleración de la actividad económica, un menor nivel de ventas de algunos sectores y a su vez, una menor generación de empleo, son evidencia de que tener un ahorro para una época difícil no está de más.

Ahora bien, como en todo escenario, nada es perfecto y la decisión de invertir no resulta tan sencilla.

El déficit fiscal mete presión al tipo de cambio, al mismo tiempo que genera dudas sobre la seguridad de invertir en una moneda nacional que pierde valor.

Es ahí donde el ahorrante debe empezar a analizar en qué moneda le resulta mejor guardar su dinero y a qué plazo debe hacerlo.

Por ahora, la mayoría de inversionistas apuesta por el corto plazo y hay cierta preferencia por invertir en dólares.

Esto sucede aun cuando el premio por ahorrar en colones (diferencia entre el rendimiento que ofrecen la moneda nacional respecto a los dólares) es positivo.

¿Qué ha pasado en las tasas de interés?

Las tasas de interés en colones y dólares han subido a lo largo del 2018. Se debe a las presiones del déficit fiscal y por los aumentos de los rendimientos a nivel internacional (principalmente los realizados por la Reserva Federal de Estados Unidos).

Esto generó un incremento en las cuotas mensuales de los préstamos, pero también impactó al alza los rendimientos que se pagan a los ahorrantes.

Basta con ver la curva de rendimientos para notar que las tasas han subido, principalmente en el muy corto o corto plazo.

El alza también es visible en la tasa pasiva bruta promedio que ofrece el sistema financiero en los depósitos a plazo.

En lo que va del año, este indicador en colones, pasó de 4,97% a 5,77%. En dólares, el cambio fue de 1,32% a 2,07%.

Por su lado, los bonos evidencian incrementos en los rendimientos.

La tasa de un bono en colones con vencimiento en diciembre del 2022 es de 9,22%, levemente mayor (menos de un punto de diferencia) a lo ofrecido hace un año.

Esta tasa, sin embargo, se ubica por encima de lo que paga un bono en dólares. El problema es que ese margen de ganancia entre los colones y los dólares se ha acortado recientemente.

La subida de las tasas en dólares cursa un ritmo más apresurado y esto ha deteriorado el premio por invertir en colones, aunque se mantiene en la senda positiva.

Por ejemplo, el rendimiento de un bono en dólares con vencimiento al 2025 subió 1,76 puntos porcentuales en lo que lleva el año y ahora ofrece una tasa de 7,73%.

Si se compara la tasa de este bono con la que ofrece el instrumento en colones antes mencionado, el margen de ganancia de los colones es de 1,49 puntos. Hace nueve meses, esa diferencia era de casi tres puntos.

Ese leve desgaste de la moneda nacional se ha generado, principalmente, porque los agentes económicos han ajustado al alza las expectativas de variación cambiaria, explicó Laura Céspedes, gerente de Productos de Depósito de Scotiabank.

El cambio se generó principalmente en agosto y setiembre, cuando proyectaron mayores presiones al alza en el tipo de cambio.

En julio, se estimó, en promedio, una variación acumulada de 3,1% en el precio del dólar para los próximos doce meses, pero esta cifra pasó a 4,2% en setiembre.

Esta previsión es la que muestra la encuesta de expectativas del Banco Central de Costa Rica (BCCR), realizada de forma mensual.

La reacción del mercado coincide con el ingreso del nuevo presidente de la autoridad monetaria, Rodrigo Cubero, quien asumió en agosto con un claro mensaje de que aceptaría una mayor, aunque paulatina, volatilidad del dólar.

Esto también incidió en las decisiones de los inversionistas.

“Sí se observa una mayor preferencia de los agentes económicos por mantener instrumentos financieros a la vista en moneda extranjera”, argumentó el Central en el comentario de la economía para el cierre de setiembre.

Inclusive, el saldo de los depósitos a plazo mostró movimientos entre monedas.

Luego una tendencia al alza en los primeros siete meses del año, el monto de los depósitos en colones se redujo ¢92.210 millones entre julio y setiembre. En dólares, más bien aumentó ¢30.447 millones.

La inclinación por dolarizar los ahorros debería atenuarse con la presencia de una reforma fiscal, pero mucho dependerá de las expectativas de depreciación del colón, explicó Reinaldo Herrera, director general de Finanzas del Banco Nacional.

Con una reforma, las presiones en las tasas serían menores y los rendimientos tenderían a ser menores. Por tanto, el movimiento de la curva también debería atenuarse, aunque no a detenerse dadas las subidas en las tasas internacionales.

Al ser una situación país, no se cree que la inversión se vea afectada, añadió Herrera.

¿Qué valorar para decidir cómo invertir el dinero?

El comportamiento de las tasas de interés, del tipo de cambio y la coyuntura económica, también determinarán en buena parte en qué moneda y a qué plazo invertir, todavía más si se trata de un ahorrante neto.

Al analizar el panorama actual es claro que hay fuertes presiones. Las tasas de interés son empujadas al alza y el tipo de cambio también presentará mayor volatilidad. Mientras, la situación fiscal está lejos de solventarse.

Aún con una reforma fiscal, el país atravesará un periodo de transición y de acomodo a la nueva regulación. Por tanto, los nublados de hoy se mantendrán al menos por varios meses más.

Eso sí, la sola aprobación de un plan fiscal reduciría la alta incertidumbre que los inversionistas y ahorrantes mantenían sin esta ley.

Por ahora, el corto plazo ha sido la tónica a la espera de un panorama fiscal más claro, pero en cuanto esto tome más forma, los agentes económicos podrán decidir cómo invertir según sus necesidades.

Existen algunas variables que debe considerar un ahorrante al momento de tomar una decisión. Entre ellas están: la moneda en la que recibe su ingreso, si tiene un objetivo o solamente quiere reservar una porción de dinero y, por último, cuáles son las necesidades financieras de corto, mediano y largo plazo, es decir, cuándo necesitará el dinero que ahora guarda.

La recomendación es que el ahorro se realice en la moneda en la que recibe sus ingresos y en la que se encuentre la mayor porción de sus obligaciones.

Sin embargo, una buena parte de los deudores en dólares, reciben su salario en colones y, por tanto, en estos casos generar un ahorro en dólares también es importante para cubrirse del tipo de cambio.