Por: María Fernanda Cisneros.   6 mayo

Los precios de los consumidores experimentarán presiones al alza en lo que resta del año, como la implementación de la entrada en vigencia de la reforma fiscal.

El efecto de las nuevas cargas impositivas será moderado y otros elementos como la puesta en pausa del alza en las tasas de interés internacionales compensarán ese efecto.

Los precios del consumidor mantienen una tendencia a la baja desde finales del año pasado. Foto: Melissa Fernández
Los precios del consumidor mantienen una tendencia a la baja desde finales del año pasado. Foto: Melissa Fernández

La inflación, medida por la variación interanual del Índice de Precios al Consumidor (IPC), se sitúa en 1,42%, y muestra reducciones consecutivas desde finales del año pasado.

La perspectiva es que abandonen esa tendencia y se inclinen a ubicarse en la parte baja del objetivo del Banco Central de Costa Rica (BCCR).

El rango meta del BCCR es de 2% a 4%, por lo que actualmente la inflación está por abajo de este margen.

Sin embargo, las previsiones dictan que el indicador subirá en los próximos meses y se ubicará en el segmento inferior de este (entre 2% y 3%) al término del año. Meses después, llegaría alrededor del 3%.

Eso sí, hay que seguirle el rastro a algunos indicadores que determinarán estas previsiones de economistas y el mismo Banco Central.

La devaluación es uno de los elementos que genera presión sobre la inflación, y si hay presión en el tipo de cambio, la inflación puede subir.

“Los ingresos en dólares de empréstitos que pueda negociar Ministerio de Hacienda, junto con los eurobonos, quitarían presión en el tipo de cambio y a su vez favorecen una inflación más controlada”, afirmó Freddy Quesada, gerente de INS Valores.

Un elemento local es la introducción de la nueva Canasta Básica Tributaria (CBT), que sacó algunos productos del listado, y la entrada en vigencia del impuesto al valor agregado. Quedará esperar cuáles serán sus efectos, pero el Banco Central expresó mediante un comunicado que sus estimaciones incluían estos efectos.

Otra preocupación es lo que suceda con las materias primas, especialmente el petróleo y sus derivados.

Los conflictos sociopolíticos podrían encarecer las materias primas importadas, lo que a su vez puede afectar la inflación interna, manifestó Roxana Morales, economista de la Escuela de Economía de la Universidad Nacional.

Ante cualquier presión o desviación que el Central detecte en el IPC tiene en su mano la Tasa de Política Monetaria para tratar de ubicar a la inflación en su rango meta. No obstante, los movimientos que ejecute repercutirán hasta varios meses después.

Entre tanto, la inflación no da indicios de representar una preocupación para el Banco Central en lo que resta del año, siempre que las presiones se mantengan controladas. Por ahora, las expectativas del mercado están alineadas con el rango meta.