Por: Agencia AFP.   1 junio

Whistler, Canadá. Estados Unidos reavivó el jueves 31 de mayo los vientos de una guerra comercial al anunciar la imposición de fuertes aranceles a las importaciones de acero y aluminio de México, Canadá y la Unión Europea, tres de sus principales aliados comerciales, que ya prometieron represalias.

A partir de este viernes, los vecinos americanos y el bloque de 28 naciones europeas no gozan de las exenciones temporales otorgadas hasta ahora para esas importaciones y enfrentan aranceles de 25% para las de acero y de 10% para las de aluminio.

La noticia, anunciada por el secretario de Comercio de Donald Trump, Wilbur Ross, generó la inmediata respuesta de contramedidas por parte de México y Canadá, y amenazas en el mismo sentido de la UE.

La decisión proteccionista de Trump ensombrece la reunión de ministros de finanzas de las principales economías mundiales del Grupo de los Siete (G7), que comenzó este jueves en Canadá.

Los mercados bursátiles mundiales reaccionaron mal a la perspectiva de una guerra comercial: las bolsas cayeron en Londres, París y Frankfurt y Nueva York.

La directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Christine Lagarde, advirtió que un paso así afectará más a los más pobres. “Distorsionará y dañará e interrumpirá las cadenas de suministro vigentes por décadas”, dijo.

Pero el gobierno de Trump, que en marzo aplicó estos aranceles por considerar que el exceso de oferta mundial de acero y aluminio suponen un riesgo para la seguridad nacional, justificó la medida.

La Casa Blanca dijo en un comunicado que estos aranceles ya tuvieron y tendrán “importantes efectos positivos” en los trabajadores y el empleo en el sector siderúrgico del país.

Y señaló la disposición de Washington a seguir negociando “de buena fe” con sus aliados, con los que dijo no haber llegado a un acuerdo.

En Whistler, una estación de esquí al norte de Vancouver, el secretario del Tesoro estadounidense Steven Mnuchin mantuvo varias reuniones bilaterales, especialmente con el ministro canadiense Bill Morneau, el ministro alemán de Finanzas Olaf Scholz y con el ministro japonés Taro Aso, antes de participar de una cena con sus homólogos.

Pero lejos de alentar un diálogo, Trump desató inmediatas reacciones de ira.

El presidente Enrique Peña Nieto y el primer ministro canadiense, Justin Trudeau, “lamentaron y expresaron su rechazo” tras una conversación telefónica y ambos gobiernos anunciaron medidas de represalia.

El reproche de Trudeau tuvo un tono dramático:“Estos aranceles son una afrenta a la larga sociedad en seguridad entre Canadá y Estados Unidos y, en particular, son una afrenta a los miles de canadienses que pelearon y murieron juntos a sus hermanos estadounidenses en armas”.

Trump replicó en un comunicado que él había indicado claramente a Trudeau que Estados Unidos solamente aceptaría “un acuerdo equitativo”, y que si no “no sería posible llegar a ningún acuerdo”. “Estados Unidos ha sido explotado durante muchas décadas en el ámbito del comercio. Esos días han terminado”, advirtió el mandatario estadounidense.

Francia y Alemania tildaron la decisión de “ilegal”. “Tendremos que tomar una posición europea”, dijo el presidente francés, Emmanuel Macron, tras conversar con Trump telefónicamente.

Ross dijo que, tras semanas de negociaciones con la UE, Estados Unidos no estaba dispuesto a cumplir con la demanda europea de ser “exenta de forma permanente e incondicional de estos aranceles”.

Por otra parte, señaló que la renegociación del TLCAN con Canadá y México está llevando “más tiempo” de lo previsto y no existe una “fecha muy precisa” para concluirla, por lo que las exenciones a sus socios, supeditadas originalmente al fin de la revisión del pacto comercial, también serán eliminadas.

En respuesta, México anunció “medidas equivalentes” contra diversos productos estadounidenses, desde láminas de acero y lámparas, hasta carne de cerdo, embutidos, manzanas, uvas, arándanos y diversos quesos.

Canadá, de su lado, anunció aranceles por $12.800 millones a bienes estadounidenses, incluyendo potencialmente en carne vacuna, café, dulces, madera contrachapada y jarabe de arce, así como acero y aluminio.

“Este es un mal día para el comercio mundial”, estimó el jefe de la UE, Jean-Claude Juncker, prometiendo “medidas de contrapeso” en respuesta a la acción de Estados Unidos.

Bruselas ya amenazó antes con imponer aranceles al whiskey borbón, a las motocicletas y a los jeans, entre otros productos estadounidenses.

Otros países, como Argentina y Brasil, sí llegaron a acuerdos para evitar esos aranceles.

Corea del Sur negoció una cuota para el acero, mientras que Argentina, Australia y Brasil acordaron “limitaciones en el volumen que pueden enviar a Estados Unidos en lugar de aranceles”, explicó Ross.

El secretario de Comercio restó importancia a las amenazas de represalias, y dijo que las negociaciones pueden continuar.

El secretario del Tesoro de Estados Unidos, Steven Mnuchin, ya abordo el tema con participantes de la reunión del G7 que se extenderá hasta el sábado.

“El objetivo es nivelar el campo de juego”, dijo Ross, al indicar que Washington busca acabar con las barreras comerciales, proteger la propiedad intelectual y detener la transferencia forzosa de tecnología.

La protección de la tecnología es el tema clave en la disputa comercial de Estados Unidos con China, que según dijo la Casa Blanca enfrentará aranceles del 25% en $50.000 millones en bienes.

Ross prevé viajar a Pekín el viernes para continuar las conversaciones que buscan solucionar la fricción comercial entre ambos.