En un entorno perturbado por la caída de los precios del petróleo, la crisis en Ucrania o en Rusia, los inversores prefieren lo seguro, como la deuda de los Estados, aunque ello suponga menor rendimiento.

Por: Agencia AFP 30 diciembre, 2014

Tras un 2014 excepcional en el mercado de la deuda donde se han encadenado los récords, los inversores esperan que el Banco Central Europeo prolongue el milagro en 2015.

Durante el año que está a punto de concluir, muchos han tendido que pellizcarse: nadie imaginaba que el rendimiento del bono de deuda alemán de diez años (el "Bund"), la referencia del mercado obligatoria, caería por debajo del 1%. Este martes se situaba en el 0,539%.

En un entorno perturbado por la caída de los precios del petróleo, la crisis en Ucrania y en Rusia o las elecciones en Grecia, los inversores prefieren lo seguro, como la deuda de los Estados, aunque ello suponga menor rendimiento.

Al final del año, los récords se han convertido casi en algo cotidiano. A los países más sólidos de Europa les pisan los talones los del Sur, con España al frente.

"Hemos visto pocas veces unos resultados semejantes en carteras de títulos de deuda", explica Patrick Jacq, estratega del BNP Paribas, "y los resultados han sido muy homogéneos en todos los países de la zona euro".

"Nadie había previsto realmente este escenario, ya que nadie contaba con los elementos que han provocado este movimiento" como las incertidumbres geopolíticas o el retroceso de la inflación, cuenta.

"El crecimiento nominal en la zona euro ha sido más débil de lo previsto y la respuesta de las autoridades monetarias en cambio ha sido mayor de lo esperado", subraya Axel Botte, estratega de deuda de Natixis AM.

Para Zeina Bignier, responsable de las emisiones de deuda soberana del banco Société Générale, "lo que ha marcado el año, ha sido la abundancia de liquidez, señal de la normalización y de una vuelta de la confianza que ha contribuido a una fuerte caída de las tasas".

Y es que en opinión general, la vuelta a la normalidad prosiguió en 2014 y, con excepción de Grecia, las últimas secuelas de la crisis de la deuda se han diluido.

"Grecia es realmente un caso particular", y sus dificultades "han generado escaso contagio" en sus vecinos contrariamente a 2010 y 2012, dice Botte.

Sin embargo, el 2015 se anuncia menos dorado.

"Para 2015, una cosa nos parece segura: los resultados, en particular para países como Alemania y Francia difícilmente podrán ser tan buenos", reconoce Jacq.

Janet Yellen, presidenta de la Reserva Federal de Estados Unidos y Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo, durante la reunión anual 2014 de banqueros centrales del mundo
Janet Yellen, presidenta de la Reserva Federal de Estados Unidos y Mario Draghi, presidente del Banco Central Europeo, durante la reunión anual 2014 de banqueros centrales del mundo

Pero se espera de nuevo que la tabla de salvación proceda de los bancos centrales, cuya influencia sigue siendo decisiva, aunque hay un cambio importante, ya que es ahora el BCE el que se prepara para vestir el traje de Papá Noel que la Reserva Federal estadounidense acaba de dejar.

Tras la disminución progresiva de la compra masiva de activos por parte de la Fed, el BCE ha empezado a tomar el relevo.

Como el riesgo deflacionista no se ha disipado y el crecimiento de la economía sigue siendo débil, la presión es creciente para que el BCE adopte un programa más amplio que incluya la compra de deuda. Y en la última reunión, su presidente, Mario Draghi, ha dejado la puerta abierta a esa posibilidad.

"La baja inflación y la esperanza de los inversores de que el BCE inicie la compra masiva de deuda soberana" van a seguir apoyando el mercado de deuda, dice Jacq.

"Lo que pesará será la potencial estabilización de la inflación y la subida progresiva de los tipos de interés en Estados Unidos", agrega.

Pocos expertos apuestan por una fuerte subida de las tasas.

"El crecimiento será un poco más sostenido, lo que hará subir ligeramente los tipos de interés. No obstante, a estas alturas, parece poco probable un Bund más allá de 1,50% parece poco probable", confirma Botte.

"Las tasas pueden difícilmente caer más, pero seguirán siendo bajas en 2015 con un inicio de subida más claro a partir de 2016, si el crecimiento se confirma", dice Bignier.

Y es que, según ella, "el hundimiento del petróleo, junto con la caída del euro va a liberar márgenes de crecimiento en 2015, lo que permite ser un poco más optimista y contemplar una aceleración del crecimiento europeo en el último trimestre", vaticina.