Por: María Esther Abissi.   9 junio

La recaudación de impuestos del país está sufriendo los mismos males de la golpeada economía de Costa Rica: desaceleración.

Menores ventas, menos consumo de las personas y hogares; y menores ganancias de las empresas contribuyentes son parte de las explicaciones de ese comportamiento de los ingresos del Gobierno. La situación se vive en medio de la coyuntura de da el anuncio de contención del gasto público por parte de Rocío Aguilar, ministra de Hacienda.

Sin embargo, la nueva administración no informó de estrategias para aumentar la recaudación, que pasó de crecer 8,6% en el 2016 a 4,3% en el primer cuatrimestre de este año. La desaceleración también se registró en el 2017, cuando para el primer cuatrimestre el crecimiento fue de 5,8%.

Ya casi en la mitad del 2018, los recursos para manejar la reducción en el crecimiento de los impuestos son pocos y es de esperar que la tendencia se mantenga durante todo este año, generando menores ingresos para cumplir con las obligaciones del Gobierno y con los gastos que implica tener una deuda del 49% con respecto al Producto Interno Bruto.

Los tributos de consumo, renta y venta son los que más frenaron su crecimiento, aunque en menor medida otros también se han visto afectados, como los impuestos sobre exportaciones, que crecían a 10,5% durante el primer cuatrimestre del año pasado y este año crecen a un ritmo de 3,1%.

En gran medida, factores macroeconómicos explican la reducción de la recaudación, sobre todo la desaceleración de la actividad económica.

Según el Índice Mensual de Actividad Económica, calculado por el Banco Central, la actividad económica crece mucho menos que en años anteriores, exactamente 2,08 puntos porcentuales, comparado con el mismo mes de hace dos años.

Para algunos especialistas este resultado indica que la economía está “estancada”.

Sectores como comercio, actividades inmobiliarias, construcción y las actividades financieras y de seguros se desaceleraron, que además tienen importantes impactos en tributación.

Circunstancias particulares

Pese a que la caída de la recaudación en la mayoría de los impuestos tiene características en común, hay circunstancias que hacen que en ciertos tributos baje más que en otros.

En el selectivo de consumo, que tuvo en el primer cuatrimestre un decrecimiento por segundo año consecutivo, la caída se le atribuye principalmente a la menor importación de vehículos, relacionado con el menor ingreso en aduanas.

Para el economista Francisco de Paula Gutiérrez, el impacto de la importación de automóviles ha sido alto en la recaudación y se ha evidenciado además en los resultados de crecimiento del crédito.

El saldo de los créditos para vehículos tuvo un ritmo de 17 puntos porcentuales menor en el 2017 con respecto al año previo y la importación de estos en ese año cayó 32% respecto al año anterior, según datos de la Promotora de Comercio Exterior.

En el caso de ventas, que presenta un estancamiento, la situación responde más bien a menor dinamismo en el consumo de bienes.

El gasto de los hogares crece menos desde el 2015, pero es especialmente durante el 2017 donde frenó la ligera recuperación que traía y pasó de crecer 3,04% en el primer trimestre a 2,37% en el último trimestre de ese año.

Esto es explicado por la menor capacidad de compra, endeudamiento y consumo de servicios de las personas, que a su vez hace que las empresas produzcan menos, porque la demanda es menor y se desacelera la actividad económica, afectando la recaudación desde el polo del consumidor y también desde el comercio.

Renta o el impuesto sobre utilidades es el que más cae, pasando de aumentar a un ritmo de 13,2% en el acumulado a abril del 2017 a 3,8% durante el mismo período de este año.

Esto responde sobre todo a que empresas que trabajan con año calendario no presentaron tantas utilidades como en años anteriores.

En el 2017 también creció la recaudación por ciertos esfuerzos de Hacienda para recuperar recursos que no fueron aplicados durante este año y el 2018, las utilidades de los bancos, que son uno de los mayores impulsores de este tributo se vieron afectadas, replicaron su caída en la recaudación del impuesto de renta.

Otros factores coyunturales destacan el cierre de Bancrédito y las provisiones que la Superintendencia General de Entidades Financieras pidió a las entidades financieras por los créditos de Yanber y el caso del Cemento Chino, que afectaron los resultados de los bancos y su aporte a tributación.

Perspectiva poco favorable

Para el resto del año la situación no parece cambiar, los resultados de la banca seguirán afectado la recaudación y la expectativa de la economía no es favorable.

“Los precios elevados de las materias primas y las tasas al alza no dejan mucho que esperar en los próximos 18 meses”, aseguró el economista José Luis Arce.

El mensaje de Hacienda en la última comparecencia de la Ministra ante la Asamblea Legislativa fue exclusivamente en función de contener el gasto e hizo un llamado para aprobar la reforma fiscal. Pero, en ausencia de medidas paliativas mientras esta se aprueba, los resultados de recaudación seguirán su tendencia a la baja.