Por: Manuel Avendaño Arce.   25 noviembre, 2020
Imagen de Ciudad de Panamá. Este miércoles Standard & Poor's rebajó la calificación de deuda soberana de este país. Fotografía: Shutterstock.
Imagen de Ciudad de Panamá. Este miércoles Standard & Poor's rebajó la calificación de deuda soberana de este país. Fotografía: Shutterstock.

Standard & Poor’s Global Ratings bajó la calificación soberana de Panamá de BBB+ a BBB, este miércoles 24 de noviembre, por un incremento en la carga de intereses sobre la deuda pública del gobierno.

Este escenario se debe a la contracción económica provocada por la pandemia que aumentará las necesidades de financiamiento del gobierno panameño frente al creciente endeudamiento y la caída de los ingresos tributarios.

La agencia de riesgo informó, en un comunicado, que mantiene la perspectiva estable de las calificaciones soberanas de largo plazo.

Pese a la degradación de la nota soberana, Panamá se mantiene en grado de inversión BBB.

“La perspectiva estable refleja nuestra opinión de que la sólida recuperación económica de Panamá en los próximos dos años ayudará a estabilizar las finanzas públicas. Esperamos que el gobierno tome medidas para sostener el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) a largo plazo y para abordar los riesgos fiscales derivados del sistema de pensiones y de una base fiscal reducida”, indicó la agencia.

S&P también alertó que podría bajar la calificación soberana en los próximos dos años en caso de que se presente una recuperación económica más débil de lo proyectado, escenario que afectaría el ingreso pre cápita del país, limitaría la recaudación tributaria y aumentaría los riesgos fiscales.

“Aunque es poco probable que ocurra en los próximos dos años, podríamos subir las calificaciones soberanas si observamos una mejora sostenida en el perfil externo de Panamá, que se refleje en fuertes reducciones en los requerimientos de financiamiento externo junto con una sustancial disminución de la deuda neta del gobierno general y de la carga de intereses”, añade el comunicado.

El Ministerio de Economía y Finanzas destacó que S&P menciona en su reporte una mejoría de Panamá en el perfil de la deuda pública, con una reducción del riesgo de refinanciamiento junto con un recorte en el costo promedio de la deuda que pasó del 4,6% en 2019, al 4,1% a setiembre de este año.

“A pesar de la recesión actual, Standard & Poor’s indica que la economía sigue diversificada y resiliente. La calificación está respaldada por la carga de deuda moderada del país y la gestión cautelosa de la deuda”, informó la entidad, en declaraciones publicadas por el Sistema de Noticias Internacional de Panamá (SNIP).

Razones de la reducción

La rebaja en la calificación de la deuda soberana de Panamá se debe a los costos en el servicio de la deuda que crecieron por el mayor endeudamiento del gobierno y por la fuerte contracción de los ingresos fiscales.

S&P estima que los pagos de intereses del gobierno consumirá el 17% de sus ingresos en 2020 y proyecta que alcancen un promedio del 12% en los próximos dos o tres años.

“La economía de Panamá afrontó una fuerte recesión relacionada con la COVID-19 en 2020 y está comenzando a recuperarse. Las estrictas medidas de confinamiento para frenar la propagación del virus llevaron a la economía a una contracción proyectada de 9%, una de las más pronunciadas en la región”, señala la agencia.

La calificadora espera que conforme se flexibilizan las medidas de confinamiento, el crecimiento del PIB se recuperará en un 7% para 2021 y en una tasa promedio cercana al 5% en los siguientes años. Este repunte se apalanca en grandes proyectos de infraestructura como la línea 3 del Metro y exportaciones mineras, sobre todo de cobre.

La fuerte democracia y la estabilidad política de Panamá son garantías para la agencia, ya que durante años mantuvieron una gestión macroeconómica cautelosa.

“A pesar de la actual recesión, la economía de Panamá sigue siendo diversificada y resiliente”, añade S&P.

Sin embargo, las notas de la deuda soberana reflejan el débil perfil externo por la vulnerabilidad del país ante las condiciones globales, por tratarse de una economía pequeña y abierta.

También las calificaciones se ven limitadas porque el país carece de una política monetaria independiente, al ser totalmente dolarizado, y de un acreedor de última instancia efectivo para el sistema financiero, ya que no cuenta con un banco central.