Por: Vineet Chopra y Sanjay Saint.   28 febrero, 2015

Un nuevo estudio realizado por Deloitte Reino Unido y el Imperativo de Progreso Social determinó que la Inversión Extranjera Directa (IED) puede impulsar el progreso social futuro de un país a través de acciones como inversiones de educación y salud, y en forma indirecta, mediante más empleos y mayores ingresos.

A su vez, algunas manifestaciones de progreso social como mejoras en la infraestructura, educación y seguridad se convierten en ganchos para la IED.

Esto puede generar un círculo virtuoso que ayude a mejorar las condiciones de vida de la población y el desarrollo de los países y muestra cómo el progreso social mejora en conjunto con la inversión extranjera y ayuda a atraerla.

El estudio indica también que factores de calidad de vida, como la tolerancia y la inclusión, son de importancia para IED, ya que contribuyen en la atracción de personal capacitado para industrias de alto valor agregado.

No todo es miel sobre hojuelas: también hay barreras que pueden evitar que la IED mejore el progreso social, como un acelerado crecimiento económico que exceda el progreso social, o inversiones dirigidas de forma desproporcionada hacia ciertas industrias como los recursos naturales.

Los gobiernos deben implementar políticas complementarias que verdaderamente impulsen el progreso social a través de la IED.

El informe tiene una serie de detalles interesantes, pero sus autores concluyen que la relación entre empresas y sociedad puede ser simbiótica, no conflictiva, y que en las circunstancias correctas, la IED puede generar beneficios reales para la vida de las gente común, mucho más allá del impacto meramente económico y refuerza la máxima de que las empresas prosperan mejor en sociedades saludables.

El estudio completo pueden verlo en: http://deloi.tt/1B9hApd.