Por: Marc Zao-Sanders.   26 agosto

Los 230 millones de trabajadores del conocimiento a nivel mundial están exhaustos. La vida moderna es una interminable cacofonía de correos electrónicos, notificaciones e información. 70% de nosotros vemos el teléfono en los primeros 30 minutos después de despertarnos. Todo esto ocasiona estrés. Con tantas notificaciones en incontables aplicaciones y dispositivos, ¿por dónde empezar?

Afortunadamente, casi todos tenemos ya un asistente personal. Es una pieza de software en un dispositivo que usted posee: el asistente inteligente. Llevamos IAs (inteligencias artificiales) en nuestras laptops (Cortana, de Microsoft), teléfonos (el Assistant de Google; Siri, de Apple; Bixby, de Samsung) y bocinas inteligentes (Alexa, de Amazon; Little Fish, de Baidu). Con la penetración de los teléfonos inteligentes acercándose al 70% en los Estados Unidos y el Reino Unido, es fácil creer que en unos años habrá tantos asistentes inteligentes como seres humanos.

Impulsando este cambio están, por supuesto, los gigantes tecnológicos. Las IAs son algunas de sus principales prioridades. Siri ahora ya le hace recomendaciones con base en su actividad y agenda. Alexa está empezando a entender las intenciones generales del usuario. El eslogan publicitario de Google es “Deja que Google lo haga.”

Sin embargo, hasta el momento la adopción es baja. Seguimos pasando apenas unos minutos al mes interactuando con nuestras IAs. Las personas de negocios y el público en general no toman seriamente la idea de que este software incrementará nuestra productividad. ¿Por qué no? Comencemos con lo que las IAs pueden hacer.

Actualmente instruimos a nuestras IAs a realizar un estrecho rango de tareas, pero pueden hacer mucho más. Aunque diferentes fabricantes describen sus productos de manera distinta, hay substanciales cosas en común. Todos ellos pueden generalmente manejar las siguientes labores:

— Cambiar los ajustes: “Activar modo avión.”

— Planear su día: “Agenda reunión a las 9 a.m.”

— Encontrar información: “¿Quién ganó la copa del mundo?”

— Realizar tareas: “Haz una reservación para comer en Woods Hill Table.”

— Entretenernos: “Reproduce ‘OK Computer’ de Radiohead.”

— Comunicar: “Dile a Susan que no tardo.”

Los asistentes inteligentes derivan sus extensas capacidades el vasto ecosistema de aplicaciones. Una IA recibe una solicitud y usa una app disponible para llevarla a cabo. La función básica de la IA es activar aplicaciones con base en comandos activados por voz. Con instrucciones más específicas (por ejemplo, “Muestra fotos de mayo pasado”) las IAs pueden aumentar su valor. En otras palabras, las IAs usan la funcionalidad de las aplicaciones como el material de su conocimiento.

Por ello es que las IAs son tan poderosas actualmente y el por qué deberíamos usarlas más.

¿Por qué no usamos los asistentes inteligentes?

Las capacidades de hardware y software de las IAs no siempre han estado a la altura. Siri, lanzada en 2011, nunca se consolidó como un ahorro de tiempo o un impulsor creíble de la productividad. Sin embargo, hoy un mayor ecosistema de aplicaciones y el siempre creciente poder de procesamiento han atendido muchas de las deficiencias de desempeño de Siri. El producto es más que viable ahora.

Entonces, el cuello de botella está en nosotros, los usuarios cotidianos de IAs. El poder de su IA depende de qué tantas habilidades útiles tenga y qué tan a menudo usted las invoque. Para ampliar las habilidades de su IA, aproveche sus aplicaciones preinstaladas y elija cuidadosamente las apps adicionales. Como usuarios también necesitamos adaptarnos.

También es cierto que las preocupaciones de privacidad han disuadido a algunos usuarios de usar IAs. Además, los escándalos de datos, como el de Cambridge Analytica han exacerbado esas preocupaciones. Consciente o subconscientemente, todos nosotros sentimos una tensión entre conveniencia y privacidad. Mary Meeker describe esto como la “paradoja de la privacidad”: Las compañías de internet usan datos para hacer mejores productos de bajo precio, de forma que los usuarios pasen más tiempo interactuando con ellos, lo que lleva a productos más atractivos e incremento en la regulación. Sin embargo, si los árbitros finales son los consumidores, en lugar de los reguladores, parece que eventualmente triunfará la conveniencia. Estamos comprando diez millones de bocinas inteligentes cada trimestre, y esos dispositivos escuchan cada palabra que decimos.

He aquí una Buena forma de pensar acerca de lo que las IAs pueden hacer por nosotros: las IAs nos ayudan a usar nuestras laptops, teléfonos y bocinas inteligentes con más eficiencia, al activar aplicaciones cuando las necesitamos. Ya que todos nos hemos acostumbrado tanto a usar las apps, pensar de este modo respecto a las IAs debería hacerlas verse menos intimidantes.

¿Qué sigue?

Las mayormente reactivas IAs de la actualidad se volverán más proactivas. Ya hemos visto destellos de esto. Una IA puede combinar la información que tiene en diferentes dominios para hacerle sugerencias. Por ejemplo, su IA verá que es el cumpleaños de su esposo (extrayendo esa información de su calendario) y le sugerirá llamarle. Este otoño, Siri podrá integrar acciones de diferentes apps. Entonces, por ejemplo, podría decirle a Siri que “va hacia la casa” y ella le ofrecerá la ruta, enviará un mensaje de texto para avisarle a su familia que va en camino, modificará la temperatura en el termostato y sintetizará todo esto con el tiempo estimado de llegada.

En forma menos trivial, las IAs podrán ayudarnos a mejorar nuestro bienestar físico y mental. Usarán la combinación correcta de señales –ritmo cardiaco, patrones de compra, ubicación, uso de redes sociales— para hacer recomendaciones útiles.

La reciente demostración Duplex, por parte de Google, fue más allá de simples recomendaciones. En lugar de que la IA sólo sugiriera y marcara al restaurante, manejó toda la conversación sin intervención humana. Eso es en parte por qué la demostración hizo que algunas personas se sintieran incómodas. Los avances de Google nos han forzado a enfrentar algunas preguntas importantes. ¿Qué tareas están por debajo de nosotros? ¿Cómo lograr el balance correcto entre eficiencia y control? Mientras le damos forma a la inteligencia artificial no podemos sino remodelar lo que entendemos por inteligencia humana y humanidad.

Los asistentes inteligentes cambiarán de forma significativa el comportamiento humano en los próximos años. Como profesionista de avanzada, es importante entender esta tecnología y experimentar con ella. Se sentirá mejor asistido y menos exhausto.

Marc Zao-Sanders es CEO y cofundador de filtered.com.