Por: Harvard Business Review.   5 junio
Ofrezca a sus empleados opciones flexibles para trabajos flexibles

La flexibilidad en el trabajo significa algo diferente para cada persona. Habrá quien tal vez necesite salir temprano para recoger a sus hijos, mientras que alguien más tal vez quiera trabajar de manera remota los viernes. Por esta razón, los directores que buscan crear una cultura laboral flexible deberían evitar usar el mismo modelo para todos; ordenar la manera exacta en que se pueden usar estas políticas podría hacerlas menos eficaces. Hable con su equipo sobre sus expectativas, para que no haya sorpresas en el futuro. Por ejemplo, si establece una política en la que los empleados puedan llegar tarde o salir temprano cuando lo necesiten, ¿quieres que le avisen por adelantado? ¿Tienen que terminar su trabajo antes? Asegúrese de que todo el mundo sepa qué quiere de ellos… y después permítales usar la política como mejor les parezca. Por supuesto, la confianza es un factor crucial. No obstante, si confió tanto en sus empleados como para haberlos contratado, también debería confiar en que harán bien el trabajo cuando y donde prefieran.

Adaptado de “What PwC Learned From Its Policy of Flexible Work for Everyone”, de Anne Donovan.

Los directores que buscan crear una cultura laboral flexible deberían evitar usar el mismo modelo para todos; ordenar la manera exacta en que se pueden usar estas políticas podría hacerlas menos eficaces.
No deje que su experiencia reduzca su perspectiva

Tener experiencia en su campo es algo positivo, pero a veces provoca un exceso de confianza. Tal vez empiece a creer que sus métodos de siempre son la mejor, o la única, manera de hacer las cosas… es decir, no tomará en cuenta nuevas ideas, no anticipará las nuevas tendencias y reducirá su perspectiva. Para que no caiga en la trampa de la experiencia, comprométase a aprender y crecer de una forma constante. Controle su ego buscando nuevas ideas y repasando sus suposiciones sobre la manera en que se debe llevar a cabo un proyecto. Rodéese de personas que no se parezcan a usted ni piensen como usted. Aliente a los empleados más jóvenes para que compartan temas que les emocionen y destaque la información clave que tal vez pasó por alto. Además, aparte tiempo para reflexionar sobre lo que ha aprendido de sus compañeros de trabajo, en especial de quienes tienen una experiencia distinta a la suya. El aprendizaje —como la acumulación de experiencia— debería ser un objetivo de toda la vida.

Adaptado de “Don’t Be Blinded by Your Own Expertise”, de Sydney Finkelstein.

En vez de encuestar a sus clientes, entrevístelos

Muchas empresas usan las encuestas para obtener retroalimentación de sus clientes, pero a menudo es una monserga responderlas y la gente no reflexiona mucho al momento de llenarlas. Una mejor manera de saber qué quieren sus clientes (o qué no quieren) es entrevistarlos. Las conversaciones cara a cara pueden sacar a la luz información más detallada que tachar casillas para responder preguntas… además, no tienen por qué consumir tiempo ni ser costosas. Ya sea en persona o por teléfono, formule preguntas abiertas que ayuden a saber cómo piensa el cliente y cómo toma decisiones. Por ejemplo, es probable que una pregunta como esta “¿Por qué decidió comprar nuestro producto en vez del de nuestra competencia?” revele más que “¿Qué tan satisfecho está con nuestro producto?”. Tal vez escuche una variedad de respuestas, así que siga entrevistando clientes hasta que sus respuestas comiencen a repetirse; entre doce y dieciséis entrevistas es un buen comienzo. Recuerde, lo que interesa es la calidad de la información, no la cantidad. Tal vez requiera menos conversaciones de las que esperaba para encontrar lo que necesita saber.

Adaptado de “Customer Surveys Are No Substitute for Actually Talking to Customers”, de Graham Kenny.

Empezar a usar la inteligencia artificial en su empresa

La inteligencia artificial tiene un potencial tan grande que puede ser difícil saber de qué manera debería usar la tecnología su empresa. Para empezar a crear una estrategia con inteligencia artificial, realice unos pocos proyectos piloto. En parte, su meta solo debería ser crear valor; es más importante demostrar a las partes interesadas por qué vale la pena invertir en inteligencia artificial. Elija dos o tres proyectos a fin de aumentar las probabilidades de que al menos haya uno exitoso, y asegúrese de que se puedan llevar a cabo con relativa rapidez: entre seis y doce meses. Los proyectos deben ser específicos para su empresa y no deben ser demasiado triviales ni demasiado ambiciosos. Si es posible, relaciónelos con iniciativas que estén en marcha, lo cual provocará que las partes interesadas comprendan mejor los resultados. La mayoría de los proyectos de inteligencia artificial crean valor en una de tres formas: reducen costos, aumentan ganancias o lanzan nuevas líneas de negocios. Enfoque el suyo en al menos uno de estos objetivos. Además, si su equipo de inteligencia artificial aún está en construcción, considere trabajar con socios externos para obtener la experiencia que necesitan los proyectos.

Adaptado de “How to Choose Your First AI Project”, de Andrew Ng.

No permita que su perfeccionismo interfiera con su trabajo

El perfeccionismo puede presionar para entregar un trabajo excelente, pero también puede aumentar su ansiedad y disminuir su productividad. Para evitar que el perfeccionismo interfiera con su trabajo, aprenda cuándo es el momento en que debe dejarlo ir y seguir adelante. Una manera de hacerlo es crear una lista de tareas esenciales. Por ejemplo, si está trabajando en una propuesta para un cliente, asegúrese de que la presentación aborde las principales inquietudes del cliente y detalle por qué el cliente debería contratar a su empresa. Su perfeccionista interior tal vez se preocupe por la fuente que usa y en cada punto y coma… pero una vez que su lista esté completa, respire y aléjese con lentitud. Otra táctica es que le pida a un colega de confianza que le ayude a tener perspectiva. ¿Necesita a alguien que le diga cuando su primer borrador ya es suficientemente bueno? ¿O solo que le diga que deje de encontrarle tres patas al gato? Recuerde tener presente el panorama completo. Los estándares altos son muy buenos, pero no debe dejar de hacer su trabajo por querer alcanzarlos.

Adaptado de “How to Manage Your Perfectionism”, de Rebecca Knight.