.  29 diciembre, 2017
Proyecciones para 2018
Proyecciones para 2018

Al iniciar el año 2018 dos cosas parecen claras: primero, la economía se encamina hacia la desaceleración de su crecimiento y, segundo, entra en una zona de mayor riesgo en cuanto a su estabilidad.

En este panorama queremos mencionar cuatro claves que afectarán el crecimiento y la estabilidad de la economía en 2018.

Primera clave: consolidación del crecimiento económico mundial y proceso de normalización de la política monetaria en Estados Unidos.

Hay cierto consenso de que en 2018 se mantendrá el crecimiento económico en las principales economías desarrolladas y en desarrollo. Esto será un ambiente propicio para la expansión de las exportaciones de bienes y servicios de Costa Rica.

En general, los analistas esperan que la Reserva Federal en Estados Unidos continúe con la normalización paulatina de la política monetaria; es decir, un aumento moderado de las tasas de interés y un retiro gradual de los estímulos monetarios. Esto ocurriría mientras la tasa de inflación en Estados Unidos esté cerca de la meta del 2%.

El riesgo del panorama anterior sería un aumento de la inflación en Estados Unidos que obligue a la Reserva Federal a un cambio drástico de su política monetaria.

En este caso se deteriorarían las condiciones financieras externas de Costa Rica al aumentar el costo y la disponibilidad de financiamiento externo. Este riesgo existe, pero a estas alturas de inicio de año, todo parece indicar que la normalización de la política monetaria en Estados Unidos será un proceso paulatino.

Segunda clave: el déficit fiscal.

Desde 2009 el Gobierno Central ha venido acumulando importantes niveles de déficits que se han traducido en una deuda creciente.

Mientras el déficit fue financiado externamente, no se sintieron sus efectos en las personas y empresas. En 2017 esto cambió, ante la ausencia de recursos externos el déficit fue financiado en el mercado local y sus efectos fueron claros en cuanto aumentos de tasas de interés, estrujamiento del sector privado y menor crecimiento económico. Todo esto acompañado con una percepción de mayor riesgo de la economía costarricense en cuanto a su capacidad para enfrentar la deuda pública.

Lo que hagan las autoridades costarricenses con las finanzas públicas en 2018 será clave para el crecimiento y estabilidad de la economía. ¿La Asamblea Legislativa tomará las decisiones en materia de ingresos y gasto público para reducir el déficit en forma sustancial? Si así lo hiciere, el país iniciaría el camino hacia el crecimiento y la estabilidad de la economía.

Si no se logra reducir el déficit, la pregunta es si la Tesorería Nacional logrará financiarlo. A alguna tasa de interés suficientemente alta el Gobierno Central encontrará quien le preste recursos. Por ejemplo, en diciembre del año pasado la Tesorería Nacional estuvo dispuesta a pagar una tasa de interés del 6% a 18 meses en dólares, un aumento de dos puntos porcentuales sobre lo que venía pagando.

Esta alta tasa de interés y su abrupto incremento reflejan cierta desesperación en materia de financiamiento público. Esa podría ser la tónica del año 2018 si no se lograr reducir el déficit fiscal.

Tercera clave: ¿cuál será el resultado de las elecciones?

La reducción del déficit pasa por decisiones políticas que deberá tomar el próximo Poder Ejecutivo y la próxima Asamblea Legislativa. Si hay segunda vuelta electoral en abril, difícilmente la actual Asamblea Legislativa tomará decisiones importantes en materia fiscal y las decisiones quedarán para el futuro gobierno.

El mejor resultado de las elecciones sería un gobierno con capacidad para tomar decisiones, tanto desde el punto de vista de contar con apoyo político, como con habilidad técnica y de negociación. Por el contrario, el peor escenario sería un gobierno con escaso apoyo político y debilidad en su capacidad de tomar decisiones.

Lamentablemente, el panorama de la campaña electoral no pinta bien, el tema fiscal no ha sido planteado con claridad. Más bien algunos políticos pretenden engañarse o engañar con la idea del que el crecimiento económico y la mejorara recaudatoria resolverán el problema fiscal.

Claro, que estos aspectos serán importantísimos, pero no serán suficientes, se requieren decisiones para incrementar los ingresos y reducir los gastos.

Cuarta clave: ¿el Banco Central hará los ajustes necesarios o los pospondrá hasta después de mayo?

Un escenario sin ajuste fiscal y la ausencia de recursos externos para el Gobierno Central, implicaría presiones al alza en las tasas de interés y el tipo de cambio. El Banco Central juega un papel muy importante en la determinación de ambas variables.

En este escenario el Banco Central debería iniciar los ajustes necesarios desde enero, para evitar la acumulación de presiones que puedan llevar a cambios abruptos posteriormente. La otra ruta, la del ciclo político electoral, sería posponer los ajustes para que sea la nueva administración quien deba realizarlos después de mayo.

Esperamos que el Banco Central se decida por la primera ruta, por esta razón estaremos muy atentos a sus decisiones para proteger la estabilidad económica.